
Jordi Calvo Rufanges
Estaba escuchando en la radio un programa donde dos científicos intentaban convencer a la audiencia sobre las virtudes y algún inconveniente de la energía nuclear.
Me pregunto si está de actualidad o se estará promoviendo el debate desde alguna instancia superior. De lo escuchado, lo primero que me ha sorprendido es que España no sea importador de energía nuclear, sino que incluso exporta.
Los científicos afirmaban que, al contrario que el petróleo, el uranio proviene de países de nuestra onda, como Canadá o Australia. Decían también que la energía nuclear está bajo control parlamentario, que es una energía limpia…
Pero no han dicho en ningún momento qué hacemos con los residuos nucleares, ni que la energía nuclear es la que menos empleo genera por unidad de energía producida, ni que la nuclear es una energía cara, ya que necesita fuertes subsidios estatales de forma continua para poder existir, -el coste de la gestión de los residuos radiactivos en España, según los cálculos de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA), será de más de 13.000 millones de euros sólo hasta 2070-.
Además, los casos de Alemania y Suecia permiten comprobar que, si hay voluntad política, es posible abandonar la energía nuclear y reducir las emisiones de CO2 en cumplimiento con el Protocolo de Kioto. Yo, lo del tema nuclear lo tengo clarísimo. La energía nuclear no hay por donde cogerla, es peligrosa y contaminante. Es incompatible con un modelo energético sostenible. No es económicamente eficiente, ni socialmente justa, ni medioambientalmente aceptable. A nadie le puede interesar un tipo de energía así, a parte de a quienes se beneficien de su construcción, mantenimiento y del aumento del consumo energético. ¡Nucleares, no gracias!
Público