1ª Versión

Texto con el que se presenta en la web donde la hemos encontrado:

«Hasta donde yo sé, es una canción popular, anónima y de la guerra civil española. La cantan muchos grupos Scouts, y su verdadero título es: Madre, anoche en las trincheras.»

LA CANCIÓN DEL SOLDADO

Caminando por el campo

en el suelo ví que había

una carta ensangrentada

de cuarenta años hacía.

Era de un paracaidísta

de la octava compañía

que a su madre le escribía

y la carta así decía:

«Madre anoche en las trincheras

bajo el fuego de metralla

ví el enemigo correr

la noche estaba cerrada.

Apunté con mi fusil

al tiempo que disparaba

y una luz iluminó

el rostro que yo mataba.

Clavó su mirada en mí

con los ojos ya vacíos

madre sabe quien yo maté

no era un soldado enemigo.

Era mi amigo José

compañero de la escuela

con quien tanto yo jugué

a soldados y trincheras.

Ahora el juego era verdad

y a mi amigo ya lo entierran

madre yo quiero morir

ya estoy harto de esta guerra.

Y si te vuelvo a escribir

tal vez sea desde el cielo

donde encontraré a José

y jugaremos de nuevo.

Dos claveles en el agua

no se pueden marchitar,

dos amigos que se quieren,

no se pueden separar.


A continuación otra canción con el mismo nombre que hemos encontrado en otra web. Por la temática se desprende que es posterior a la guerra civil española, y escrita desde una visión anarquista. También es sensiblemente más militarista que la anterior. Ignoramos si se canta con la misma música.

LA CANCIÓN DEL SOLDADO

A defender tiranos

me han traído al cuartel,

estoy avergonzado

de haber entrado en él.

Me han hecho criminal

al darme el uniforme militar.

Al ver que es la antesala

de la guerra el cuartel

la madre del soldado

llorando está por él.

Al toque de llamada

se forma el escuadrón

que va a matar hermanos,

quizá de su nación.

Madre de mi corazón,

no soy digno de vivir,

porque ultrajando a otras madres

te estoy ultrajando a tí.

Un juramento presté,

pero no tuvo valor

porque fue la tiranía

la que en aquel gran día

me lo arrebató.

Yo sólo he de luchar

en nombre de la santa libertad.

Con furor haré la guerra

al que se apropió la tierra

y la libertad

contra la ley y el capital.

Anarquía, madre mía,

tú sólo enciendes mis sañas;

a los tiranos de España

enfilaré mi cañón

rememorando las hazañas

de la gran revolución.


Con un título similar presentamos también este poema de Miguel Hernández, que ha sido musicado (ver vídeo abajo). Como no puede ser menos, la letra es de una gran calidad.

CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO

Miguel Hernández

He poblado tu vientre de amor y sementera,

he prolongado el eco de sangre a que respondo

y espero sobre el surco como el arado espera:

he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,

esposa de mi piel, gran trago de mi vida,

tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos

de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,

temo que te me rompas al más leve tropiezo,

y a reforzar tus venas con mi piel de soldado

fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,

te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.

Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,

ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,

sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa

te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho

hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa

mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,

te acercas hacia mí como una boca inmensa

de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:

aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,

y defiendo tu vientre de pobre que me espera,

y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado

envuelto en un clamor de victoria y guitarras,

y dejaré a tu puerta mi vida de soldado

sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.

Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,

y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo

cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,

y tu implacable boca de labios indomables,

y ante mi soledad de explosiones y brechas

recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.

Y al fin en un océano de irremediables huesos

tu corazón y el mío naufragarán, quedando

una mujer y un hombre gastados por los besos.

Adolfo Celdrán

Canción del Esposo Soldado


Y una última “canción del soldado”, a cargo en este caso del inolvidable Víctor Jara.

Víctor Jara

Canción del Soldado

Soldado, no me dispares

soldado.

Yo sé que tu mano tiembla

soldado, no me dispares.

¿Quién te puso las medallas?

¿Cuántas vidas te han costado?

Dime si es justo soldado

con tanta sangre ¿Quién gana?

Si tan injusto es matar,

¿por qué matar a tu hermano?

One thought on ““La Canción del Soldado””
  1. “La Canción del Soldado”
    En la Guerra Civil Española no había unidades de paracaidistas «la octava compañia» y menos batallones, es más plausible que quiera representar una acción de la Segunda Guerra Mundial donde si se formaron unidades paracaidistas en los dos bandos.
    En Europa se enfrentaron combatientes de las mismas nacionalidades.

Los comentarios están cerrados.