Desde 1986, centenas de viejitas canadienses muy politizadas, se rebelan con regularidad y salen a las calles a desafiar a las autoridades, envuelven los tanques con tejidos y cantan increíbles canciones de protesta.
Subversión- Abuelos punks.
Desde 1986, centenas de viejitas canadienses muy politizadas, se rebelan con regularidad y salen a las calles a desafiar a las autoridades, envuelven los tanques con tejidos y cantan increíbles canciones de protesta.
Se acuerdan de esas viejecitas pacatas que se sientan en mecedoras, hacen bizcochitos y tejen? Olvídense. Un grupo de abuelas canadienses se cansó de ese estereotipo y resolvió vestirse con chales espantosos, delantales de cocina, sombreros adornados y salir a las calles para desafiar al poder.
Se autodenominan Raging Grannies (Abuelas Furiosas) y suelen irrumpir en las manifestaciones y reuniones políticas sin la menor ceremonia. Tienen entre 50 y 90 años. Su único objetivo en mente: cambiar al mundo. Por eso, se pasan las tardes en las “rages” (un cruce de rage (rabia en inglés, y raves), que es así como llaman a los actos para irrumpir en los eventos políticos a los que no fueron invitadas. En las “rages”, ellas forman trencitos y cantan temas tradicionales y le cambian la letra. Y en vez de entonar “Si estás contento, aplaudí», ellas dicen por ejemplo: “Se no logramos encontrar a Osama, bombardea Irak/ Si los mercados se cierran, bombardea Irak/ Si los terroristas son árabes/ y los programas de TV son obscenos, bombardea Irak”.
El primer grupo de Grannies surgió en 1986, en la ciudad de Victoria, Canadá, durante las protestas contra la utilización de una isla canadiense para construir una base militar norte-americana. En ese momento, las viejitas integraban un movimento pacifista, pero sus funciones se limitaban a hacer café. Se rebelaron y formaron unm grupo un grupo independiente y decidieron alertar a la ciudad acerca del tema. Salieron a las calles midiendo los niveles de radiación de los pozos de agua, con varas de fideos y frascos de mayonesa.
Organización subversiva
Desde entonces, las abuelas hicieron mucho. La mayor hazaña fue tejer redes de lana alrededor de un tanque militar, impidiéndole avanzar. También se alistaron como voluntarias en la Guerra del Golfo. Con tanto desorden, las Grannies quedaron fichadas por la polícia canadiense como “organización subversiva”. Lo que, para ellas, es un motivo de orgullo. La militancia parece hacerles bien. «Si no tuvièsemos humor, ninguna de nosotras podría encarar la vejez de manera tranquila» asegura Georgie Kunkel, de 83 anos.
(Vanessa Bárbara)
> Abuelitas subversivas
Ficou ótima a tradução!
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