
PIDEN RESPETO A VARIOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Han retomado una comisión con el fin de que el derecho a la libre expresión de la ciudadanía sea respetado.
nerea mazkiaran
alsasua. El Ayuntamiento de Alsasua denunció ayer «ocupación policial» de la villa y la «manipulación de varios medios de comunicación» en una comparecencia pública en la que participaron los cuatro ediles del grupo de la alcaldía, Bildu, así como una edil de Aralar y otro del PSN. Al respecto, destacaron que «hace ya un año el pueblo de Altsasu sufrió un ataque político-mediático que no podemos consentir. Se manchó el nombre del pueblo con mentiras y calumnias e incluso la alcaldesa junto a otros vecinos fueron llamados a declarar a la Audiencia Nacional», se decía en el comunicado que leyó en euskera la edil y parlamentaria Asun Fernandez de Garaialde y en castellano, Juan Carlos Orellana.
De igual modo, señalaron que otros dos vecinos fueron llamados a declarar ante este tribunal «exhibiéndoles, cual presa de caza, en varias portadas de medios estatales». Así, ayer destacaron que «varios de esos medios siguen con esa misma actitud», pidiendo que «dejen en paz al pueblo de Altsasu y que no sigan desvirtuando la realidad».
MOCIÓN
Por otro lado, recordaron que el pleno del Ayuntamiento aprobó el pasado julio una moción en la que denunciaba «la actitud represiva de los diferentes cuerpos policiales en el pueblo; acoso policial, amenazas a personas concretas por el mero hecho de hacer política y controles de carretera diarios». En ese sentido, indicaron que «en el mes de junio fueron 43 controles y que la villa cuenta con 9,2 policías por cada 1.000 habitantes. Esto supone triplicar la media de Nafarroa y sextuplicar casi la media estatal».
En la moción también se pedía que se retomase la comisión creada la pasada legislatura para analizar las denuncias y testimonios de vecinos de Alsasua sobre episodios de «conculcación de derechos» por parte de las Fuerzas de Seguridad. «Desde esta comisión impulsaremos diferentes medidas para acabar con esta situación y para que los derechos de nuestra ciudadanía sean respetados: el derecho a la libre expresión, el derecho a la manifestación o el derecho a hacer política», destacando que «es labor del Ayuntamiento y de sus grupos políticos trabajar por una buena convivencia». Ayer volvieron a pedir a los cuerpos policiales que acaben con esta «situación de excepción, que acaben con el control social, con las amenazas, la persecución política, con las denuncias injustificadas… Es intolerable que sigan perturbando y condicionando la vida a las personas de nuestro pueblo».
Precisamente, mañana se cumple un año de la parodia El discurso del Rey, cuyo objetivo, según los organizadores, era denunciar «el acoso policial» que sufrían por la Policía Foral y la Guardia Civil. Transcurridos unos días, la Asociación de Víctimas del Terrorismo y después el sindicato Manos Limpias interpusieron una querella contra la alcaldesa y otros vecinos por presuntos delitos contra la Corona y ultrajes a España. La causa fue archivada por «inocua». Ayer se celebró el Ospa Eguna!, una jornada festiva y reivindicativa que volvió a sacar a las calles a cientos de personas, sobre todo jóvenes.
Noticias de Navarra
Ver lo que dice La Razón sobre este tema:
Circo en Alsasua: la toma del cuartel
Proetarras escenifican la expulsión de la Guardia Civil
J. M. Zuloaga/ C. S. Macías
MADRID- La localidad Navarra de Alsasua fue ayer, de nuevo, escenario de una «pantomima» contra las Fuerzas de Seguridad. Según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto, los organizadores de este «Ospa Eguna» han simbolizado la toma del cuartel de la Guardia Civil para expulsar a la Benemérita del pueblo. Para ello, habían construido, en una de las plazas, una caseta que trataba de simbolizar el edificio oficial, con la Bandera Nacional incluida, del que echaron a unos supuestos agentes y donde cambiaron la enseña nacional por la ikurriña.
