Diagonal


F. MENDIOLA Y M. NOGUERAS, MIEMBROS DEL MOC Y EX INSUMISOS

Jara Calvo / Pamplona-Iruña

Fernando Mendiola y Manolo Nogueras vivieron la campaña de insumisión en Pamplona y en Zaragoza, respectivamente. Ambos pasaron por la cárcel.

DIAGONAL: Cuando se acerca el fin de la mili se pone en marcha la campaña Insumisión en los Cuarteles. ¿Cómo valoráis esa estrategia?

FERNANDO MENDIOLA: Uno de los motivos del éxito de la campaña de insumisión en Navarra fue el uso de la cárcel como una herramienta política clara. Fuimos a la cárcel, allí desobedecimos, estaba muy claro que los presos éramos un altavoz. La cárcel era un continuo hervidero, y eso hizo que fuese a más.

MANOLO NOGUERAS: Pensando que esa estrategia había funcionado, creímos que también podía hacerlo en los cuarteles. ¿Qué sucede? Que no tuvo la repercusión que podía haber tenido porque el marco era distinto. Los objetivos estaban por cumplir. El único pecado igual fue, quizás, ser demasiado ambiciosos.

D.: Durante esa época hubo una capacidad de movilización que se fue diluyendo. ¿Pensáis que se podía haber mantenido esa tensión?

M.N.: Difícilmente, porque pocas veces se encuentra un objetivo tan claro como el fin del servicio militar obligatorio y vas y, encima, ganas. Es difícil mantener el nivel de tensión. Las cosas, además, no se pueden reproducir.

F.M.: En parte, estaba cantado que iba a pasar. Llegó el fin de la mili y muchos grupos, sobre todo en Pamplona, acusaron un agotamiento por la campaña.

M.N.: No hay que desdeñar el papel de la represión. En mi grupo estuvimos todos presos.

F.M.: En ese momento perdimos mucha fuerza porque la gente necesitaba un respiro. Igual era la ocasión de haber trabajado de una forma más estratégica, de mantener los contactos, el colchón social…

D.: ¿Se quedaron muchas cosas en el tintero?

F.M.: En Euskal Herria no fuimos capaces de hacer una lectura antimilitarista del conflicto. Teníamos recetas para todos menos para nosotros. Teníamos muy presente el valor del consenso y pensábamos que era muy positivo sacar adelante el mensaje antimilitarista y una práctica desmilitarizadora como la insumisión. Por eso se trabajó con mucha gente con la que teníamos diferencias, pensando que ese trabajo en común era positivo y que estaba también desmilitarizando la sociedad y el propio conflicto.

D.: ¿Qué supuso la campaña de insumisión en el recorrido de los movimientos sociales?

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M.N.: La certeza de que se puede ganar. Saber que has dado con una herramienta que funciona. Claro que reunía condiciones que es difícil volver a encontrar.

F.M.: Los movimientos sociales estaban en ese momento muy vinculados a partidos políticos. Éste fue un movimiento autónomo, sin jerarquías, con una estrategia pública que proporcionó mucha frescura, y la idea de que la desobediencia bien trabajada no es una varita mágica, pero puede dar sus frutos.

F.M.: En Navarra, la insumisión tuvo una repercusión especial, porque, tradicionalmente, el antimilitarismo había tenido mucha fuerza, fue de los pocos sitios donde salió ‘no’ a la OTAN, había un componente nacional que hacía que hubiese un mayor número de insumisos… Y a esto se sumó que es donde más represión hubo. Aquí se juzgó a todo el mundo. Estamos hablando de unos mil insumisos. Había pueblos en los que nadie iba a la mili, sobre todo en la zona de montaña. Hubo valles totalmente insumisos. En los grupos antimilitaristas se trabajó bastante ese mundo rural. Además, influye el tema identitario, son zonas euskaldunes…El discurso del MOC nunca ha sido ése, pero sería absurdo negar que en la base del éxito en ciertas zonas está el componente identitario.

