
Texto publicado por Kepa en www.poelerkia.com que incluye un artículo de Simón Royo publicado en Rebelión
Casualmente leía el domingo un artículo sobre la letra de esta canción que realizó el escritor Boris Vian. Me interesó sobre todo la idea de cómo y por qué surge y los cambios que sufrió. Pongo la letra, la traducción y lo más interesante un artículo que reflexiona sobre dicha letra y la verdadera intención del autor que no era otra que discernir entre pacisfismo y antimilitarismo:
Letra:
LE DÉSERTEUR
Monsieur le président
Je vous fais une lettre
Que vous lirez peut-être
Si vous avez le temps
Je viens de recevoir
Mes papiers militaires
Pour partir à la guerre
Avant mercredi soir
Monsieur le président
Je ne veux pas la faire
Je ne suis pas sur terre
Pour tuer des pauvres gens
C’est pas pour vous fâcher
Il faut que je vous dise
Ma décision est prise
Je m’en vais déserter
Depuis que je suis né
J’ai vu mourir mon père
J’ai vu partir mes frères
Et pleurer mes enfants
Ma mère a tant souffert
Elle est dedans sa tombe
Et se moque des bombes
Et se moque des vers
Quand j’étais prisonnier
On m’a volé ma femme
On m’a volé mon âme
Et tout mon cher passé
Demain de bon matin
Je fermerai ma porte
Au nez des années mortes
J’irai sur les chemins
Je mendierai ma vie
Sur les routes de France
De Bretagne en Provence
Et je dirai aux gens:
« Refusez d’obéir
Refusez de la faire
N’allez pas à la guerre
Refusez de partir »
S’il faut donner son sang
Allez donner le vôtre
Vous êtes bon apôtre
Monsieur le président
Si vous me poursuivez
Prévenez vos gendarmes
Que je n’aurai pas d’armes
Et qu’ils pourront tirer
EL DESERTOR
Señor presidente
Le escribo esta carta
Que quizá lea usted
Si tiene tiempo
Acabo de recibir
La orden militar
Para ir a la guerra
El próximo miércoles
Señor presidente
No voy a hacerlo
No vine a este mundo
Para matar pobre gente
No quiero que se enfade
Pero he de decirle
Que mi decisión es firme:
Voy a desertar
Desde el día en que nací
He visto morir a mi padre
Partir a mis hermanos
Y llorar a mis hijos
Mi madre sufrió tanto
Que ya está bajo tierra
Se ríe de las bombas
Y hasta de los gusanos
Cuando estuve preso
Me robaron la mujer
Me robaron el alma
Y todo mi pasado
Mañana muy temprano
Les cerraré la puerta
A aquellos años muertos
Y me echaré al camino
Pediré limosna
Por las rutas de Francia
De Bretaña a Provenza
Y les diré a las gentes:
«Niéguense a obedecer
Niéguense a colaborar
No vayan a la guerra
Niéguense a partir»
Si hay que derramar sangre
Derrame usted la suya
Pues tan buen apóstol es
Señor presidente
Si ordena que me busquen
Dígales a sus agentes
Que no llevaré armas
Que pueden disparar
Autor: Kepa, MensajePublicado: Jue, 21 Feb 2008 2:56 am
El artículo en cuestión:
Si me manda perseguir / Prevenga a sus gendarmes / Que yo también llevó armas / Y que también sé disparar».
Boris Vian entre el pacifismo y la insurrección
Simón Royo
Rebelión
Quizá después de la canción Imagine de John Lennon, tan oportunamente rescatada por la israelí Noa y el argelino Cheb Khaleb en su conjunta y reciente interpretación, no haya habido mayor emblema del pacifismo internacional que la versión de El desertor que Boris Vian (1920-1959) difundió por la Europa de la guerra fría.