Las fiestas de Alsasua se celebran la semana que viene y el «Ospa Eguna» se presenta como un «aperitivo» o «circo» de las celebraciones de la localidad, gobernada por Bildu y con una fuerte implantación de organizaciones del entramado proetarra. De hecho, desde que la banda terrorista anunciara, en octubre del año pasado, el supuesto «cese definitivo» de actividades, este pueblo navarro ha sido el escenario de numerosos actos de «kale borroka». Incluso, un grupo de individuos intentó quemar un bar, con dos mujeres en su interior, ya que una de ellas está relacionada con uno de los agentes destinados en el cuartel de la Guardia Civil.
La pantomima de ayer, como ocurrió con la que se trató de ridiculizar a Su Majestad el Rey y que fue objeto de denuncia en la Audiencia Nacional, estuvo precedida de «poteos» (consumo de bebidas alcohólicas) y concluyó con una fiesta en la que actuaron varios grupos.
Por la mañana, la ex alcaldesa de Alsasua y parlamentaria Foral de Nabai, María Asunción Fernández de Garayalde, fue la encargada de dar lectura a un comunicado en el que se vuelve a pedir la salida de la Policía Foral y la Guardia Civil de Alsasua. En la mesa en la que se dio lectura dicho texto, también se encontraban Juan Carlos Orellana, concejal de Bildu y, sorprendentemente, el concejal del Partido Socialista de Navarra, Francisco Javier Dondo, que además tiene escolta pagada por el ministerio. Detrás de la mesa donde se dio lectura el comunicado, se encontraba la alcaldesa de Alsasua con el resto de concejales de Bildu.
En dicho comunicado los ediles denuncian la «ocupación y la asfixiante» presencia policial que sufre el pueblo y destacan que impulsarán diferentes medidas para «acabar con esta situación» y para que sus derechos sean respetados. Asimismo, pidieron a los «medios de comunicación que dejen al pueblo en paz».
Por su parte, la delegada del Gobierno de Navarra, Carmen Alba, mostró ayer su apoyo a la Policía Foral y a la Guardia Civil, de quienes destacó su «labor encomiable», condenó el comunicado y lamentó profundamente que el PSOE se haya sumado a él.
Un año de acoso y burla a los agentes
El Ayuntamiento de Alsasua aprobó en el Pleno del 27 de julio una moción presentada por simpatizantes de la izquierda abertzale, cuyo objetivo era «acabar con la actitud represiva de la Guardia Civil y Policía Foral en Alsasua y que abandonen el pueblo». Meses antes, el municipio despertaba con varios tricornios y maletas colgadas del tendido eléctrico. Las maletas portaban un símbolo amarillo en forma de flecha con el que instaban a la Guardia Civil a marcharse. Ni la edil de Alsasua, Garazi Urrestarazu, ni su Gobierno lo condenaron. Tampoco hicieron nada por retirarlo. Además, la alcaldesa, que permitió la parodia del Rey en el municipio hace ya un año, también se «cagó» en la «puta calavera» de los agentes cuando acudieron a investigar al teatro municipal una pancarta donde se pedía su expulsión.
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Pantomima proetarra contra la Guardia Civil en Alsasua
A respirar aire puro al cuartel
Como prolegómeno de las fiestas de Alsasua, un esperpento de Casa Cuartel, hecho de cartón y papel, fue «asaltado» por los proetarras. Allí retiraron la bandera española y la sustituyeron por una ikurriña
Jesús María ZULOAGA
Los proetarras de Alsasua, en Navarra, que en 2011 protagonizaron un esperpento contra el Rey, repitieron el sábado una nueva «pantomima», dentro de la campaña para que las Fuerzas de Seguridad sean expulsadas del País Vasco y la Comunidad Foral. Se trataba de «tomar» el cuartel de la Guardia Civil de la localidad, representado por un tenderete. El hecho, protagonizado por individuos que no dan más de sí (y que hoy en día estarían, políticamente, borrados del mapa, con una sentencia contraria del Tribunal Constitucional), no merecería más comentario si no fuera porque constituye una prueba más de que el mundo de ETA y su entramado no se van a conformar con lo muchísimo que ya se les ha dado. Los «bildutarras» de Alsasua temen como a un nublado a la Guardia Civil, cuya presencia, para preservar el orden y la ley, como en el resto de España, les «asfixia». Se equivocan. Si hay un lugar donde se puede respirar bien, y seguro, es cerca de un cuartel de la Benemérita, salvo que tengan datos que les aconsejen no acercarse.