M.N.: Las redes sociales actuaban ahí de una manera multiplicadora. Si a éste lo reprimen, pues no vamos nadie. Aquí el tejido social es más rico y entonces era aún más rico.

D.: La insumisión formaba parte del movimiento antimilitarista con unos objetivos más generales. ¿Qué errores se dieron para que la capacidad movilizadora no se mantuviera en torno a esos objetivos?

F.M.: En ese momento de transición quizás deberíamos haber hecho un trabajo más de estrategia, de atar contactos…

M.N.: Sabíamos que lo de la mili era uno de los objetivos del movimiento antimilitarista y que cuando eso concluyera, con una victoria que, en el último tramo, parecía cantada, deberíamos haber previsto aquella desmovilización tan grande. Pero tampoco supimos prever el éxito.

F.M.: Se decía que sólo hablábamos de la mili, pero no se tiene en cuenta que cuando más se habló de gasto militar, de educación para la paz, de objeción fiscal… fue cuando hubo insumisos en la cárcel. Se utilizó la represión para dar ese mensaje global que nunca estuvo más presente en la calle que entonces.

D.: ¿En torno a qué se ha reconfigurado el movimiento hoy?

M.N.: A vista de pájaro, si tuviera que agrupar a los antimilitaristas hoy, lo haría en torno al MOC. Lo que pasa es que ahora las tendencias antimilitaristas están presentes en un montón de grupos locales que trabajan temas de lo más variado, cosa que antes no pasaba. Ha pasado a ser un tema transversal. No voy a pecar de optimismo y decir que se ha impregnado todo, pero sí es cierto que hay valores que están en muchos más sitios, como el método de trabajo, lo antimilitar como valor descriptivo de cualquier grupo del movimiento alternativo…

F.M.: Tampoco la desobediencia civil es una varita mágica. Si se ha incorporado a muchas estrategias de lucha es por la presencia pública que tuvo con la insumisión.

5 thoughts on ““La insumisión nos dio la certeza de que se puede ganar””
  1. “La insumisión nos dio la certeza de que se puede ganar”
    Pues claro que se puede ganar, de hecho ya hemos ganado hace bastante tiempo (yo diria que desde que la India se independizó del imperio britanico).

    Quedan «batallas» por librar, y quizas haya que estudiar una estrategia a largo plazo basada en avances limitados (como por ejemplo el tema de la insumision y la eliminacion del SMO, las retiradas de tropas, o desmantelamiento de bases, las acciones anuales en cuarteles y en la calle durante la primavera, etc).

    Pero YA HEMOS GANADO. Solo tenemos que mantener la ventaja y consolidarla (como si fuera un «break» en un partido de tenis).

    Las actuales actividades militares no son mas que las pataletas del perdedor, que desapareceran poco a poco, segun vaya asimilando su derrota.

    ¡Los tiempos cambian siempre!

    internete
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    PD: Yo creo que el principal problema del movimiento antimilitarista es que no es suficientemente consciente de lo que ha logrado ya, y que se mueve mas por instinto que por logica, lo cual puede todavia hacernos perder posiciones si no estamos atentos y somos firmes…

    Mirarnos el ombligo demasiado, por tanto, no es buena cosa. Hay que seguir insistiendo, que el final del tunel ya es tan visible y grande como un sol…

    «Caminante no hay camino, se hace camino al andar…»

    1. “La insumisión nos dio la certeza de que se puede ganar”
      No creo que hayamos ‘ganado’. Porque entre otras cosas no se trata de ‘ganar’, y todavía quedan muchas cosas que cambiar. En general me gusta mucho más el término ‘tensión’.

      Si creo que se avanzó mucho en unos aspectos que hasta entonces casi nada ni nadie los entendía ni valoraba. Hoy en día esta influencia sigue vigente y como se dice, se ha hecho transversal a muchos movimientos sociales (el tema antimilitarista y la acción directa noviolenta, entre otras cosas).

