Ver artículo publicado sobre el caso en nuestra web.
1º) Arratzaldeon Denori, zuen aurrean azalduko dut nirre egoera eta aitortu nahi
dut, Euskal Preso Politiko bat naizela ia 19 hilabete. Preso nagoela hemen
Buenos Airesen. Eta nahi dut batez ere besarkada bero bat eman hemen eta kanpoan
bildu zareten adiskide guztiei, Ongi etorri.
2º) No se asuste Su Señoría, no le voy a exigir un traductor, a continuación le
traduzco para que Su Señoría y acá los presentes, me entiendan. Buenas tardes,
delante de ustedes quiero expresar que soy un PRESO POLITICO VASCO y que llevo
preso casi 19 meses acá en Argentina. Sobre todo quiero daros un abrazo cariñoso
y solidario a todos los compañeros y compañeras, aquí adentro y afuera, que
están presentes. Bienvenidos.
3º) Decirle a Su Señoría, que esta lengua o idioma que he hablado, es una de las
lenguas más antiguas del Continente Europeo. Es mi primera lengua, el idioma que
hablé por primera vez. El idioma de mi familia, de mi tierra, mi pueblo Euskal
Herria, que significa «Pueblo del Euskara», pueblo vasco. Esta lengua ha sido
prohibida en las sucesivas dictaduras que han asolado al Pueblo Vasco por más de
50 años. En la dictadura de Primo de Rivera (1923-1931) y la dictadura de Franco
(desde julio de 1936 hasta 1978), donde también me tocó vivir y sufrir.
4º) La lengua española o castellana que debíamos estudiar y hablar, nos fue
impuesta por el Imperio español con el dictador Franco, quien además nos
prohibía hablar nuestra lengua materna. Aún así, con el actual reinado
monárquico -heredero del franquismo-, nos siguen imponiendo su lengua, la
invasora, la de los Reyes Católicos, dejando en segundo plano a nuestra euskara,
y haciéndonos sentir extranjeros en nuestra propia tierra.
5º) Después de haberle explicado a Su Señoría de nuestras raíces, paso a
explicarle que Josu Lariz Iriondo, es un ciudadano que está acá acusado sin
pruebas, por un delito que nunca cometió y sigue siendo por ésto, un ciudadano
más de tantos que tiene que ver como es perseguido por su ideologia política.
Hoy en día, cualquier ciudadano, sólo por su condición de ser vasco puede ser
detenido, incomunicado, torturado, a la espera de un «juicio justo», hasta que
se pueda demostrar su inocencia. Al revés de lo que debería ser, ya que, la
presunción de inocencia, es uno de los derechos fundamentales del ciudadano en
todo estado democrático, excepto, para nosotros los vascos. En mi caso en
particular, me fue denegada dos veces la extradición en Uruguay, y fui
secuestrado y expulsado a la Argentina.
6º) En 1957 nací en un caserío donde vivía con mis padres, hermanos y abuelos
maternos, que fallecieron sin saber el castellano. A los niños vascos que no
hablábamos el castellano, nos humillaban y castigaban físicamente los maestros
en la escuela. Cuando tenía 13 años, visité con mi madre en la cárcel de Lérida
(Catalunya) al primo de mi madre Jon Echave Garitazelaia, quien fue siempre para
mí un referente. Jon era sacerdote católico, me bautizó, me dio mi primera
comunión, y asimilé de él los conceptos morales básicos del ser humano como son
el amor a mi pueblo, la solidaridad y la justicia, principios fundamentales del
ser humano para ser libre. Extrañamente, por esos motivos, este cura había sido
condenado a 20 años de prisión, y otros a cadena perpetua y a pena de muerte, en
el proceso de Burgos e n 1970.
Desde mi juventud hasta mi exilio en 1984, siempre luché y trabajé en diversas
organizaciones sociales, sindicales, ecologistas y culturales de mi pueblo. En
tiempos del franquismo, una de las reivindicaciones del pueblo vasco era
conseguir la legalización de la Ikurriña, la bandera de los vascos. Por esta
bandera verde, roja y blanca muchos murieron en manos de la represión continua
del Estado Español. Cientos y cientos de detenidos y torturados.Con la llegada
de la transición o la llamada democracia, esos años no fueron fáciles porque la
represión fue muy fuerte.
Al respecto puedo contar varias experiencias:
1983, en una comisaría de la guardia civil, muere Mikel Arregui, tras ser
sometido a torturas. Al día siguiente de su muerte, mientras nos dirigíamos a su
funeral, soy detenido junto con otras 200 personas en un control policial, luego
de que fueran tomados nuestros datos y de que nos golpearan con la culata de un
fusil.
