
Desde fines del año pasado, algunas feministas y algunes antimilitaristas y anarquistas nos entusiasmamos con el proyecto de crear una biblioteca y centro social que diese lugar a la expresión de los pensamientos y movimientos libertarios del Paraguay. Nos pusimos a la tarea de buscar un local para montar lo que sería esta biblioteca anarquista feminista antimilitarista anarco-feminista queer.
Mucha gente nos apoyó, de Paraguay y el extranjero, tanto por razones
personales (amistades, parentela) como por razones militantes. En enero empezamos la búsqueda exhaustiva de lugar y al mismo tiempo comenzamos a definir lo práctico de la biblioteca, ya que desde hace un buen tiempo algunes de nosotres veníamos acumulando libros y otros materiales para montar la biblioteca y contamos con un interesante acumulado de esos materiales.
A fines de enero encontramos una casa que parecía cumplir las expectativas (luego de haber visto y/o visitado otras) en la calle Montevideo, entre las calles Jejui y Manduvirá. Llamamos al fono 421264 que se publicitaba en el cartel para visitar la casa y saber si avanzábamos en el trámite. Nos atendió la señora Maria Luisa, con quién nos relacionaríamos de ahí en más para los trámites de conocimiento de la casa y alquiler. Ella es una de las tres hermanas dueñas de la casa.
Visitamos la casa y nos gustó de inmediato, grande, espaciosa, con un bonito
patio, planta alta y terraza. En definitiva, ideal para nuestro proyecto. El
precio, aunque alto, resultaba absolutamente sostenible con nuestros
trabajos y aportes. Le explicamos a la señora María Luisa que alquilaríamos
la casa como vivienda por una parte y principalmente para instalar una
biblioteca social. No puso ninguna objeción y aún más se entusiasmó con la
idea, especialmente por que quienes fueron a visitar la casa eran dos
mujeres jóvenes y a ella le interesaba apoyar las iniciativas de las mujeres
jóvenes.
Con algunas conversaciones más, quedó la firma del contrato para el sábado
31 de enero. Ese día la sra. María Luisa y una de sus hermanas firmaron el
contrato, quedando pendiente la firma de la tercera de las hermanas, la que
se haría en los días siguientes. Entregamos la gruesa suma de dinero
correspondiente al primer mes de arriendo y al mes de garantía, usual en
estos casos. El contrato era por un año. Por nuestra parte firmaron Natalia
Ferreira y Verónica Villalba.
El lunes 2 de febrero por la mañana, Natalia –quien había llevado los
trámites por nuestra parte- recibe un llamado telefónico de la señora Maria
Luisa, molesta porque no le habíamos contado que Vero es (o está) lesbiana.
Esta información la había recibido de una parienta suya que le señalo que
Vero era una dirigente de las lesbianas. Dijo que tendríamos que hablar
nuevamente, al día siguiente, para ver ese tema. Que poco menos le habíamos
mentido al no contarle que Vero era lesbiana y que ella no quería «política
en su casa». Natalia, por supuesto, le señaló que el alquiler de la casa no
tenía nada que ver con las prácticas sexuales de quienes alquilarían, y que
por otra parte siempre se la había comunicado que el destino de la casa era
para una biblioteca social. La señora argumentó que eran sus hermanas
quienes estaban molestas. Quedamos para una reunión el día martes 3 (ayer).
Ayer en la mañana Natalia recibe otro llamado de la señora María Luisa
señalando que «no había nada que hablar» y que pasásemos a retirar el dinero
del alquiler. Las razones que argumentó para romper el trato –en una larga
conversación-eran el «ocultamiento» que habíamos hecho de la vida sexual de
Vero. Natalia calificó lo que ella hacía como discriminación, calificación
que ella no aceptó, pese a que entre sus opiniones estaban que los «gays
eran todos drogadictos» y que el barrio donde estaba la casa era un barrio
«de familia» y que la presencia de lesbianas y gays podía molestar a sus
vecinos. A media tarde fuimos a retirar el dinero de nuestro arriendo.
Nos hemos sentido, nuevamente, discriminadas. Vero, por supuesto, sobre ella
actuó el fascismo rutinario de nuestra sociedad paraguaya autolimitada, pero
también nosotres quienes compartimos proyectos, sueños y ansias de libertad.
Esta es una discriminación, una agresión, que no puede quedar sin respuesta
y tampoco sin solidaridad. Se ha dañado a Vero, a este pequeño colectivo que
pretende difundir pensamientos, formas de vida constantemente relegadas por
los autoritarismos que devoran Paraguay y se ha dañado también a todo
nuestro entorno, a todas y todos quienes nos han apoyado y animado a
aventurarnos en esta idea.
Natalia Ferreira Rivarola
Verónica Villalba
Pelao Carvallo
Sobre la biblio anarquista feminista antimilitarista queer y la rutinaria discriminación impune
a veces me digo: por suerte existe aún gente como la tal maria luisa… esto hace q algunos cuantos renueven día a día su compromiso por transformar a todas las muejeres y hombres en otros iguales pero tan diferentes. Ahora, cansa, seguro, el calor de asunción y las caras de las vecinas y un marco jurídico que no hace mucho… mucha fuerza chicas.
Sobre la biblio anarquista feminista antimilitarista queer y la rutinaria discriminación impune
hola gentes, no sabia de su trabajo y buscando informacion me las tropese…. primero debo decir, culpa de mi ignorancia, que me sorprende tan gruesa actividad en paraguay. y segundo adelante camaradas. fuerte el braso sereno el corazon.