Durante el año pasado se ha estado tramitando en el juzgado nº4 de
Valladolid una denuncia contra situaciones vividas en el «centro de
menores» Zambrana
, situado en la misma ciudad. Éste es el centro
destinado por la Junta de Castilla y León para que se cumplan penas
impuestas a menores residentes en la comunidad en aplicación de la
vigente Ley de Responsabilidad Penal del Menor (5/2000).

Dicha ley se basa en la misteriosa premisa de que la represión es la
solución de los problemas y «beneficia» a las personas internas,
procedentes de los llamados por los bienpensantes «ambientes
marginales»; en realidad, de la ley solo consta que beneficia a las
empresas y estamentos que se lucran o justifican con la gestión de estos
centros en particular, y con la criminalización de la pobreza y los
conflictos sociales en general.

Durante estos años de vigencia de la ley, las empresas de seguridad
privada que custodian dicho centro han estado recibiendo 90 millones de
pesetas anuales por sus servicios; las mismas empresas han estado
subcontratando la gestión de «actividades educativas», por cantidades
idénticas o superiores. Tal financiación publica de las empresas no ha
impedido que algunos de sus «trabajadores» hayan llevado a cabo (o
consentido) acciones degradantes para las personas internas, como
agresiones o medicación indiscriminada con tal de «tranquilizar» a las
personas internas

Todos estos hechos formaban parte del cuerpo de la denuncia, presentada
por cuatro menores y sus familias. Ahora que la denuncia ha sido
sobreseida, es buen momento para una reflexión colectiva sobre el caso
en particular y sobre el trasfondo más general de la Ley «del menor». La
Junta de Castilla y León reclama ahora al Estado 3.000 millones de
pesetas que «le ha costado» aplicar la ley; ¿qué mejoras de la calidad
de vida ha causado semejante inversión?

Una ocasión para esa reflexión es el debate que bajo el título «Centros
de menores, cárceles para nuestros críos» está convocada para el martes
9 de Noviembre a las 20.30 h en «La casa de las palabras», calle san
Ignacio, nº 9 (Valladolid).

[Como añadido para la reflexión de internautas antimilitaristas, indicar
cómo hechos como los aqui relatados quizá llevan a relativizar nuestro
entrañable lema «Gastos militares para fines sociales», puesto que
centros como el aquí mencionado pasan para mucha gente, incluída alguna
que les ha conocido por dentro, como intachable inversión social].


«LOS MENORES DE CASTILLA Y LEÓN SIN DERECHOS.

Asociación «Saltando
Charcos». Gamonal, Burgos.

El juzgado de instrucción número 4 de Valladolid deja indefensos a los
menores de Castilla y León frente a cualquier abuso por parte de la
administración en la aplicación de la ley de responsabilidad penal de
menores.

Nos atrevemos a realizar esta afirmación tan contundente después de leer
con lujo de detalles el auto dictado por la audiencia provincial que
desestima el recurso contra el archivo de las denuncias interpuestas por
cuatro menores y sus familias al Centro de «Reforma» y «Protección»
Zambrana de Valladolid.

Tres ilmos. sres. jueces deciden que no hay indicios racionales de
criminalidad en la denuncia sobre malos tratos, abusos y vejaciones, y
además se toman la amabilidad de obsequiarnos:

a) Con un curso de derecho por correspondencia.

b) Recordarnos que los procesos judiciales cuestan mucho dinero.

c) Que la justicia es muy seria.

d) Que no pueden existir conspiraciones entre guardias, educadores y la
AtS de un centro aunque pertenezcan a la misma empresa.

e) Y que lo que les pasa a los niños de nuestro barrio es que son muy
violentos y malos.

Después de más de un año esperando una respuesta en la cual cuatro
menores y sus familias habían depositado la esperanza en la justicia,
nos responden que no hay indicios de malos tratos ni abusos y además nos
toman el pelo.

Nos toman el pelo y se creen que nos vamos a tragar que las palizas
protagonizadas por Abel, David (guardias de seguridad) y Miguel Ángel
(educador), son «actuaciones de naturaleza preventiva conducentes a
vencer la resistencia». Ni el propio Bush tiene tanta diplomacia para
justificar una acción bélica.

En cambio, si que se atreven a definir como «bastante violenta» la
resistencia de los menores mientras guardias de seguridad y educadores
ejercen las «actuaciones de carácter preventivo» sobre ellos. Hay que
tener cara para mandar por escrito esto a unos menores y sus familias
los cuales están denunciando malos tratos.

