
Guerra Eterna
El último dato del recuento de las elecciones afganas da a Karzai un 47,3% de los votos (con un escrutinio hasta ahora del 60%). No hay suspense ni incertidumbre. El presidente afgano superará el 50% y obtendrá la reelección en la primera vuelta. El fraude llevado a cabo en el sur del país, donde la inmensa mayoría de los habitantes son pastunes, sirvió para llenar las urnas de votos en favor de Karzai.
Allí donde no votó prácticamente nadie, bien por decepción con el Gobierno o por miedo a los talibanes, las urnas han arrojado resultados espectaculares en favor de Karzai. Cuando comenzó el escrutinio, en los primeros días la ventaja del presidente sobre Abdullah no era muy grande y le situaba lejos del 50%. Pero se dijo que los números no incluían aún los datos del sur. Ahora es cuando se empieza a apreciar la diferencia.
Dos artículos aparecidos en el NYT y The Times demuestran con datos y denuncias concretas cómo se realizó el fraude. Varios líderes tribales pastunes decepcionados con Karzai decidieron recomendar el voto para Abdullah. La democracia afgana no da mucho de sí: si el líder tribal dice que hay que votar por un candidato, casi toda una localidad termina haciéndolo. Hacer campaña en esos sitios significa convencer sólo a un puñado de personas.
Esos líderes que se habían unido al bando de Abdullah han descubierto que el escrutinio en sus zonas da una victoria arrolladora a Karzai. En algún caso, ni se molestaron en guardar las apariencias. Las urnas no llegaron a los pueblos donde se debía votar y fueron convenientemente rellenadas con las papeletas adecuadas.