
No recuerdo quien dijo por primera vez que «La justicia humana es el debil intento de los hombres para emular la Justicia Divina. Es un intento muy debil, pero es lo único que nos separa de la barbarie y todos debemos apoyarlo».
Aunque no recuerde al autor de esta frase, la suscribo al cien por cien.
Cabe hablar por tanto de justicia (con j minúscula) para referirnos a este «debil intento humano» por comparación a la Justicia (con J mayúscula) que muchos sentimos que de alguna manera desconocida, natural, quizás fria, quizá severa, a menudo irónica, pero irremediable y necesariamente Justa, temina poniendo todo en su sitio correcto… «En sus justos términos».
En estos tiempos de crisis económica, ecológica, social, ambiental, militar, consumista, en esta crisis de principios, de dignidad, de sensatez, de imaginación, de conciencia, en esta CRISIS con mayúsculas debemos agarrarnos a lo poco que tengamos de justicia (con minúsculas), si no queremos que la Justicia (con mayúsculas) termine decidiendo por nosotros con toda su frialdad y severidad. Probablemente traumáticas.
¿Y que clase de justicia (con j minúscula) tenemos?… Pues yo creo que si se hace una encuesta, la mayoria afirmaría sin remordimiento que «La justicia que tenemos ES UNA PUTA MIERDA».
No hay dia que no nos desayunemos con un nuevo desatino en el mundo judicial: Si no es un juez (juzgado por otros jueces) el que sale absuelto del error (o aberración) de no haber metido en la carcel a un asesino de niñas, con toda la evidencia a su disposición, es un reportaje televisivo en el que vemos como los juzgados están saturados de montones de papeles descontrolados en los que se dirime la vida futura de miles de personas, o una manifestación de funcionarios judiciales exigiendo mas medios humanos y materiales.
Asesinos genocidas que salen sonriendo en la televisión, inocentes que se pasan una vida entre rejas sin que nadie los escuche, palizas, torturas y casi-asesinatos policiales, criminalización mediatica de prácticas que la inmensa mayoria consideramos normales, corrientes y no lesivas para nadie (como los llamados «delitos de propiedad intelectual»), pederastas, violadores y terroristas sueltos, duplicidad de legislaciones civil-militar, racismo, xenofobia, mentiras para «comulgar con ruedas de molino»… Miedo. Desinformación. Confusión. Mucho miedo…
Insisto y matizo para que nadie me malinterprete: Nuestra justicia es una PUTA MIERDA. Los hechos, innegables, lo confirman. Eso si: Nuestra justicia es una puta mierda basada en unas excelentes intenciones. Intenciones ancestrales, surgidas del principio de los tiempos, honestas, sencillas, limpias… Son estas intenciones las que determinan lo que la justicia deberia ser y no es. Son lo que debemos PRESERVAR. No busquemos culpables: Busquemos soluciones.
Uno termina pensando (aplicando la ley de «piensa mal y acertarás») si realmente se puede hacer peor, y empieza a albergar dudas sobre si todo esto no es mas que un intento por parte de oscuros poderes fácticos para cargarse la justicia, con el fin de hacer «borrón y cuenta nueva».
La información (porque solo se trata de esto, de información) que manejan los juzgados es probablemente la información de caracter personal (con nombres y apellidos) mas delicada, sensible y probablemente determinante, de lo que nuestras vidas pueden ser en el futuro. A nivel individual y colectivo. También es parte de nuestro pasado, nuestro recuerdo colectivo como sociedad.
No deberia extrañarnos que pueda existir gente que prefiera amputar esta, nuestra memoria como sociedad, y hacer tábula rasa para esconder sus trapos sucios. De hecho, no pensar que pueda existir gente con este tipo de interés, no es mas que uno de los mas monumentales ejercicios de ignorancia, ingenuidad y candidez, cuando no de «simple miedo atenazante e infumable».
Todos tenemos en nuestro «karma» (trayectoria moral) cosas que no nos gustan, decisiones personales de las que no nos sentimos muy orgullosos precisamente. Cosas que prefeririamos olvidar. Todos o CASI TODOS. En nuestro tránsito por este mundo de luces y sombras, la mayoria tratamos de aprender de nuestros errores y evolucionar evitando volver a cometerlos en la medida de lo posible. La mayoria…
Sin embargo también somos conscientes, «la mayoria», de que hay algunos entre nosotros que no creen en ningún tipo de justicia, ni con minusculas ni con mayusculas. Algunos que solo creen en si mismos y en la satisfacción de sus objetivos y/o sus instintos, a veces realmente retorcidos y deleznables, por encima de cualquier ley humana o divina, y por encima de los demás. Sin mas límite que su propia satisfacción personal. Su «libertad» vale mas, segun ellos, que la de los demas…
«Porque YO lo valgo».
El sufrimiento que algunos de estos «personajes sin conciencia» causan a los demas no se puede tolerar. No se debe tolerar. No lo vamos a tolerar.
En paralelo (y en cierto modo oculto, porque este no es un tema de debate agradable y nos causa temores probablemente infundados) a este estado demencial de las cosas de nuestra justicia, tenemos la informática: El archivo, tratamiento, búsqueda, acceso y copia rápida y ubicua de la información.
