
La religión sigue estando de moda, como denota la realidad informativa; sea por los documentos o visitas del Papa, el islamismo, las sectas, o los nuevos movimientos religiosos.
Atendiendo al significado etimológico, religión viene de religare, es decir unidos o atados a Dios. Y si leemos a los padres de la iglesia; Lucio Cecilio, San Agustín, Isidoro de Sevilla; todos coinciden en que la religión es llamada así porque por ella religamos nuestras almas a Dios.
Por todo esto no podemos hablar actualmente de religión, si no de arreligión, ya que las grandes religiones y los pequeños movimientos sectarios no nos invitan a relacionarnos directamente con Dios e ir tomando responsablemente nuestras propias decisiones, partiendo de esta relación espiritual con la divinidad. Nos dicen los líderes religiosos, lo que dice Dios que tenemos que hacer.
La religión se ha convertido en ideología, en una serie de normas y de ritos que debemos cumplir, adoctrinados por dirigentes religiosos que nos llevan hacia donde ellos quieren, en el nombre de Dios. No hay religión hay adhesión a los iluminados que están en contacto con Dios.
Quieren los mandatarios de las iglesias apoderarse de Dios y hacerle hablar como una marioneta para sus propios intereses. Las mentes más sofisticadas hablan de obedecer a la verdad o a la ley natural y claro está; los interpretes de esta ley natural son estos mismos dirigentes.
Que la religión entendida de una manera o de otra tiene una gran influencia es incuestionable. También es cierto que hay cada vez más rechazo, pero no a Dios, sino a estas instituciones que no tienen mucho que ver con Dios. Por todo esto no se puede hablar de ateismo de la sociedad actual, sino de anticlericalismo, lo cual es una muy buena noticia.