Sin la venia

En situaciones de emergencia como las de Haití, los ejércitos siguen siendo imprescindibles.

Lecciones de antimilitarismo

CEFERINO MENÉNDEZ

La situación de caos creada en Haití por el terremoto de hace unos días ha vuelto a dejar en evidencia no sólo a esa organización supuestamente representativa de la comunidad internacional que identificamos como ONU, sino, además, a la Unión Europea y a su prácticamente inexistente política internacional, al tiempo que ha ratificado, una vez más, el carácter insustituible de los ejércitos y de una potencia democrática hegemónica que se sienta obligada a seguir ejerciendo su papel de tal en todo tipo de circunstancias.

Y es que hasta que los «marines» hicieron acto de presencia, en Haití resultó imposible reconducir la situación de anarquía generalizada y hacer operativa la ayuda internacional de una opinión mundial volcada a tal fin. Eso sí, desde ese club de los dirigentes ejemplares -en el sentido cervantino- que encabeza Fidel Castro y del que forman parte sujetos de tan incuestionable catadura moral, personal y política, como Daniel Ortega, Hugo Chávez y Evo Morales, no se tardó en denunciar que la intervención norteamericana no era sino una excusa para ocupar la isla. Resulta difícil imaginar un argumento más sólido a favor de dicha intervención.

En estos tiempos en que nuestro presidente del Gobierno dice proclamarse pacifista y en los que hasta tuvimos que aguantar a un ministro de Defensa que manifestó, nada menos que en sede parlamentaria, preferir morir a matar -conmovedora filosofía para el máximo responsable de la defensa nacional, por cierto, el mismo dechado de coherencia que apoya la reforma de la ley del aborto haciendo impasible ostentación, casi ademán, de su supuesta condición de católico- no está de más recordar que en las situaciones de emergencia los ejércitos siguen siendo, sencillamente, imprescindibles. Verdad incontestable ésta que, por cierto, quienes menos necesitan que se la recuerden son los miembros de los denominados movimientos antimilitaristas que, con honrosas y escasas excepciones, son, como es público y notorio, hijos más o menos directos de los movimientos creados y sostenidos por la Komintern, esto es, por la potencia más militarista e imperialista del siglo XX: la Unión Soviética.

En este orden de cosas, días atrás tuve ocasión de leer una entrevista a una joven israelí que se había negado a cumplir con sus obligaciones militares y a la que se presentaba como una especie de híbrido entre Mariana Pineda y San Francisco de Asís. Lástima que en la información no se mencionara apenas que Israel es un Estado en guerra defensiva constante con sus vecinos y que la conducta de esta santa laica habría sido considerada en cualquier país en la misma situación como un acto de traición merecedor de castigos con toda seguridad menos livianos que los períodos temporales de prisión a los que el Estado israelí la condena por negarse a defender la sociedad y el modo de vida que le permiten quejarse, ser entrevistada en loor de santidad y, a poco que se empeñe, dedicarse en breve a viajar por el mundo ilustrando a los supuestos amigos del santo de Asís sobre el maltrato intolerable que el Estado de Israel dispensa a los enemigos de la guerra. No es de esperar, sin embargo, que, una vez cumplida su condena, decida trasladar su residencia, por poner un ejemplo, a Irán, uno de los países más empeñados en destruir el Estado y el modelo de sociedad que esta mártir del antimilitarismo prefiere que otros defiendan por ella. No, al menos, hasta tanto no estén disponibles «burkas» de Benetton.

http://www.lne.es/opinion/2010/01/27/lecciones-antimilitarismobr/865097.html


Quizá el artículo sobre la joven objetora israelí al que este preclaro comentarista se refiere es éste.

One thought on “Ceferino Menéndez «Lecciones de antimilitarismo»”
  1. Ceferino Menéndez «Lecciones de antimilitarismo»
    ¿De qué caverna sale el aberroncho este a decir tanta tontería junta?

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