
El agua fue el principal asunto del congreso de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF, en sus siglas en inglés), que tuvo lugar en agosto en la ciudad sueca de Kungälv. Durante la conferencia, que duró una semana y que incluyó informes oficiales de 12 países, más de 300 mujeres discutieron sobre las condiciones, la distribución y la disponibilidad del agua en los 31 países que estaban representados.
El congreso se celebró en la escuela Nordiska Folkhigschool, situada en una de las múltiples colinas de Kungälv con vistas a los canales y los ríos. Es una de las 350 escuelas que pertenecen a un sistema educativo especial apoyado por el gobierno exclusivamente «para adultos que deseen estudiar algo durante el invierno», según su director. «Aquí no hay estructuras: no hay exámenes, ni planes de estudio, ni créditos, ni clases obligatorias». Aunque algunos de los asuntos legislativos de WILPF (la organización de mujeres para la paz y la justicia más antigua del mundo) han sido estructurados, esta escuela informal, cuyas conversaciones a menudo se extienden hasta bien entrada la noche, ha inspirado un proceso de aprendizaje, de compartir y de reconstrucción de un conocimiento colectivo único.
A lo largo del Congreso, la imagen del agua en el mundo tomó un aspecto sombrío y peligroso.
Con la decisión de la ONU en 1991 -apoyada por corporaciones mundiales y la Organización Mundial del Comercio- de definir el agua como una necesidad humana en vez de un derecho humano, ha sobrevenido un cambio dramático. Esto significaba que podía ser comprada y vendida por compañías privadas para obtener ganancias. Todas las delegadas de WILPF con las que hablé estaban en desacuerdo con la postura de las Naciones Unidas, y todas coincidían en que el agua era el recurso más preciado de la tierra así como un derecho humano, lo cual significa que todo el mundo debe tener acceso equitativo y sin ánimo de lucro.
A pesar de las inundaciones y las sequías, el asunto del agua ha sido descuidado por la mayoría de los habitantes de este mundo hasta que el estallido de las demandas en el siglo XXI, a causa del crecimiento de la población, la contaminación, la industrialización, la militarización y la privatización, ha creado la crítica escasez actual. El congreso fue ilustrado por parte de las mujeres de WILPF provenientes de las naciones en vías de desarrollo en cómo semillas genéticamente alteradas, desarrolladas en los EE.UU. y de uso obligatorio para sus agricultores, han creado una verdadera catástrofe en los sistemas de irrigación. Los cultivos indígenas resistentes a las sequías fueron siendo sustituidos por otros que requieren más agua. Los ríos se fueron empezando a secar antes de llegar al mar. Los métodos previos de riego sostenible fueron reemplazados por pozos profundos y grandes embalses para compensar la falta de agua a un promedio de dos al día durante los últimos 50 años.
«Seis mil trescientas personas mueren cada día en el mundo por falta de agua» anunció Regina Birchem, recientemente elegida presidenta de WILPF Internacional.
La delegada de Bolivia, Katty Pattino, dijo: «solamente tres de cada cinco personas en mi país tienen acceso a agua potable. La falta de agua limpia es una de las mayores causas de mortalidad infantil y de enfermedades.» Mostró un frasco que contenía agua de su casa. La mitad estaba llena de suciedad.
Varios de los presentes confirmaron que la contaminación ocasionada por las industrias, los herbicidas y los insecticidas está creando enfermedades graves como el cáncer o defectos de nacimiento en muchos países. «Nuestros ríos, lagos, el agua subterránea y la de la superficie está contaminada en un 94 por ciento» dijo Leticia Paúl de Flores de El Salvador, «hay una absoluta falta de control en la construcción y en la industria que contamina nuestros ríos».
Hay también un alto riesgo de mortalidad porque el agua contaminada está especialmente presente en áreas donde la población tiene un reducido sistema inmunológico debido al SIDA. Informes de varios países indicaban una escasez crítica de agua potable en las ciudades y particularmente en las zonas rurales. Liss Schanke informó de que el cólera, las fiebres tifoideas y la diarrea están extendidos en Tanzania, situación que tuvo eco en otros participantes de otros países, de nuevo a causa de la escasez de agua potable.
Aunque no hubo un representante oficial del agua por parte de EE.UU., los problemas de este país fueron abordados en continuos debates. Además del sobreuso del agua, un problema devastador es el de los residuos radioactivos procedentes de la producción de plutonio para armas nucleares que están invadiendo los arroyos y los ríos en el país. El derroche de agua estuvo también considerado como un problema en Australia, donde un ciudadano medio consume más agua que cualquiera en el resto del mundo.
«De la misma manera que hay guerras por el petróleo, las habrá por el agua» fue el mantra amenazador que sobrevoló el congreso de WILPF. La doctora Shusma Pankule de India lo confirmó: «tenemos disputas sobre el agua con Pakistán por un lado y con China por el otro». «Israel ha robado el agua a los palestinos y se la está vendiendo a precios que ellos no pueden pagar. La situación es explosiva», informó Aliyad Strauss de Israel.
