
Reproducimos este comentario que un lector llamado Roberto y que dice haber estado en el Centro Psiquiátrico Penitenciario de Foncalent ha colgado en el artículo de Tortuga cuyo enlace figura más abajo, ya que nos ha parecido una visión muy interesante y muy sentida. Corregimos su ortografía. Nota de Tortuga.
21 de febrer de 2009 / ROBERTO
Resposta a l’article: El capellán del psiquiátrico penitenciario de Fontcalent denunció en el juzgado que un grupo de funcionarios maltrata sistemáticamente a los internos
Veo y sigo con pena lo que sucede en el Psiquiátrico de Foncalent. ¿Qué hacer para mentalizar a esta sociedad de lo que allí hay? ¿Monstruos?, ¿asesinos?, ¿toxicómanos?, ¿bipolares?, ¿enfermos mentales?, ¿personas normales con un poco más de temperamento que otras y que por una situación pierden el control…? Seamos sinceros. ¿Quién no ha levantado la voz en alguna ocasión? ¿Quién no le ha dado un golpe a un objeto por no dárselo a otra persona? Y también hay quien se lo ha dado con tan mala suerte que ha ocasionado una desgracia.
¿Pero de veras creen que estos sitios son realmente eficientes para curar a quien ha cometido un error? No, no, no y no. Eso no es un principado, eso es una cámara de tortura sin medidas de seguridad y con falta de facultativos vocacionales, es decir, que deseen ayudar.
Siempre se relaciona al enfermo mental con Dios: por lo que dicen, por lo que hacen… Mi estancia allí me sirvió para leer parte de la Biblia y, a pesar de mis dudas Dios (Jesús, Buda, Alá…) siempre alguien hay que Él manda para ayudarte, y no es ni el Subdirector ni el Juez de Vigilancia Penitenciaria. Suele ser alguien desarrapado y al que todos dicen que está loco. Lo único que agradezco a ese maldito lugar es a los internos que allí conocí, pues hasta el que tiene una ficha social de malvado es un santo comparado con la Junta Multidisciplinaria. Hay veces que pienso que disfrutaban viendo sufrir a los allí confinados (como si no tuvieran bastante condena por llevar en su corazón lo que hicieron).
Srta. Toñi, Sr. Demetrio, Sr. Educador, Sr. Psicólogo (a los psiquiatras ni los nombro porque en un año los ví dos veces –cómico-)… Si a los nombrados les queda algo de corazón ayuden de verdad. Hay ocasiones (en) que las reglas están para romperse. Pero claro, ¡¡¡hay que estar!!!, y ver lo que hay, y a quien se le puede dar una segunda (oportunidad) antes de que acabe institucionalizado.
En fin, Padre Paco, ni sé cómo acabó aquello, pero de corazón deseo que todo haya acabado como Dios haya dictado. Y, personal de Foncalent, ser más humanos. ¡¡Hay mucho sufrimiento!! Si alguien de los funcionarios o educadores lee esto (de los buenos) denle un saludo a Rafa y a Paco del Módulo 4 (si siguen vivos). Gracias por todo y entre todos debemos mejorar la calidad de estas personas porque son como vosotros. De hecho, ¿dónde está la barrera entre ellos y nosotros? Yo fui de ellos y ¿ahora de quien soy? Soy de mi creador igual que ellos…
Saludos a todos y darle un repaso a vuestras vidas.
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Precioso comentario. Conmovedor, y muy ilustrativo de lo que pasa ahí dentro.
Comentario de un ex-preso del psiquiátrico penitenciario de Foncalent (Alacant)
Impresionante,me parece surrealista que los profesionales, si así se les puede llamar, con perdón de los que si lo son, sean tan poco humanos,no tengan sensibilidad hacia personas.
Se lo que es la cárcel…por amigos funcionarios, y es aberrante