
La Razón
Casi 1.800 soldados se han «fugado» de las FAS para ingresar en la Guardia Civil
El número de efectivos permanentes de tropa no llega al diez por ciento, por el treinta en Francia
Mientras en Francia o en Inglaterra las cifras de efectivos permanentes entre rondan el treinta por ciento de los soldados, en España no llega al diez por ciento. Es decir, unos siete mil. Esta cantidad, muy corta, nace de la preminencia de la temporalidad sobre la permanencia en las Fuerzas Armadas (FAS) profesionales. Uno de los problemas de los que nace éste otro es que muchos de los que ingresan se van al poco tiempo a otros trabajos. De hecho, el pasado año, casi 1.800 soldados abandonaron las FAS y se marcharon a la Guardia Civil. La permanencia media se sitúa en 3,5 años.
Diego Mazón
Madrid- Ya hay en marcha un plan de acción para mejorar la cifra de efectivos de las Fuerzas Armadas y reactivar el reclutamiento, algo que se antoja necesario tras la revisión de la evolución de ambos aspectos desde que los ejércitos se hicieran plenamente profesionales. A día de hoy, la cifra de efectivos permanentes dentro de las Fuerzas Armadas no se acerca ni de lejos a la que otros Ejércitos más veteranos en la profesionalización plena tienen. El planteamiento actual, según fuentes de Defensa y tal y como ratifica el subsecretario de este departamento en la Revista Española de Defensa, es abrir más posibilidades de obtener la permanencia en las FAS, además de adoptar una serie de mejoras en las condiciones económicas y de vida de los profesionales militares españoles. Dentro de estas medidas se incluiría también el de la elevación del porcentaje de extranjeros hasta el siete por ciento, lo que contribuiría a elevar también el número total de efectivos.
Si hasta ahora se podía acceder a mil plazas de permanente, ya este año, de entrada, se han habilitado 1.500 más. A esta oferta adicional, además, se pueden presentar aquellos que lleven cinco años sirviendo en los Ejércitos y la Armada, en vez de los ocho años preestablecidos por ley. La previsión es duplicar esos mil efectivos anuales que hasta ahora estaban fijados. Estas medidas se deben a que ni siquiera el diez por ciento de los soldados españoles son permanentes. En Francia e Inglaterra, las cifras de permanentes rondan el treinta por ciento de la fuerza de tropa.
A este dato se añade la circunstancia de que mientras que para alcanzar la condición de soldado permanente hace falta esperar ocho años, uno puede abandonar las Fuerzas Armadas a los tres años de haber ingresado. Así, la media de permanencia en los Ejércitos ronda los tres años y medio. De ahí que el departamento que dirige José Bono se haya planteado entre sus objetivos elevar esta media hasta los seis o siete años.
Dentro de las cifras de salida de las FAS llama la atención el hecho de que muchos de los soldados temporales opten por dirigirse a la Guardia Civil. De hecho, en el año 2004, casi 1.800 soldados tomaron esa decisión e ingresaron en la Benemérita. A esta «fuga» se une también la de los alumnos que ingresan en los ciclos de selección. Un veinte por ciento de ellos se marcha antes de acabar su formación.
Los mayores problemas en este momento los padece la Armada. Desde que se hiciera efectiva la profesionalización de las Fuerzas Armadas, los efectivos dentro de la Marina han seguido una tendencia a la baja, hasta situarse alrededor de los once mil. Algunos más figuran en el Ejército del Aire, cuyas necesidades de personal son menores. Por último, el Ejército de Tierra tiene prácticamente cubiertas sus expectativas, aunque algunas unidades aún «cojean».