Vivendi Universal, Suez Lyonnaise des Eaux y Bouygues-Saur de Francia, RWE – Thames de Alemania y Bechtel-United Utilities de Estados Unidos se han convertido en los magnates del agua y se están apropiando de los servicios públicos. Una práctica común es comprar el agua a las comunidades pobres, embotellarla y venderla a los consumidores en los EE.UU., dejando de ese modo a la comunidad de origen sin suficiente agua para su propio consumo. Estas corporaciones también compran los derechos locales del agua y la revenden a la comunidad a un precio mucho más alto.
La mayoría de los representantes del WILPF convino en que debemos invertir de forma sostenida en infraestructuras acuíferas para preservar un agua limpia y segura. La lealtad de las compañías privadas se basa en los beneficios y no en la comunidad o en soluciones a largo plazo. Actualizar o reemplazar las infraestructuras resulta costoso. Para actualizarlas o bien suben el precio del agua, o se la venden al mejor postor. Muchas compañías tienen asimismo las ganancias aseguradas en sus contratos, reservándose el derecho a elevar los precios si la comunidad usa menos agua de la prevista, práctica que convierte el ahorro del agua en una estupidez.
Debido a la escasez de tiempo y a la dimensión del problema, el congreso no empleó mucho tiempo en discutir soluciones, pero hay muchas comunidades de base que están recuperando su agua y encontrando soluciones a largo plazo para este dilema. Están evaluando las condiciones y la disponibilidad del agua en sus comunidades en base a la posesión, precios, contaminación militar, industrial o agrícola, condiciones de las infraestructuras, propósito con que se usa en una comunidad dada, disponibilidad actual y predicciones de disponibilidad para el futuro. Están contraatacando.
Podemos inspirarnos en movimientos de protesta existentes. En Sri Lanka, Dulci de Silva informó de que: «nos estamos resistiendo a convertir el agua en mercancía para la explotación en los mercados internacionales como fomenta el Banco Mundial. Hemos establecido diversas campañas para proteger nuestra agua. Somos una coalición de 300 grupos de mujeres, de ONGs, de agricultores y de cualquiera que se vea afectado por la privatización del agua en Sri Lanka.»
Los bolivianos han conseguido con éxito echar a la compañía Bechtel después de que hubiera comprado los derechos de su agua y elevado los precios de tal manera que la gente no podía permitirse pagar. Las campañas «Killer Coke» y «Boicot Coke» iniciadas en Columbia están en marcha. Los ciudadanos de Lexington, Kentucky, han organizado «Bluegrass FLOW» para recobrar el control sobre The Kentucky-American Water Company, la cual había sido comprada por RWE en 2003. Los derechos de Nestle a embotellar el agua del manantial local de Mecosta County en Michigan estan siendo puestos en la picota por parte de sus residentes. Los ejemplos son incontables.
La mañana siguiente al fin del congreso, me fui a pasear por una vieja fortaleza en la colina. Las paredes estaban cubiertas de hierba que había penetrado en la roca como testimonio vivo de la decisión tomada por el pueblo sueco hace 190 años de eliminar la guerra como manera de resolver los problemas. A lo mejor sería posible para el resto de nosotros dejar también las guerras atrás, incluyendo la pronosticada guerra por el agua.
Daba pena dejar la compañía de estas nuevas y viejas amigas de todo el mundo que se toman la vida tan en serio. En Kungälv la esencia de nuestros sueños colectivos parecía estar al alcance de la mano.
Laura Santina es una escritora por cuenta propia y vicepresidenta de WILPF en Berkeley-East Bay, California. Sus artículos han aparecido en Z Magazine, Common Dreams, Counterpunch y The Awakened Woman.
> Agua, mujeres y guerra
Las mujeres, a lo largo de la historia, siempre hemos tenido una sensibilidad especial sobre estos temas, tal vez porque hemos sido las encargadas del cuidado de los demás, ya sean padres, hermanos, hijos, etc y hemos vivido de cerca los problemas de la escasez, puesto que dependía de nosotras el abastecimiento de la familia o grupo de convivencia. La escasez de este recurso , el más importante que poseemos e indispensable para la vida, y ahí es donde se convierte en un derecho, hace desplazarse Kms. y Kms. a las mujeres de tribus africanas en su búsqueda, pero sin ir tan lejos, hasta hace relativamente pocos años, las mujeres en mi pueblo, eran las encargadas de acarrear el agua desde la fuente hasta sus casas para poder cubrir las necesidades básicas de alimentación e higiene.
Que habrá guerras a causa del agua, eso es indudable, si es que el mundo no explota antes. El agua es el bien más preciado que tenemos, pero también el más escaso.HGemos de aprender a cuidarlo, es importante el consumo responsable, y frente a los inconscientes, por mo llamarlos de otra manera que abusan de este «derecho de todos» regando el cesped de numerosos campos de golf, entre otras cosas, habemos otros que intentamos educar en ese consumo responsable, esa solidaridad, ese sentimiento que consiste en utilizar solo los bienes que necesitamos y compartir con aquellos que tiene más problemas en el acceso a los recursos.