Mikel Zabalza, aparece muerto en el Río Bidasoa, con las esposas puestas y las
huellas de haber sido torturado. La versión dada por la guardia civil fue que el
detenido se les escapó del patrullero.
Yo, en esos momentos, militaba en el sindicato LAB y en las gestoras Pro
Amnistía, hasta que finalmente el 27 de noviembre de 1984 en Elgoibar, cerca de
40 militantes de organismos políticos y sindicales son detenidos. Me entero así
que han detenido a dos compañeros de LAB que trabajaban en la misma empresa que
yo y a un amigo concejal. Me avisan que la policía me andaba buscando y por
miedo a ser detenido y torturado, me voy a San Juan de Luz, País Vasco Francés.
Una semana después hablo con mi familia por teléfono y ellos me confirman que la
casa había sido allanada y mi familia amenazada de ser detenida y torturada por
la policía.
La policía y los grupos paramilitares españoles siguieron con su acoso a ambos
lados de la frontera, destacando la actividad de los G.A.L., paramilitares que
actuaban con el apoyo del gobierno socialista del entonces presidente Felipe
González, entre los años 1980 a 1988, y dejaron como resultado 30 refugiados
vascos y 2 ciudadanos franceses asesinados, ésto sólo en el lado del País Vasco
Norte.
Hasta 1988 trabajo y vivo legalmente en Bairritz. En ese mismo año, hay un clima
de terror y pánico entre los refugiados políticos vascos por la impunidad con
la que los G.A.L. actúan bajo los gobiernos de Miterrand y de Felipe González,
quienes además firman un Tratado de Cooperación. En virtud del mismo, el Estado
francés nos quita la carta de trabajo y los documentos de identidad que teníamos
y comienzan a detenernos y a expulsarnos sin que medie ningún proceso de
extradición. Así se expulsaron a más de 300 personas, las cuales todas pasaban
por la comisaría de Intxaurrondo, famoso sitio de torturas.
Un día quedamos con unos amigos refugiados que a la salida del trabajo nos
encontraríamos a ver un partido de fútbol por televisión en el Mont Bar de
Baiona. Antes de salir de casa recibo la visita de unos amigos de mi pueblo que
no esperaba, y cambio de planes. Esa misma noche, en el Mont Bar, entran dos
personas con metralletas y matan a 4 refugiados y dejan unos cuantos heridos
más. Estos fueron los G.A.L. Luego de esto, sin contar con mis documentos,
viendo que no podía ni salir a la calle y que mi detención era inminente, decido
irme a otro país.
7º) El 7 de julio de 1988 me marcho para Uruguay. Trabajo en Montevideo como
cocinero en un restaurante durante varios años hasta 1992. Pero en Uruguay la
persecución no cesa. El gobierno uruguayo instigado por el estado imperialista
español procede a detenernos.
En 1992 un tremendo operativo policial denominado «Lagarto», acabó con la
detención de unas 30 personas, 15 de las cuales fuimos sometidos a procedimiento
de extradición. Tengo que aclarar que en ese año eran las olimpíadas en
Barcelona y la Expo 92 de Sevilla. La propaganda del estado español fue que, en
Uruguay, detuvieron a la cúpula más radical y asesina de E.T.A. En nuestra
detención (que fue un lunes y nos encontró trabajando en el restaurante)
intervinieron el entonces ministro del Interior español Rafael Vera (vinculado y
condenado por pertenecer a los G.A.L.) y guardias civiles que nos quisieron
interrogar. Ese mismo día el estado español ya había enviado un avión de las
Fuerzas Armadas para llevarnos a Madrid. Esta noticia la emite el canal 4 de
Uruguay. Al día siguiente llegó el Euro diputado vasco en Bruselas, Karmelo
Landa, que neutralizó toda la campaña de miedo, terror y ment iras emitidos por
los mensajeros mandados a Uruguay. El Euro diputado dejó bien claro al pueblo
uruguayo que nosotros éramos represaliados políticos vascos y que lo único que
buscábamos era el refugio para poder trabajar y vivir tranquilos.
La primera sentencia es la mía, donde salgo absuelto por falta de pruebas en
primera instancia y el juez reconoce que hay un problema político al afirmar lo
siguiente: «No sólo nada tiene que ver si no que está específicamente excluída
por cuanto todo delito contra la seguridad interior del estado, es hoy un
clásico delito político» (art. IV). Firmado Alfredo Tedeschi – Juez/ Causa Nº 5/
226/92 Lariz Iriondo Jesús., detención provisoria con fines de extradición,
Montevideo 03/02/92.