Los razonamientos de sus ilustrisimos a lo largo del auto apuntan
afirmaciones como que no presentamos pruebas periciales concretas,
mientras que en el caso de las denuncias por medicación indiscriminada a
tres de los menores denunciantes, se niegan a realizar una segunda
peritación psiquiátrica, alegando entre otros motivos que los procesos
judiciales son muy caros, y que no se pueden realizar estas pruebas que
resultan tan caras, y además que este hecho supondría cuestionar la
profesionalidad de un médico que, y cito textual, «cuenta con el aval
del centro de diagnostico y orientación de psiquiatría infantil del
servicio territorial de sanidad y bienestar social de la junta de
Castilla y León». ¿No será que estos jueces no han entendido a quien se
está denunciando?

Sobre las investigaciones de partes de lesiones aportados por David,
Rafael, Jonathan y Cristian, nos ha llamado mucho la atención la
declaración de la médico del Hospital Universitario de Valladolid, llena
de elogios sobre la labor de los guardias de seguridad, y
justificaciones de las lesiones observadas, que nos las esperábamos de
la Ats asalariada por el centro de reforma, y no de la médico de un
hospital de atención externa. Cito textualmente «no he observado nada
extraño más que episodios reiterados de autolesiones… y otros signos
físicos, que corresponderían con actuaciones de sujección propias de
unas esposas», y no contenta con eso, afirma que «la sujeción mecánica
se da de forma esporádica»; pero, ¿dónde trabajas, con los guardias de
seguridad en el Zambrana, o en el Hospital Universitario de Valladolid?

En cambio los jueces nos recuerdan que lo que sí consta son numerosos
partes de incidencias y expedientes sancionadores contra los
denunciantes, en los que se relatan infinidad de situaciones en las que
a su criterio. debería de haberse requerido, y cito textualmente,
«comportamientos en los que se habría requerido el uso de la fuerza por
parte de educadores o vigilantes, y no se hizo». Leyendo estas
declaraciones de los ilustrísimos, da la sensación de que al final les
han pegado menos de lo que ellos mismos lo harían, y tenemos que dar
gracias a los vigilantes y que estos no sean los que denuncian a los
menores. Lo que sí agradecemos es que ninguno de estos tres jueces se
plantease antes de definir su carrera profesional ser educador o guardia
de seguridad en un centro de menores, porque pobres menores.

Sobre los encierros y vejaciones sufridas por estos, nos contestan
afirmando que son procedimientos sancionadores que se derivan de los
comportamientos violentos antes mencionados, y que las sujeciones (con
esposas, cuerdas o bridas) son para su seguridad como forma de evitar
autolesiones, y la razón de desnudarlos es para que no se ahorquen con
la ropa, y despiden la frase para más inri corrigiendonos y diciendo que
no se llaman encierros sino separaciones. En fin, esto es lo que hemos
sacado después de confiar en que los jueces iban a defender los derechos
de los menores.

Por otro lado, y olvidando esta sentencia como quien olvida una mala
pesadilla, otras cosas mucho más interesantes han ocurrido en torno a
esta denuncia. Cosas que, para nosotras, son los pequeños resultados que
se pueden obtener en denuncias con los resultados anunciados de
antemano.

Desde que comenzamos con esta denuncia éramos conscientes de que jamás
conseguiríamos poner en jaque a una institución tan potente, y así se lo
transmitimos a los menores y las familias de estos. Que lo
verdaderamente importante era denunciar socialmente la vulneración de
los derechos de los menores o de cualquier persona presa, que supieran
que tras los muros hay personas y grupos que estamos vigilando a los
torturadores y apoyando a los presos. En definitiva que la impunidad de
sus actos la iba a castigar la sociedad y no los jueces.

Durante el transcurso de la denuncia se han podido escuchar muchas
declaraciones oficiales hechas en la prensa en defensa de los educadores
con argumentaciones poco claras, en las que se podía entrever los fallos
y las chapuzas que las comunidades autónomas han hecho para cumplir lo
que la ley 5/2000 de 12 de Enero reguladora de la responsabilidad penal
de los menores les obliga por poseer las competencias.

Afirmando que no tienen dinero para atender de forma individual a los
menores, que las instalaciones no se qué, que las contratas no se cuál,
que las subcontratas patatín…

Pero como conclusión a este conflicto generado a raíz de la denuncia,
todos terminaban concluyendo que lo que necesitaban era una ley que
proteja más a los profesionales de los centros, más personal y más
medios económicos, que los antidisturbios puedan entrar en los centros,
y no se cuántas animaladas más.

Por supuesto esto no era nuestra intención a la hora de formular la
denuncia, aunque algún político y sindicato trataba de enfocar este
conflicto hacia estos aspectos, nosotras teníamos y seguimos teniendo
claro que ni con más personal, ni con más medios, lo que no queremos son
centros cerrados ni ley 5/2000.

A través de los testimonios de algunos menores sabemos que durante la
primera etapa de la denuncia, las cosas dentro del centro se suavizaron
y empezaron a procedimentar algunos aspectos, como el de la medicación,
y que hubo muchas tensiones entre los «profesionales» del centro. Que
algunos fiscales hacen más viajes para inspeccionar los centros, que
revisan los informes sancionadores, etc.