      Y en general creo que se sigue manteniendo el descrédito ejército por los grupos que todavía se trabajan el tema antimilitarista. Así que dure mucho la lucha que va consiguiendo cosas, aunque a veces no las valoremos mucho. Pero también creo que involuntariamente hemos sido (y somos) referencia de muchos grupos internacionales.

      1. “La insumisión nos dio la certeza de que se puede ganar”
        Yo creo que si hemos ganado ya. La prueba la tengo en mi entorno cercano:

        Nadie quiere debatir conmigo el tema, lo cual indica que «internamente admiten que tengo razon, aunque no lo reconozcan abiertamente».

        Hemos «ganado muchas batallas» (entiendo y comparto tu desconfiaza hacia este tipo de jerga belica, y suelo usar las comillas, aunque a veces uso las MAYUSCULAS, porque esta jerga se puede usar desde «los dos bandos»):

        La opinion publica es anti-ejercito (como lo demuestra el hecho de que los alistamientos decrecen y la publicidad reclamando carne de cañon, y justificando lo injustificable, aumenta).

        Este es el hecho mas visible, pero hay muchos otros que indican que efectivamente «hemos ganado» (como por ejemplo la ocultacion deliberada de la publicidad a las acciones directas en todos los medios de masas)…

        La mayoria de señales son «subterraneas», hay que «leerlas entre lineas», pero todas ellas ponen de manifiesto que EL ANTIMILITARISMO TRIUNFA.

        Sea a nivel consciente, o a nivel incosciente.

        internete
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        PD: Y por mucho que quede infinito trabajo por hacer, creo que esto ya no hay quien lo pare…

        Sinceramente soy muy optimista sobre el futuro de la noviolencia, y los unicos peligros que veo son la autocomplacencia, las peleas absurdas por apuntarse tantos a titulo personal, o la incredulidad o ceguera (deliberada o no) ante las evidentes señales.

        Desgraciadamente la comodidad y el mirar para otro lado son la nota dominante en la actitud ciudadana, y por tanto nos toca hacer de pepito grillo todavia un rato mas…

        Pero que nadie se despiste: PUEDE MAS UNA MOSCA COJONERA QUE DIGA LA VERDAD, QUE TODOS LOS MEDIOS DE MASAS MINTIENDO A LA VEZ EN PARALELO Y DE FORMA CONTINUA A MILLONES DE ZOMBIES.

        Y lo cierto es que no hay una sola mosca cojonera, sino miles de moscas cojoneras y aumentando…

        Si es cierta la ley de que «una mentira repetida mil veces se convierte en verdad», no menos cierto es el hecho de que «no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo».

        Asi que asi está la cosa HOY… Ya veremos que pasa mañana, porque el despertador se desgañita y el durmiente parece sordo…

        ¿Despertara el durmiente?
        ¿Recibira un mazazo el despertador?

        Todo es posible, pero una cosa tengo clara: Si el despertador recibe un mazazo, cada durmiente despertará cabreado y hara de despertador para todos sus vecinos…

        ¡Este es un aviso para los cuatro de la maza!

        1. “La insumisión nos dio la certeza de que se puede ganar”
          Esta es la ironica moraleja de la logica subyacente de esto que llamamos «realidad»:

          Cuando el durmiente se ha acostumbrado al sonido del despertador, tanto que ya ni lo oye, es mejor que el despertador siga sonando…

          internete
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          PD: Porque si deja de sonar, el durmiente podria despertarse.

          Y no quieras ver lo que viene despues…

  2. “La insumisión nos dio la certeza de que se puede ganar”
    Buena entrevista, y buenas explicaciones.

    Enhorabuena por el aniversario y por lo guapos que salís en la foto.

    Nos seguimos viendo en esta lucha tan hermosa.

    Salut.

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