Después de la primera instancia pasé a la Suprema Corte de Justicia y también
fuí absuelto después de 14 meses. Mientras iban pasando los casos de extradición
y se denegaban tales pedidos, el estado español mandó más de 500 patrulleros
como obsequio para la policía uruguaya y préstamos blandos a pagar en 30 años.
La presión del estado español imperialista hacia el Uruguay fue reconocida hasta
por diputados y senadores del propio partido blanco y colorado. El triste final
es que toda esta historia termina con la extradición de 3 compañeros. Debo decir
que la solidaridad del pueblo uruguayo fue impresionante. Esa concientización
del pueblo uruguayo hizo que miles y miles de ciudadanos anónimos salieran a la
calle informándose y adquiriendo conciencia de lo que estaba pasando. No se
estaba juzgando a supuestos militantes de E.T.A. si no que se estaba juzgando a
todo un pueblo: al pueblo vasco! Pero lo más grave aún para la conciencia del
pueblo uruguayo, era que se estaba poniendo en duda el derecho de asilo y
refugio, derecho arraigado en la cultura uruguaya desde su independencia, por el
cual muchos uruguayos se habían atenido solicitándolo a otros países durante el
período dictatorial que asoló a muchos latinoamericanos en las décadas del 70 y
del 80.
El mismo día de la extradición de los 3 compañeros, mientras éstos se
encontraban en el hospital Filtro realizando una huelga de hambre y acompañados
por miles de personas que se solidarizaban frente al lugar, fueron brutalmente
reprimidos por la policía que mató al joven Fernando Morroni de 21 años y causó
heridas de bala a otras cien personas.
Después de esto, los compañeros que aún quedábamos en Uruguay volvimos a
trabajar en el restaurante y, años más tarde, contraigo matrimonio con Juana
Tarallo, ciudadana uruguaya.
8º) En el 2001, lunes 5 de noviembre, por orden de allanamiento de la Jueza Ana
Lima, soy detenido nuevamente a las cinco de la mañana, cuando mi esposa salía
para trabajar. Ingresó un operativo policial. Todos menos dos estaban
encapuchados adentro de casa. Entraron 10 más y cerca de 20 quedaron en las
escaleras. No dejaron salir a ningún vecino ni siquiera para que pudieran salir
de testigos. En el allanamiento se llevaron libros míos de cocina, papeles y
presupuestos del hospital adonde trabaja mi esposa. Quiero recalcar que en mi
casa no hay computadoras, ni tampoco salieron diskettes de mi casa. En el
inventario que se llevaron de casa en ningún momento figura que habían cuatro
diskettes por los cuales, luego, la fiscalía me acusaría que habrían salido de
mi casa. Mi esposa y yo habíamos firmado un documento de todas las cosas que se
habían llevado y en ningún momento figuraban en el inventario diskettes.
En el momento en el que el señor fiscal Altolaguirre me relata de lo que se me
acusa, le digo que todo esto es una maniobra del estado español y una mentira
contra mi persona y contra todos los refugiados que estábamos en Uruguay.
Me acusaron de querer cometer un delito contra el país que me había dado cobijo
y refugio durante 14 años, para así poder expulsarme. En esos supuestos cuatro
diskettes, resumido en dos cartas, se decía que íbamos a dar un escarmiento a la
policía de Uruguay y que habíamos mandado a E.T.A. una orden para que atenten
contra las embajadas de Uruguay en España, una verdadera aberración que no se
creyó nadie, pero por la cual fui preso. La acusación era «Asociación para
delinquir», y contempla una pena que va de dos a seis años de prisión. Estuve en
una de las cárceles más duras de Uruguay que se llama «Libertad» y hoy en día
está clausurada.
Mi defensor, el Dr. Juan Facundez, le dijo a la jueza Ana Lima que era un
atropello lo que estaban haciendo conmigo. La jueza le respondió a mi defensor
que ella no podía ir en contra de la fiscalía de la Nación, pero que le
aconsejaba que al mes pida mi libertad y que ella la concedería a los 35 días
exactamente. Y así fue.
Cabe destacar que todo esto se da a los dos meses de sucedido el atentado a las
Torres Gemelas. El estado español siempre tiene un por qué. Nos meten a
musulmanes, colombianos, vascos, etc., a todos en una misma bolsa.
A principios de enero empiezo a trabajar en el restaurante «Baserri». Nunca me
dijeron, cuando salí en libertad, que me presentara en comisaría ni nada de eso.
