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Carta enviada a El Pueblo en contestación a su artículo de opinión publicado hoy y titulado «Contra la Escuela de Pilotos de la OTAN, contra los intereses de Albacete».

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Mucho se está hablando en los medios sobre el impacto positivo o negativo que tendrá en nuestra ciudad la Escuela de Pilotos de la OTAN (TLP). No hablaré de las implicaciones éticas que supondrá acoger una nueva base de la OTAN (que a muchos no parece importar), sino que me centraré en el posible impacto que el TLP tendrá sobre todos nosotros.

Lo primero que hay que matizar es que no serán “más de 100 puestos de trabajo” los que se crearán en nuestra ciudad, sino 83 (de los cuales 71 para trabajadores civiles) más 33 a tiempo parcial. Pero me sorprende que en Florennes, actual base del TLP, anunciaran en un diario local, únicamente la pérdida de 50, así que, para empezar, no me salen las cuentas.

Las personas que vendrán, no lo harán a la ciudad de Albacete sino a la Base de Los Llanos. Dispondrán de alojamiento y áreas de recreo, de un centro social con todos los servicios, lavandería, tienda de souvenirs y hasta se les recomienda llenar el depósito de sus vehículos en el interior de la Base (http://www.tlp.be/fb/0904joininst.html). Por ello, el impacto sobre la economía local está por cuantificar.

En cuanto a los ruidos, ¿qué es ruidoso para ustedes? En acústica se define como umbral del dolor una intensidad sonora de 140 dB SPL que es aproximadamente el nivel sonoro que produce un avión a reacción al despegar. Luego podemos decir que el ruido que producen estos aparatos está en el límite de lo soportable, si esto no es ruido, díganme qué es. Pregunten a los habitantes de alrededor de la Base, a los de Aguas Nuevas y a los de El Salobral, si un avión despegando hace ruido o no. Pero hay más. Permítanme hacer cuentas. En cada curso del TLP se calculan en torno a 20 aparatos (para el primer curso de noviembre en Albacete ya hay apuntadas 43 tripulaciones) que realizarán 15 misiones. Esto supone un total de 300 vuelos. Por lo tanto, 600 operaciones de aterrizaje y despegue, que será cuando más impacto acústico sufriremos. Estas operaciones se realizan fundamentalmente en las dos últimas semanas, que son las dedicadas a los cursos de vuelo y sólo en días laborables, como podrán comprobar en la página del TLP en Bélgica (http://tlp.scramble.nl/). Las misiones tienen una duración media de 3 horas, así que, calculadora en mano, obtendremos al menos 20 operaciones de aterrizaje y despegue a la hora, una cada tres minutos. Probablemente durante ese tiempo, no se pueda llevar a cabo una conversación en los alrededores de la base debido al tremendo ruido ambiental y no pensemos cuando se trate de misiones nocturnas. Y para que vea que no somos yo el únicos que digo esto, el gobierno alemán en 1988 solicitó el traslado desde Jever debido al ruido de los aviones y a la frecuencia de los vuelos rasantes y nocturnos (http://www.foxone.nl/exercises/tlp/tlp.htm).

En cuanto a la seguridad, probablemente desconozcan que, sin ir más lejos, el pasado 5 de diciembre hubo un accidente en Florennes, en el TLP, de un F16 de la fuerza aérea portuguesa, en el momento del aterrizaje (http://www.nieuwsblad.be/Article/Detail.aspx?ArticleID=N223O4OP), por suerte sin víctimas. El 28 de octubre de 2005, otro F15 de la RAF inglesa despegó con una fisura en uno de sus tanques (http://www.baha.be/Webpages/Navigator/News/news_2005_4.htm), derramando combustible por la pista y durante un vuelo de 20 minutos, hasta que pudo aterrizar y el piloto, por suerte una vez más, abandonar el aparato ileso. Como comprenderán, las probabilidades de accidente se verán incrementadas en la provincia de Albacete, únicamente por el incremento de la actividad de la Base (que cifran en un 20%).

Además, esta semana se conoce la negativa de la OTAN a instalar en Zaragoza su base de espionaje (http://www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.37133/relcategoria.104). El gobierno local y regional, tras meses defendiéndola con argumentos similares a los que oímos en Albacete, ahora ha expresado que ese proyecto ya no iba a reportar tantos beneficios a Aragón como en un principio se pensó, que era «mucho más» lo que Aragón tenía que aportar, que lo que iba a revertir. Añadiendo que «no estaban claras», en su opinión, las servidumbres que un proyecto de estas características podría generar en el Aeropuerto de Zaragoza y en su desarrollo futuro. Díganme, con esto y lo anterior, si el TLP de Albacete con un impacto acústico y de tráfico aéreo mucho mayor al propuesto para Zaragoza, será beneficioso para los intereses de Albacete. Ya, otro día, hablamos de las implicaciones éticas.