Por Francisco Ponzán

A principios de 2019 nueve países, los EE.UU, Rusia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte, poseían 13.896 armas nucleares. Eso representaría 600 menos que en 2018, y mucho menos que a mediados de los años 1980, cuando su número alcanzaba casi 70.000. La bajada de estos últimos años sería esencialmente el hecho de que EE.UU. y Rusia, que poseían entre los dos el 90% del arsenal atómico mundial.

En todo caso ¡Las grandes potencias pueden hacer saltar el planeta varias veces! Sobre todo porque producen menos pero mejor: las armas son joyas de tecnología que se benefician de los progresos más recientes, y son por lo tanto, potencialmente más mortíferas. En esta economía capitalista completamente loca, miles de ingenieros, de técnicos y de obreros dedican millones de horas de trabajo, de investigación y de saber hacer con el objetivo de matar el máximo número de seres humanos, lo más rápidamente posible.

Pero para las empresas como Safran, Airbus, Dassault o Theles, por no citar solo los grupos franceses, el mercado de la muerte es particularmente lucrativo. Y como, además, está garantizado por los pedidos del Estado, las ganancias están aseguradas.

Jacques Le Gall

Lutte Ouvriére

Tomado de: https://kaosenlared.net/armamento-nuclear-es-la-bomba-de-los-beneficios/?fbclid=IwAR0XlkLk0Q3dmRJxWwnJrkmW0DWPwO_d_byc44MqFKrzpUnPf1zye5KQ_c8

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