Me extrañaba ya que, con la carátula de «peligroso» que me habían puesto, y con
el juicio aún sin cerrar, podían haber tomado alguna medida.
Entre finales de marzo y mediados de abril yo me había dado cuenta de que me
estaban siguiendo. Incluso un día se lo comenté al ministro del Interior
Guillermo Stirling, que era asiduo cliente del restaurante. Le dí a Stirling los
números de matrículas de los que me seguían y éste me insinuó de que podían ser
gente que trabajaba para los servicios de inteligencia española.
9º) En abril de 2002 me llaman mis abogados del País Vasco para saber si me
habían notificado acerca de una extradición para mí. Al despacho de los abogados
vascos les había llegado una notificación del juzgado de Instrucción Nº 5 de la
Audiencia Nacional por la cual, el juez Baltasar Garzón, volvía a solicitar del
Concejo de ministros español mi extradición, por los mismos motivos que nueve
años atrás había sido denegada.
A mediados de junio, en los medios de comunicación uruguayos se difunde que Josu
Lariz Iriondo estaba con paradero desconocido desde que el juez Garzón había
solicitado la extradición. Ante tanta mentira, llamo a mi abogado Juan Facundez
y los dos nos presentamos ante el juez de turno para decir que yo ni estaba
escondido ni estaba fugado. Dí los datos de donde trabajaba y vivía para dejar
bien claro que quería vivir y trabajar en Uruguay. Además exigí también que el
diario El País del Uruguay se retractara de las mentiras dadas por el estado
español. A pesar de todo esto, el 31 de julio de 2002 soy detenido en el
restaurante Baserri. Mi abogado presentó el mismo día de mi detención copias
certificadas de las resoluciones que nueve años antes habían tomado los
tribunales uruguayos, alegando «misma iden tidad de hecho y cosa juzgada». De
todas maneras tendría que ir a prisión hasta que se aclarara el nuevo pedido.
El 22 de noviembre de 2002, a las 12:30, me llevan al juzgado para notificarme
la NO EXTRADICION, pero, en el mismo momento, mi abogado me comenta que teníamos
que ir al juzgado 17. Me vuelven a poner las esposas. Voy con la misma policía
de cárcel central y en el camino me doy cuenta de que voy en dirección a la
cárcel. Pasado el túnel, bajo del coche policial, y ahí mismo estaba INTERPOL.
Dos policías no me dejan ir a la cárcel por mi ropa. Me llevan al aeropuerto de
Carrasco y me enseñan un pasaporte español, hecho para 7 días, con datos falsos
y mi foto. Me quieren hacer firmar y yo les digo que no, porque en ese momento
yo estaba secuestrado y que hasta que no estuviera mi abogado presente no iba a
firmar nada. Me subieron al avión hasta Argentina aeroparque y allí me vino a
buscar la policía y la INTERPOL argentinas.
10º) Ante todo lo expuesto, paso a recalcar los puntos:
El Sr. Jorge Batlle, presidente uruguayo, el mismo que llamó corruptos a todos
los argentinos, me expulsó pasando por encima de la Corte Suprema de Justicia
uruguaya, dando la orden a su ministro del Interior para la realización de mi
secuestro y posterior expulsión hacia la Argentina.
El Sr. Acebes, ministro del Interior español, cuando fuí detenido el 31 de julio
de 2002, dijo que yo era el etarra más buscado de América, cuando todo el mundo
sabía no sólo donde yo vivía sino también donde trabajaba, al igual que lo
sabían el propio embajador español en Montevideo y personalidades políticas y
culturales uruguayas. Este mismo Sr. Acebes, fue quien mintió a todo el mundo el
11 de marzo sobre las muertes ocurridas en Madrid, asegurando que había sido
E.T.A.
Lo mismo mienten conmigo Su Señoría.
– El ensañamiento contra mi persona en los últimos 10 años.
– Mi expulsión ha sido reconocida como ilegal e irregular por parte de la
Suprema Corte de Justicia uruguaya, y también lo es según el informe anual 2003
del Servicio de Paz y Justicia (S..E.R.P.A.J.).
– Dos veces fue denegada la extradición en Uruguay. Ésta es la tercera en
Argentina.
– 2001, Detención con prisión, 35 días. La jueza Ana Lima, fue sancionada por la
Suprema Corte de Justicia uruguaya, por lo cual renunció. La sanción se debía a
que la jueza habilitó al Poder Ejecutivo autorizando la expulsión cuando aún
tenía la causa pendiente.
