
En estos tiempos de crisis económica, recalentamiento global y nudo ecológico-militar-consumista, un poco de humor retro siempre viene bien… ¿Esta el humor reñido con la filosofia profunda? En absoluto: Mas bien parecen hermanos, mas que enemigos.
El caso es que estos dias se estrena «solo en cines» la película «Ultimatum a la Tierra», un rimeik de un viejo film de los años cincuenta del mismo nombre. Protagonizada por Keanu Reeves (el elegido de Matrix), plantea la visita de unos extraterrestres castigadores que van a mandar al cuerno la sociedad humana, con el fin de defender al planeta Tierra de esta nuestra demente y autodestructiva civilización…
Personalmente me gusta mas el original, que es ligeramente diferente. En la pelicula original el problema no era el cambio climático, o el efecto pernicioso de la sociedad humana sobre la ecología del planeta que nos sostiene, sino la violencia entre humanos. Tengamos en cuenta que fue escrita y rodada unos años despues de la segunda guerra mundial.
Pero mas allá de los motivos por los que ambas versiones denuncian la enferma sociedad humana, conviene repensar en la situación que se plantea: Si no somos capaces de vivir en paz, con nosotros mismos, o con el medio ambiente en el que vivimos, quizá necesitemos un poco de «ayuda exterior».
Y esta ayuda se plasma como «un robot inexpugnable que corta cualquier tipo de violencia de raiz de forma automática».
A pesar de las diferentes versiones (en la nueva el robot mide como unos 30 metros, mientras en la original no pasa de los dos y medio), este robot dispone de «un poder inimaginable»: Derrite tanques y cañones con la mirada, y segun afirma el extraterrestre acompañante, «puede reducir el planeta a cenizas en pocos segundos».
Es curioso: Los humanos hemos creado armas de destrucción total, que se activan con la voz o firma de unos pocos humanos. A una orden del presidente yanqui, ruso, chino, indio, pakistaní o francés podemos tener un holocausto nuclear completo: El fin de toda la historia de la humanidad en unos pocos minutos, decidido por unos pocos que, a mi en particular, no me merecen mucha confianza…
En la pelicula, este terrible poder se confiere a una máquina: No mas decisiones humanas posiblemente influidas por sentimientos irracionales. Personalmente siempre dije que preferiría que, en caso de ser juzgado, fuera una máquina la que me juzgase, pues a un hombre puedo caerle bien o mal, pero un ordenador no sufre estos problemas: Si según su programación soy culpable, me condenará, y si según su programación soy inocente, me eximirá de culpa y liberará. Que yo le parezca simpático o antipático es irrelevante.
Claro: Uno se asusta rápido de afirmaciones tan tajantes, porque lo primero que viene a la mente es: ¿Quien programa al robot justiciero?… ¿Que pasa si resulta que la programación es «destruir a todo el que se oponga, o me lleve la contraria a mi, que soy el programador» o alguna otra arbitraria barbaridad por el estilo?…
La respuesta es evidente: Esa programación debemos hacerla entre todos, no dejarla en manos de unos pocos. El programa que sigue el robot justiciero ha de ser «software libre»: Claro, limpio, sin secretos, igualitario, sencillo… ¡Conocido, o al menos conocible, por cualquiera que quiera conocerlo!… Discutible siempre en ultimo extremo.
El robot justiciero no conoce la amistad, ni el odio. No tiene amigos o enemigos: Para el somos todos exactamente iguales (algo que dicen todas las constituciones del mundo, y luego resulta ser un eufemismo), tanto si somos el último mono, Bill Gates o el rey de todos los españoles: Al que se pase un pelo, el robot lo desintegra… ¡Justicia Automática!
En fin, no se pierdan el final de la versión antigua. Observen el traje de espuma brillante del menda que hace de robot, o el extraño lenguaje interestelar con el que el extraterrestre le dice al robot «Ancagua chita». Observen también el parecido del extraterrestre con el gran genio Nicola Tesla cuando era joven… ¿Tendrán algo que ver?
internete
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PD: No se me interprete mal, lo de «Al que se pase un pelo, el robot lo desintegra», no es una «exaltacion de la pena de muerte» contra la que estoy por supuesto, en terminos absolutos. Me refiero a que, en teoria las leyes están para cumplirse, y siempre se cumplirán de un modo mas estricto y firme, si quien juzga solo se atiene a las leyes (una maquina a poder ser), que si puede tener emociones, opiniones políticas, o intereses, como nos pasa a todos los humanos sin excepción.
En este sentido, dudo mucho que los «robots polícia del futuro» se dediquen a dar palos a los manifestantes pacíficos, cosa que hoy está a la orden del dia en todos los paises del mundo: En tal caso, simplemente habria que «reprogramarlos».
La última cuestión, y probablemente la mas importante de todas es: ¿Algún dia podremos (seremos capaces de) vivir sin leyes y en PAZ?