
La concepción misma del «artista» occidental (escritor, pintor, escultor, músico, actor…), contra la que con tanta insolencia se batiera Marcel Duchamp, que comporta invariablemente una renuncia al anonimato (soberbia de los nombres propios) y casi también a lo colectivo, que parte de una sacralización del autor como hombre «tocado» por el privilegio del talento, de la inteligencia, de la imaginación o de la creatividad -hombre siempre excepcional, en ininterrumpido celo de prestigio, de reconocimiento, de aplauso…-y que produce una curiosa fauna de hombrecillos estrambóticos, distintos por fuera e iguales por dentro, todos narcisistas, todos patéticamente enamorados de sí mismos, todos endiosados, muchos idiotizados; esta manida concepción del Arte y del artista se globaliza en la actualidad, acabando con formas «diferentes», y no-occidentales, de entender
y de vivir el hecho estético; concepciones que giran aún en torno al anonimato del artista, o a la suma de incontables esfuerzos individuales en la génesis de una obra que termina siendo
«de todos y de nadie»; que remiten más a la figura humilde del «artesano» que a la figura chillona del «artista»; que frecuentemente se imbrican con funcionalidades de orden extra-estético, ya sea
religiosas, económicas, educativas…; que no se compatibilizan bien con la lógica capitalista de exhibición, mercantilización y «entierro» en museos; etc, etc, etc.
De África, de Asia, de América del Sur, de las reservas indias, de los guetos… nos llegan hoy artistas «a lo occidental», con sus obras rentabilizables (vendibles, consumibles)
debajo del brazo. A su lado, los creadores anónimos, las factorías populares, las formas tradicionales de producción de objetos estéticos etc, tienden a extinguirse, aunque hayan dejado un
«rastro» importante en el mundo rural-marginal. Se diversifica así el resultado (obras y artistas con otros «formatos», otras referencias, otras connotaciones…), apero
en el sometimiento de Lo Mismo estético, sometimiento a las categorías y a los usos occidentales. ¿Y si la misma idea de «estética», de «obra de arte» y de «artista»,
no fuera más que una acuñación occidental, un capricho o una manía de solo un puñado de hombres sobre la Tierra?
Artistas frente a artesanos
http://www.youtube.com/watch?v=-mJO4ILP3k8