– Los servicios de inteligencia españoles, con la ayuda del ministerio del
Interior uruguayo, me metieron cuatro diskettes donde se me involucraba con
banda armada.
Quiero aclarar que no tengo nada que ver con la acusación de la justicia
española por pedido de Garzón. Ni soy de E.T.A., ni tengo nada que ver con el
atentado del que se me acusa.
11º) Quiero hacer saber y mostrar una copia de la empresa donde yo trabajaba, en
Alcorta y Unzueta, demostrándolo con fecha y hora, que el día del atentado del
cual se me acusa, yo estaba en el trabajo.
12º) Su Señoría, cómo se puede entender que la justicia de un Reino me acusa sin
pruebas y yo tengo que demostrar que soy inocente. ¿No debería ser a la inversa?
Su Señoría, cómo me va a extraditar a un país donde se tortura frecuentemente y
donde la justicia defiende sólo los derechos del Estado español. La naturaleza
del conflicto político entre Euskal Herria y el Estado no reconoce el derecho de
autodeterminación para Euskal Herria.
Cómo puede ser que en el siglo XXI se ilegalice a organizaciones políticas como
HB Batasuna Euskal Herritarrok y ahora Herritarren Zerrenda, partidos políticos
que han sido la segunda fuerza más votada de Euskal Herria llegando a casi 300
mil votos.
Cerrando diarios como Egin,, Audi Beltza, radios, ilegalizando organismos como
Gestoras Pro Amnistía Jarrai Haika Segi (organismos juveniles).
La policía española clausura el único diario en euskara donde 10 de sus máximos
responsables han sido detenidos. Todos estuvieron más de cinco días
incomunicados en aplicación de la Ley Antiterrorista. Muchos de ellos han sido
maltratados y torturados. En la actualidad, cinco están en la cárcel y cuatro en
libertad provisinal tras pagar fuertes fianzas económicas y el décimo ingresó en
el hospital Masañón de Madrid, donde sigue incomunicado, ya que su estado no
permite que sea interrogado por el juez.
Si bien medios informativos españoles han manifestado que Tello Zuviría -primer
director de Egunkaria- habría intentado suicidarse, todos estos acusados están
por colaboración o pertenencia a E.T.A.
¿Qué hubiera pasado en España si Garzón hubiera ilegalizado al Partido
Socialista Español por la vinculación de algunos de sus militantes a los G.A.L.?
¿Por qué esa diferencia con los vascos? ¿Dónde está el estado de derecho para
Euskal Herria?
Su Señoría, no creo en la justicia española, ni para mí ni para Euskal Herria.
El Estado español no quiere reconocer que dentro de las cárceles españolas hay
más de 700 presos políticos y más de 4 mil refugiados políticos.
No reconocen la naturaleza política del conflicto.
El trasfondo de todo esto es político.
Para terminar Su Señoría, y perdone mi atrevimiento, después de haber escuchado
todo el discurso, no le digo que se ponga una txapela (boina), símbolo vasco, y
piense como un vasco, pero, de principio, tampoco se ponga la Corona.
Le aconsejo, Su Señoría, que recapacite y no sólo piense en clave del Estado
español. Le pido que sea neutral, porque pegadito al Estado español y francés
hay un pueblo llamado Euskal Herria, con su lengua y su cultura, que lleva
siglos luchando por su libertad.
La gente de mi pueblo, Eukal Herria, desde tiempos ancestrales nos ha
transmitido generación tras generación valores como el respeto, la dignidad,
justicia y libertad, con requisitos indispensables para la Paz y la Solidaridad.
El odio de los estados invasores y represores aún haciendo uso y abuso del poder
y la fuerza no podrán abatirnos. Porque durante siglos hemos resistido,
resistiremos, y hoy me toca resistir a mí en lejanas tierras.
Así como mi pueblo, yo también resistiré.
Soy inocente, quiero la libertad, la decisión está en sus manos Señoría.
EUSKALDUNA NAIZ ETA
EUSKADI DUT MAITE
ORREGATIK PRESO SARTU NAUTE.
GORA EUSKADI ASKATUTA!!!
Quiero agradecer a todos los aquí presentes vuestra solidaridad, al pueblo
uruguayo y al pueblo argentino en particular.
No hay Imperios, montañas ni océanos que puedan silenciar la solidaridad de los
pueblos que luchan por su libertad…
La Solidaridad es la ternura de los pueblos y de los que luchan por su
libertad…
Estemos donde estemos…
Somos viento de libertad…
Arriba la hermandad entre los pueblos!!!