
Con el documento “iniciativas medioambientales de defensa 2010-2011″, el Ministerio de Defensa da a conocer sus actuaciones “filantrópicas” hacia el medio ambiente.
Los ejércitos asumen como función propia la defensa y conservación del medio ambiente en España y para ello han llegado a firmar acuerdos de toda índole con otros departamentos ministeriales para la defensa de la biodiversidad (Ministerio de Medio ambiente), con diferentes Comunidades Autónomas (Canarias y Aragón, Junta de Andalucía, Islas Baleares y Cataluña), con diputaciones provinciales (León) y con municipios (Luyego, Lucillo, Valle de San Lorenzo, Santa Coloma de Somoza y Santiagomillas, Luyego, Lucillo, Valle de San Lorenzo, Santa Coloma de Somoza y Santiagomillas, todos ellos en León para reservarse un campo de tiro) y con al Universidad Alfonso X el Sabio.
A su vez pretenden emprender campañas de reforestación en diversos campamentos y acuartelamientos (es decir, en los terrenos colindantes que antes eran vecinales y ahora militares) donde pretenden plantar 1.062.500 árboles (al parecer pinos) y luchar contra las plagas y contra el fuego, amén de apoyar la suelta controlada de aves y procurar la eficiencia energética de sus instalacioenes y un largo etcétera con el que nos quieren vender que el ejército, amén de sus actividades propias es un bien social porque cuida el medio ambiente y ahora es ecologista.
Para lograr estos loables propósitos dispondrán de un presupuesto para 2010 y 2011 de 52.767.921 millones de euros más lo que le “aporten otros Departamentos Ministeriales y otras administraciones públicas, a través de los convenios de colaboración previstos para el bienio 2010-2011″.
Toda una serie de explicaciones propagandísticas que no consiguen despejar la pregunta ¿No sería más lógico incrementar el esfuerzo civil en ecología que encomendar estas cosas a los militares?