Recientemente, en un artículo aparecido en esta misma página, titulado «Eterno Boris Vian» (Rebelión 14-03-2003), Manuel Talens, un notable escritor y traductor, nos ha deleitado recordándonos la letra original de la canción de Boris Vian y ofreciéndonos su hermosa y acertada traducción libre. Y, efectivamente, es un gran acierto en estos terribles momentos de guerra permanente y estado de excepción traer a la memoria canciones como las de Boris Vian, por lo cual, por lo que al presente artículo respecta, sólo quisiera abundar un poco en ese recordatorio y homenaje al genial escritor, poeta y músico francés, entresacando un detalle del olvido: el de que tras la piel de todo pacifista yace un acérrimo luchador, un rebelde insurrecto contra el desorden establecido, cuya fuerza estriba precisamente en no estar dispuesto a asesinar inocentes para alcanzar las demandas de la justicia y la razón.
Antonin Artaud escribió una hilarante Carta a Hitler ya en 1932, prefigurando la genial parodia cinematográfica que realizaría Chaplin con El Gran Dictador. La mayoría de los pertenecientes al surrealismo dadaista optarían por romper la violencia mediante la reducción de ésta al absurdo y se inscribirían, inicialmente, en la línea pacifista que permitió a Gandhi expulsar al imperialismo británico del suelo de su país. Sin embargo, la mayoría de ellos, renegarían del Ahimsa indio y de la resistencia no-violenta al empezar a ser conscientes del avance del fascismo y de su brutal agresión, como fue el caso de Romain Rolland o de André Breton, y de todos aquellos que, en principio pacifistas, optaron finalmente por apoyar al bando republicano en la guerra civil española de 1936. Y precisamente Boris Vian se inscribirá en ese pacifismo surrealista que, si bien se opondrá a toda guerra de agresión, a la guerra fascista que supone la destrucción del otro, su reducción a esclavitud y la apropiación de todos sus bienes, no se opondrá a la insurrección contra los defensores de semejante latrocinio asesino ni a la defensa propia de los pueblos frente a los poderes militares, económicos y políticos que procuran sojuzgarlos.
En una línea que une la canción protesta, la poesía y el género literario de Cartas al Presidente de la República que va de Émile Zola a Regis Debray, se inscribe Le Déserteur, la más célebre canción de Boris Vian, que llegaría a convertirse en el himno emblemático de los pacifistas y de los antimilitaristas de todo el planeta. Sin embargo el texto de la canción sería oficializado en 1954 con una versión ligeramente diferente de la que Vian había escrito y cantado inicialmente, produciéndose con ello un descenso en la radicalidad que portaba su texto, pero manteniéndose toda su fuerza, belleza y compromiso social.
En la versión inicial de la canción de El Desertor Boris Vian concluía con los siguientes cuatro versos, de los que los dos finales serían transformados en la segunda versión, retocada en 1954: «Si vous me poursuivez / Prévenez vos gendarmes / Que j’emporte des armes / Et que je sais tirer». («Si me manda perseguir / Prevenga a sus gendarmes / Que yo también llevó armas / Y que también sé disparar»). Y es que, como hemos señalado, la versión inicial debió parecerle, finalmente, demasiado radical, por lo que Vian cambió los dos últimos versos, quedando la estrofa final de la canción que finalmente se hizo célebre de la siguiente manera: «Si vous me poursuivez / Prévenez vos gendarmes / Que je n’aurai pas d’arme / Et qu’ils pourront tirer» («Si me manda perseguir / Prevenga a sus gendarmes / Que no llevaré armas / Que podrán disparar»).
De este modo y a través de tan ligera modificación se transformó una canción de tipo insurreccional en el manifiesto no-violento que iba a servir de guía a los pacifistas de los años 60 y 70. Boris Vian pasaba así de insurrecto a pacifista, pero mostrando que bajo todo pacifista yace un insurrecto contra el desorden establecido, un rebelde dispuesto a defenderse.
«El desertor», Boris Vian
Para terminar el artículo, podéis oir la conción en youtube:
http://es.youtube.com/watch?v=gjndTXyk3mw
Dejen paso Sres Presidentes
Mejor la letra que la lenta canción. Mejor la no violencia que la ira o el rencor. No es una vía fácil la no violencia, creo tiene como escalones desde el pacifismo a la no violencia y luego a la No Violencia Activa, antinvasora, antiarmamentista, vivamente rebelde a toda forma de violencia. Habrá una Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia el proximo año, allá vamos la gente simple, dejen paso Sres Presidentes.