
De hombres honrados
Diego Mazón
SUS ABURRIDAS SEÑORÍAS
Llevo todo el día metido en el Congreso de los Diputados. Es duro. Primero porque hace un calor inhumano y segundo porque estar desde las nueve de la mañana rodeado de diputados puede ser contagioso y que me de por trabajar lo justito. La verdad es que a veces cabrea llegar al hemiciclo a las nueve de la mañana y ver que en la tribuna de invitados hay más gente que en los escaños. Pero cabrea aún más ver que se está debatiendo la Ley de Derechos y Deberes de los militares y que a sus señorías les sale el aburrimiento por las orejas. A las pocas señorías que hay, porque a esas horas no creo que llegaran a cincuenta.
Les interesa poco, les supone un suplicio estar ahí sentados, escuchando un rollo que ni les va ni les viene, se meten en Internet, hablan por el móvil, unos con otros, e incluso, sin pudor se llaman a gritos y se dicen “vamos a tomar algo”. Supongo que de ese debate sacan poco rédito electoral, pero de lo que se estaba hablando es de un asunto vital para los militares y lo mínimo que se les puede pedir es respeto, conciencia y esfuerzo, porque de esos mismos de cuyos derechos y deberes pasan tiran cuando las cosas se ponen feas. A esos mismos de quienes les aburre hablar a primera hora de la mañana es a quienes cuando están en el poder utilizan, manejan, pisotean e ignoran si no les sirven para ganar puntos en las encuestas. Supongo también que los derechos y deberes de los militares les da igual a un colectivo que tienen la vida con sus derechos asegurada por estar ahí sentados o en la cafetería de enfrente o donde quiera que estuvieran los 300 diputados que faltaban a las nueve de la mañana. Ver el Congreso así en pleno debate es un insulto para los militares pero también para los ciudadanos que les pagan. Un insulto y una indignidad. Los militares se merecen más respeto, los ciudadanos se merecen más respeto y el cargo que ocupan como representantes de los españoles se merece más respeto. Lo demás es una sinvergonzonería y una cachondeo.
Solapado el cabreo con el calor y el sueño postalmuerzo, unas horas después la ministra Chacón anunciaba la creación de una unidad de apoyo a los militares heridos y a las familias de los fallecidos en acto de servicio. Es una buena noticia, una promesa necesaria. Confiemos en que esté bien gestionada y trabaje arduamente para de verdad apoyar a aquellos que tantas veces están tan olvidados. Y ahí, en la comisión todos la han apoyado de un modo entusiasta. Esperemos que en la siguiente sesión, ese entusiasmo por la Defensa, por los militares, encuentre más diputados que lo alimenten.