El Vaticano condena la clonación humana, la fecundación asistida, la congelación y destrucción de embriones, la «píldora del día después» y el uso de células madres embrionarias para la investigación. Así se señala en el documento «Dignitas personae» sobre bioética, preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y presentado ayer por su secretario, el jesuita español Luis Francisco Ladaria Ferrer.

El documento actualiza el anterior sobre este tema, «Donunm vitae», de 1987, y otorga al embrión «toda la dignidad propia de la persona», lo que supone el reconocimiento «implícito» de la categoría de «persona», precisó Ladaria. La instrucción señala que el origen de la vida humana tiene su «auténtico contexto en el matrimonio, donde es generada por medio de un acto que expresa amor recíproco entre el hombre y la mujer». Sobre las técnicas de procreación, considera que sólo son lícitas «las que respetan el derecho a la vida y a la integridad física del ser humano».