India quiere aprender de pueblos: hay que estudiar sistemas de alerta tradicionales indígenas.

Bolzano/Bozen

Según las informaciones de la Asociación para los Pueblos Amenazados
(APA), el gobierno indio espera poder proteger mejor a los
habitantes de las costas de posibles catástrofes naturales o maremotos
aprendiendo y estudiando los sistemas de alerta tradicionales de
los pueblos indígenas. Mientras en el archipiélago de Andaman y Nicobar
muririeron miles de personas, parece que el número de los
muertos entre las poblaciones indígenas sea sensiblemente menor.

Todo
indica que los indígenas supieron interpretar corectamente la
retirada del mar antes de la primera ola, el griterío de los pájaros y
otro fenómenos naturales extraordinarios y hayan buscado refugio
en las colinas y palmas de coco. También los nómadas del mar en
Tailandia supieron salvarse gracias a sus conocimientos tradicionales
mientras, cerca de ellos, morían miles de turistas.

En Tailandia e India, donde los indígenas siempre han sido discriminados
por ser «primitivos», la sorpresa ahora es grande pues resulta
que los conocimientos tradicionales pudieron más que los del «mundo
moderno». La APA espera que desde ahora en adelante se tome en
serio a los pueblos indígenas y a sus profundos conocimientos de la
naturaleza y que sus derechos sean por fin respetados.

Mientras la mayor parte de los indígenas de las islas Andaman han
sobrevivido a la catástrofe, en la cercana Nicobar miles de personas
aún etán dispersas. Nueve dias después del maremoto las personas aún
están esperando las ayudas internacionales. Mientras los
voluntarios siguen bloqueados en la capital Port Blair, el gobierno
indio antepone motivos de estrategia militar a la vida de miles de
personas: para proteger de la indiscreción extranjera su base militar
destruida en la isla Car Nicobar, sigue negando las autorizaciones
a las organizaciones internacionales para que lleven ayudas a las zonas
interesadas. La base militar permitía a las autoridades controlar
el estrecho de Malacca, de importancia estratégica. Cerca de 20.000
Nicobareses sobre 25.000 vivían en Car Nicobar, mientras
tampoco hay noticias de las poblaciones indígenas que vivían en otras
islas del archipiélago.

No todos los pueblos indígenas son tan hostiles al «mundo moderno» como
los Sentineleses del norte que el domingo atacaron con flechas
un helicóptero militar. Muchos otros están esperando desesperadamente
las ayudas. Lamentablemente también los Sentineleses están en
riesgo, pues el maremoto cubrió los arrecifes coralinos de arena y
desechos quitando a los Sentineleses su principal fuente de
alimentación.


Animales de Asia siguen vivos tras los
Tsunamis

Manuel Vázquez

Prensa Látina

A pesar de la violencia de los maremotos que arrasaron extensas áreas
costeras de Indonesia, India, Tailandia y Sri Lanka, matando a
más de 150 mil seres humanos, prácticamente ningún animal resultó muerto
en el suceso.

En el Parque Nacional Yala, la más grande reserva natural de Sri Lanka,
y donde las olas avanzaron entre la maleza unos tres
kilómetros, los guardaparques que se encuentran en tareas de
recuperación no han avistado ni un solo animal muerto o herido.

Evidentemente, aseguró H.D. Ratnayake, subdirector del Departamento
Nacional de Vida Salvaje de esa gran isla, algo alertó a todos
los seres vivos de la zona, con la triste excepción de los hombres.

En Sri Lanka, en la playa de Kao Lak, donde los elefantes amaestrados
pasean a los turistas por las arenas, se vio un fenómeno insólito.

Ocho paquidermos, haciendo caso omiso a sus cuidadores y tras manifestar
gran inquietud momentos antes de que el primer Tsunami
arribara a la costa, huyeron tierra adentro con los turistas que tenían
en sus lomos, quienes de esa manera salvaron sus vidas.

Otros elefantes que no estaban trabajando en ese instante, rompieron sus
cadenas para alejarse del peligro que sus cuidadores no
podían percibir.

Esos infrecuentes hechos han hecho ha provocado una ola de
especulaciones (más grande que el mortal Tsunami), cual de ellas mas
fantástica que las otras.

Así, se habla de cierto sexto sentido semimágico común a numerosas
especies que las alertaron a tiempo, «aconsejándole» poner tierra
por medio antes que las marejadas llegaran a la orilla.

En ese sentido, la zoóloga Debbie Marter, especialista de protección de
tigres en Sumatra, no se manifestó sorprendida, ni tampoco
buscó explicaciones fuera de lo común.

Aunque es cierto que algunas aves y otras especies pueden percibir
cambios en el campo magnético del planeta, todos los «animales
salvajes tienen un sentido muy desarrollado del oído y probablemente
escucharon el avance de la inundación».

Los elefantes, en particular, son capaces de percibir frecuencias
sonoras ultrasónicas e infrasónicas desde grandes distancias.

«Las vibraciones y posibles cambios en la presión del aire pueden
haberlos alertados, llevándolos a desplazarse a donde se sintieran más
seguros», añadió la experta.

No obstante, ese es un campo abierto en la investigación científica,
toda vez que en diferentes terremotos se han observado migraciones
de animales, inquietos por un fenómeno que los seres humanos no podemos
predecir aun.

Además del necesario perfeccionamiento de las redes de monitoreo sísmico
mundiales, que de manera tan deficiente operaron en el caso
del terremoto de Sumatra y los Tsunamis acompañantes, tal vez haya que
comenzar a colocar en las zonas de peligro animales que con su
conducta alerten de inminentes desastres naturales.

Es que escuchar a la Naturaleza sigue siendo la mejor estrategia de
supervivencia conocida.