Correo Tortuga – Red Juvenil de Medellín

En Medellín, el 18 de abril de 2010, en una tarde de sol tibio y tráfico atestado (vehicular y público) nosotras y nosotros del Grupo de Objeción por Conciencia (A.R.T.) de la Red Juvenil de Medellín, hicimos una acción – instalación en el hipermercado y almacén de cadena ÉXITO, ubicado en el centro de la ciudad, en San Antonio.

Ese fin de semana, muchas explotadas y muchos explotados, aprovechaban su pago quincenal para alimentar el círculo vicioso en el que el sistema capitalista los sumerge (trabajar para comprar la comida, la dormida y los servicios básicos).

El ÉXITO es uno de los almacenes de cadena que más vende en Colombia, en el año 2009 vendieron 6,97 billones de pesos por encima de otros hipermercados como Carrefur y Pomona.

Entre el tumulto de personas que agarraban productos en los pasillos del sitio para consumirlos, un grupo de jóvenes recorrimos y llenamos carros de productos de mercado de las empresas: Coca- Cola, Nestlé, Frito-Lay, Chiquita-Brands, Banadex y Philip-Morris; con el fin de denunciar estas empresas a la vez que al almacén ÉXITO por la militarización de sus almacenes con la seguridad privada, la vigilancia y los agentes de civil, por su discriminación y seguimiento a jóvenes que entran al almacén y no encajan en su prototipo, por el maltrato que le dan a los pequeños artesanos en las ferias de la colombianidad, por su política de exclusión y racismo al no contratar a personas afros, a la vez que, por su política de contratación a terceros con el fin de no perder – por ejemplo si se daña un producto o se lo roban lo paga el que lo hace-, ni garantizar los derechos y los beneficios de los trabajadores.

La intención de hacer una acción en el espacio privado de las cadenas de mercado es que la gente vea los causantes de la guerra contra el pueblo. Igualmente con esta acción se quiere generar un boicot al consumo-compra de sus productos, pues se pretende mostrar que las empresas mencionadas están involucradas como financiadoras del paramilitarismo en Colombia, y a su vez como colaboradoras –con dinero e información- de muertes, masacres, violaciones, desplazamientos, exclusión y expropiación de tierras.

Dicha irrupción noviolenta la nombramos “El Mercado de la Guerra” con el propósito de persuadir y hacer reflexionar a los consumidores de lo que compran y comen en sus casas, sin tener la conciencia de lo que estos productos –manchados de sangre- significan para los pobladores de los campos y de los territorios inmersos en conflicto.

A estos carros de mercado llenos de productos de empresas ladronas y militares de cuello blanco, les pusimos un cartel que las denunciaba mientras nos paseamos por diferentes estantes del almacén, hasta que nos reunimos en un pasadizo entre las estanterías y arrumamos todos los carros, creando un cuerpo con los carritos y los productos de las marcas de las empresas, rodeados a su vez por unos activistas en un círculo, los cuales comienzan a llamar la atención con un párrafo reflexivo de lo indiferentes y cegados que estamos ante la intromisión de la guerra en la canasta familiar.

Comernos la guerra es un asunto que vivimos y padecemos constantemente, sin embargo hay que decir que una de las estrategias de las multinacionales es hacer que el pueblo consumidor y explotado sea ciego e ignorante para ser un apto consumidor/exprimido.

Mientras las y los consumidores miraban estupefactos y sorprendidos, estás fueron las consignas con las que estallaban nuestras gargantas cansadas de tragar entero y de vomitar la guerra:

Consumo control, consumo guerra, consumo productos que generan violencia.

¿Y tú?… ¿Inviertes para matar?.

Consumo control, consumo guerra, consumo productos que generan masacres.

Consumo control, consumo guerra, consumo productos que apoyan el desplazamiento.

Consumo control, consumo guerra, consumo productos que incentivan el reclutamiento forzado.

Consumo control, consumo guerra, consumo productos cómplices de falsos positivos.
Consumo control, consumo guerra, consumo productos que financian la guerra.

“¿Y tú?… ¿Inviertes para matar?”… ¿Inviertes para matarnos?…

Fuente

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