Si de verdad creemos que debe haber justicia, y que esta debe poner orden y paz entre nosotros, no debemos tener miedo a usar la informática en todo su potencial, con el único limite de no lesionar los derechos de nadie. Este límite a mi juicio es bastante facil de fijar.
No se si es deformación profesional o que, pero como informático de hecho, me parece absolutamente sencillo definir un modelo de justicia informática, con acceso universal instantaneo, al que practicamente nadie pueda poner un «pero». Excepto por supuesto, aquellos que no creen en la justicia, o no quieren que exista, y que seguro que dirán todo tipo de sandeces para evitar lo necesario, perentorio e inevitable. Bienvenidos sean ellos también a este debate… ¡Faltaria mas!
Es bien sencillo si se piensa bien. Unas pocas reglas básicas bastan, voy a tratar de enumerarlas, con el fin de estimular un debate que tenemos que abrir YA, nos guste o no.
1.- Todo juzgado debe contar con un servicio de digitalización y publicacion web con «cierto control de acceso». Su publicacion web es precisamente eso: «La web del juzgado numero tal», a la que todos tenemos acceso, ya veremos con que limites.
2.- El «funcionario informático» responsable de este servicio estará tan «sujeto a las normas», como cualquier juez, abogado, o peatón de la via pública. Su labor es casi «robótica»: Recibe papeles (pruebas, diligencias, ordenes del juez, anuncios públicos, sentencias, etc), los digitaliza con un escaner y los cuelga en el servidor web correspondiente, asociados a cada expediente (por su número), y con las marcas de accesibilidad para cada documento (publica o privada solo para el juez, los abogados y/o las partes) que corresponda segun la ley.
3.- A la vez, el «funcionario informático» es responsable del correcto funcionamiento de este sistema de «escaner y servidor web». Si algo en el sistema falla, si se le cuela un hacker o falta un archivo, será culpa suya y de nadie mas. Debe llevar copias de seguridad regulares de todo lo que tramite y perder información significará su despido irreversible. Este «funcionario informatico» sería una especie de «notario que sabe usar el ordenador». Su huella queda por doquier en cada movimiento que haga. Su responsabilidad sería similar a la de los los taquigrafos y mecanografos actuales, ligeramente ampliada.
4.- Todas las sentencias judiciales son públicas via web, con el único limite de que los nombres de las victimas puedan ser tachados para evitar lesionar sus derechos, a petición de estas, o bien de forma automática.
5.- Los nombres de los «culpables» podrán ser tachados si, bien la ley, o bien el juez (o el jurado) estiman que su publicación significaria un castigo desproporcionado, con respecto al hecho imputado.
6.- Puesto que toda la jurisprudencia es pública, cualquier juzgado puede acceder a las sentencias (al igual que cualquier transeunte), pero tambien a las informaciones internas de los juicios, si se considera que pueda ser relevante para otros juicios en los que coincidan nombres y apellidos de encausados.
7.- Todos los nombres y apellidos de los «delincuentes» serán borrados de los archivos (aunque se conserven estos archivos sin los nombres y apellidos) segun los plazos que prescriba la ley.
8.- Todos los accesos a esta «web del juzgado numero tal», quedan registrados con direccion IP de origen del acceso y marca de tiempo (fecha y hora), tal y como ya marca la ley para todas las webs publicas actualmente. Esta información se borra con el tiempo segun el plazo fijado en la misma ley.
Estoy seguro de que los responsables de este cambio, (insisto necesario, perentorio e inevitable), saldran con el tema de «no es tan facil». A estos responsables quiero preguntarles… ¿Porqué no es asi de facil?… A lo que me responderán un monton de frases sobre derechos civiles, que yo suscribiré hasta la última coma, reservandome el derecho de matizar cada detalle que me parezca relevante. De eso precisamente se trata: De debatir. El recurso inmediato de «no es tan facil» hay que documentarlo.
Porque si no se documenta, entonces huele muy mal.
La justicia esta atascada. Es un hecho. No se si de forma deliberada (prefiero creer que no, pero no lo descarto), por simple incompetencia, o peor: por desidia y negligencia conscientes. Asi no podemos seguir: Por lo menos hay que abrir un debate serio sobre el tema, y trazar un «mapa de ruta» claro, conciso y consensuado. Quizá sea el momento de escribir un poco de «software libre» para la administración de justicia: Sencillo, directo y eficiente. Abierto, estandar y gratuito. En una sola palabra: Publico. Abundan (abundamos) los programadores capaces y deseosos de hacerlo.
Quizás ha llegado el momento de convertir el «debil intento» en algo mas solido, sin perder ni la mas mínima garantia. Usemos esta vez, (como otras veces, por nuestro propio bien), el manido eslogan electoral de Obama: PODEMOS.
Añadamosle a este eslogan, otro parecido y relacionado, que refleje bien nuestra determinación y responsabilidad en estos asuntos: DEBEMOS, PODEMOS Y HACEMOS.
Alejandro Bonet
internete
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PD: En un mundo abocado al cambio por extenuación, este debe ser uno de nuestros primeros objetivos como sociedad. El tiempo del debate esteril y del retraso intencionado ya pasó: TIC,TAC!