Algunos educadores que han trabajado en el centro se han puesto en
contacto con nosotras para ayudarnos a descubrir algunas cosas, y
algunos/as empiezan a cuestionarse su papel «profesional dentro del
centro», aunque solo una educadora se ha atrevido a denunciar
abiertamente al centro.

Aunque a nosotras lo que más nos gusta es que la gente de nuestra
comunidad autónoma ya empieza a hablar de cárceles de menores, un
término que hasta hace tiempo nadie se podía creer que existiese.

Ahora nos queda lo que a nuestro juicio es lo más difícil, continuar con
el enfrentamiento con la institución sin bajar la guardia, ya que
mientras no impere el sentido común en el trabajo con los menores,
seguirán encarcelando a los jóvenes de nuestros barrios.

Asociación «Saltando charcos». Gamonal, Burgos.

7 thoughts on “Debate sobre los centros de menores en España”
  1. > Debate sobre los centros de menores en España
    HACE YA TIEMPO QUE ESTUBE EN UNA ASAMBLEA CONTRA ESTA PERVERSIDAD QUE SE COMETE CONTRA NUESTROS JOVENES Y NO SUPE NADA MAS, SOLO POR EL PERIODICO CON JUICIOS SOBRE EL ASUNTO Y OTRAS DENUNCIAS DE BURGOS SIENTO MUCHO LA MARGINACIÓN QUE SE HACE DE ESTE ASUNTO TAN GRAVE, PERO EN ESTA ASAMBLEA SE DIERON ALTERNATIVAS QU¡ CAYERON EN SACO ROTO Y NINGUNA ALTERNATIVA SALIDA DE UNA ASAMBLEA DEBE DE TENER ESE DESTINO, POR TANTO ENTIENDO QUE SE DEBEN DE RECONSIDERAR ESTAS LA LUCHA CONTRA EL DEPRAVADO SISTEMA DEBEN DE SER AL MENOS CONTRARIAS AL MISMO….SI EN ALGO NOS MERECE LA PENA.

  2. > Debate sobre los centros de menores en España
    Sres./as. del Grupo Tortuga:

    No conozco su trayectoria moral y formativa pero el artículo que acabo de leer muestra una ausencia total de imparcialidad y de experiencia del entorno penitenciario, por no decir que está intencionadamente sesgado.

    Soy psicólogo y he trabajado tres años y medio en distintos centros de menores de la geografía española, en cuatro exactamente. La ley del menor está mal parida desde su inicio pero no es precisamente una ley que se caracterice por su severidad sino todo lo contrario. Se trata de una ley tremendamente permisiva que las asociaciones privadas que gestionan los centros de menores se ven incapaces de aplicar pero no precisamente por la represión y la dureza que emplea su personal laboral sino por la pusilanimidad, la indulgencia y la falta de firmeza que tanto el personal técnico de la administración como los trabajadores de los centros demuestran en la aplicación de la misma.

    Los chicos de los que hablamos, por lo menos los que cumlen sentencias en R.C, no son chavalotes descarriados sino que son individuos que han cometido delitos con violencia y grave riesgo y peligro para la vida de las personas. Estamos hablando de delitos de robo con violencia, asesinatos, violaciones, etc.

    El personal que los atiende es personal formado en ciencias sociales y tremendamente dócil, creánme. Los chicos están allí con una serie de derechos pero no cumplen ninguna de sus obligaciones. Y cuando rompen, destrozan, amenazan, coaccionan, etc. la ley permite utilizar la fuerza mínima imprescindible para sostenerlos y separarlos del grupo para que los incidentes no se agraven debido a las características específicas que estos chavales tienen: bajo C.I(porque han estado desescolarizados o por otros múltiples motivos), alta impulsividad y agresividad, consumo de drogas, elevados niveles de ansiedad; y un largo etc. que no invita a solucionar problemas de manera pacífica y por medio de la reflexión en muchos casos, entre otras cosas porque sus madres se caracterizan por una indulgencia y permisividad absolutas, además de por su incapacidad para haberles impuesto algún tipo de límite en su vida.

    Total, se les intenta enseñar a hacer camas, a limpiar, a estudiar, a trabajar, y a participar en innumerables proyectos educativos que ellos desprecian llegando a poner en serio peligro la seguridad del personal educativo que trabaja en estos centros. Se niegan a colaborar y pretenden que su medida, en vez de servir para corregir su lamentable estado de desadaptación social, continúe por los mismos derroteros por los que transcurría en la calle. Con coacciones, amenazas y agresiones en muchos casos. ¿Qué es lo que quieren sus mamás, en muchos casos atemorizadas por sus propios hijos? ¿Quieren que se les limite y se les inculque un mínimo de disciplina que permita crear el ambiente terapéutico apropiado para su reinserción? O es pretenden que continúen en esa linea delictiva que les caracterizaba.

