
Absolutamente doloroso comprobar que, en los campos de refugiados consolidados, y entre gentes que -se supone- lo habían perdido todo y se re-encontraban como compañeros, surgieron tiendas, negocios, empleos precarios, empresarios que explotaban a trabajadores, una pequeña sociedad de clases y, a veces, un embrión de Estado.
Absolutamente doloroso comprobar que, allí donde triunfa el movimiento «viviendista» latinoamericano, asambleario e igualitario en sus orígenes, y se logra la legalización de los poblados, como comprobé personalmente, al final surge un «barrio» como los demás, con las mismas opresiones e inequidades.
Absolutamente doloroso comprobar que, de las comunidades indígenas, no emigran «los más pobres», sino los «peores», así me lo contaron una y otra vez sus propios padres (nativos «individualizados» por la Escuela y la televisión, que dan la espalda a sus hermanos para «triunfar» al modo occidental, pisando a otros y consumiendo como imbéciles).
Absolutamente doloroso comprobar que tenía razón el viejo Kleist, con su «El terremoto en Chile», y el moderno Lars Von Triers, en su película análoga: si se da la crisis, el derrumbe, la posibilidad de un Nuevo Comienzo, los hombres reales, los hombres que conocemos y que somos, reinstauran las opresiones de siempre, las explotaciones tradicionales, el Orden homicida que los ha creado.
No se trata de «rendirse», sino de admitir que el Enemigo habita en nosotros mismos. No se trata de abandonar la lucha, sino de reconocer que tenemos pendiente un combate contra la piltrafa que han hecho y hemos hecho de nosotros mismos. Que ya está bien de dar lecciones y procurar «liberar» al otro, cuando somos esclavos por las lecciones que nos dieron desde hace siglos y que nos damos todos los días.
Anhelo de ojos vueltos hacia adentro, para percibir mejor el afuera. Anhelo de un silencio de los lobos socialcínicos.
Pedro.
– ¿Qué es lo que te desagrada del Mundo?
– Que no se parece a lo que quiero hacer de mí.
– ¿Qué es lo que te disgusta de ti?
– Que, en el fondo, y en este mundo, casi me contento con parecerme al Mundo.
– Triunfarás entonces. Tendrás éxito. Google, las empresas del negocio digital, las formaciones PODEMcas y otros negocios del descontento acomodaticio te buscarán como buscan las ratas los desperdicios de los poderosos.
Absolutamente doloroso comprobar…
Me gusta mas el discurso de Pedro de ahora que el Pedro de hace 5 años.Creo que ha cambiado lo fundamental y más importante,la concepción del sujeto.