    Sres. del Grupo Tortuga; está bien que se manifiesten en contra de las operaciones militares, pero si ustedes lo que quieren es colaborar en la educación de estos chicos delincuentes, me da a mí que no están en el buen camino. Las propias madres lo saben pero son sus hijos y les quieren en la calle cuanto antes. Son ellas perfectamente conscientes del tipo de chavales que son y la prueba es qwue no pudieron contenerlos.

    Siento no estar de acuerdo con uatedes y con la presente quiero mostrar mi más profundo respeto al personal laboral de los centros y por supuesto al Juzgado nº4 de Valladolid.

    1. > Debate sobre los centros de menores en España
      Los centros de menores son la panacea de numerosas empresas privadas, quienes aprovechando la desidia e indiferencia de la Administración Pública, entran a saco para hacerse con sustanciosos concursos públicos que conllevan mucho dinero. En España pueden contarse con los dedos de una mano las entidades que realmente son profesionales y disponen de programas técnicos de intervención con los menores infractores. El resto, son empresas y fundaciones advenedizas (como FAIM en Zaragoza) que, sin ninguna experiencia previa se aprovecharon de toda le experiencia y recursos de sus antecesoras para hacerse cargo de algunos centros. El clientelismo, el poner a trabajadores sin ninguna experiencia ni profesionalidad, simplemente por ser «allegados» de la entidad adjudicataria de turno ha sido desde entonces la norma. Algo parecido acontece con las empresas de seguridad, quienes han descubierto en estos centros auténticos filones financieros para los que sin embargo no destinan al personal más cualificado, sino al más garrulo, incompetente y en no pocas ocasiones con serios trastornos de la personalidad que lógicamente se agravan en un entorno como ese. El resultado está a la vista. Los centros de internamiento ni reinsertan, ni reeducan ni nada por el estilo. Son puros hoteles, residencias previas a la cárcel -lugar donde muchos deberían estar desde el principio- y el pan de numerosos titulados que, en su mediocridad, no son capaces que hacer otra cosa que «educador» de centro de menores.

      1. > Debate sobre los centros de menores en España
        Pero tu alguna vez has estado en un centro de menores???????? has intentado siquiera educar a un animal???????? ya no hablemos de una persona……hay q conocer las cosas para hablar……….. gracias a los amigos de saltando charcos el entonces menor denunciante Jonathan hernandez……….ahora es mayor puedo poner su nombre……….. se dislocó un hombro contra una puerta para poder denunciar…..gracias a que el juzgado dicto la sentencia q dicto…… este «joven» os tiene que agradecer la lesión q el mismo se provocó, al igual que Cristian…que no queria denunciar a nadie…… y lo perseguisteis hasta q el chaval denunció, que le haciais hasta visitas en el centro………. vamos q os atrevais vosotros a hablar de legalidad……….. este me recuerda A ESOS POLÍTICOS CORRUPTOS QUE INVITAN A LA GENTE CON POCOS RECURSOS O JUBILADOS A COMER PA GANAR VOTOS……….. tssssss x cierto la trabajadora q denuncio…… no sería que la echaron x inepta???????

    2. > Debate sobre los centros de menores en España
      mira mojo yo tengo a mis primos y a un ermano en el zambrana y no son mala gente les meten a ai por robar mira mis ermano robaba por que la familia lo necesitaba como mis primos y para nosotros la familia es lo primero es como somo los gitanos nosotros no tenemos la culpa de ser pobres y si encima nadie nos ayuda pues algo tendremos que acer.
      mis primos y mis ermano eran la poya y aora por una ley asurda nos an jodido a toda la familia.
      yo tengo mas ermanos pequeñosy echan de menos a su ermano y a sus primos pero eso a nadie le inporta.
      yo lo que pienso es que no teniaque a ber ninguna carcel de menores por que eso es lo que es el zambrana una carcel de menores y les tendrian que pegar a los guardias y a los educadores esos de pacotilla alma no se les cae la cara de verguenza pegar a un menor esos lo que son unos sinberguenzas

  3. Debate sobre los centros de menores en España
    estoy metido en zambrana cumpliendo 6 meses cautelar soy de burgatis y me llamo samu y os digo que esto es la mayor mierda que ahi

    1. Debate sobre los centros de menores en España
      los centros de menores en españa y la ley del menor es la mayor pocilga en la españa de hoy,y cuaquiera que lo vea desde dentro se coje tal depresion que lo deja todo por imposible.Menores mimados hasta limites increibles,todos los derechos ninguna obligacion,basicamente,viven a cuerpo de rey,mientras que son la basura del sistema.En fin,estoy con el psicologo 100%excepto en lo que dice de los educadores,unos engreidos en general

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