
Publicamos esta interesante reflexión con un solo pero. En nuestra opinión el modelo educativo deseable que propone el autor no puede darse bajo la potestad del estado liberal-capitalista, ni de ninguna otra forma de estado, ya que éste, por su propia naturaleza, es incapaz de emplear el inmenso mecanismo de control social que le proporciona la educación público-obligatoria sin desarrollar adoctrinamientos y formas educativas conducentes a la pervivencia del status quo. Nota de Tortuga.
PEDAGOGÍA | LOS ACTUALES MODELOS EDUCATIVOS SE BASAN EN LAS TEORÍAS DE MARTÍN LUTERO, DE LOS SIGLOS XVI Y XVII
Sin cambiar ninguno de los paradigmas de fondo en la educación reglada, asistimos continuamente a la modificación de sistema tras sistema educativo en Occidente.
DAVID PLÀ SANTAMARÍA / Profesor de la Universitat Politécnica de València
Aunque las escuelas privadas han existido desde la Grecia clásica, la relación entre educación y Estado no se produjo hasta 1524 cuando Martín Lutero introdujo una innovación disruptiva que encandiló a los gobernantes de los siglos XVI y XVII. Básicamente, Lutero especificaba que, al igual que el Estado puede obligar a sus súbditos a defender la nación-estado en tiempos de guerra, también ha de poder obligar a las familias a llevar a sus hijos a la escuela para poder adoctrinarlos adecuadamente en aspectos relevantes y de interés general.
Esta potente idea caló de forma profunda en la sociedad de estos siglos y, en 1717, Federico I de Prusia creó el primer sistema educativo que se conoce y que ya incorporaba algunos de los principios operativos del modelo actual: escolarización obligatoria, un único idioma oficial, títulos para poder ejercer en el mercado laboral, etc.
Poco a poco, los gobernantes europeos y norteamericanos que visitaban Prusia primero y Alemania después, veían las múltiples ventajas que ofrecía un sistema público de educación para preservar el statu quo, y el modelo fue exportándose a todo Occidente y posteriormente a todo el planeta. ¿Eran los modelos iniciales, buenos sistemas educativos? Pues bueno, según se mire. De todas formas, eso no es lo relevante.
Podrían ser magníficos sistemas para los tiempos que corrían, pero el problema que se nos plantea en la actualidad, que es lo importante, es que los modelos educativos que están aplicándose en el siglo XXI, todavía arrastran las bases de los primeros sistemas educativos diseñados en los siglos XVI y XVII. Todos los sistemas educativos de todos los países del planeta se encuentran en proceso de reforma. No hay ninguno que se considere suficientemente bueno para los tiempos que corren y, la verdad, ¿creéis que las reformas van a funcionar? Tristemente, me temo que no.
¿Un nuevo modelo?
Todas las reformas tratan de eso: de reformar. Como si haciendo lo mismo de siempre, pero mejor, se pueda avanzar en la calidad del servicio. Pero las bases del sistema actual se enraízan profundamente en una época muy diferente a la actual, donde los problemas sociales eran de naturaleza muy distinta a los actuales y, por tanto, el modelo actual continúa arrastrando paradigmas incuestionables que no ofrecen respuestas a la realidad del siglo XXI, sino a la realidad del siglo XIX, a una sociedad preindustrial que ya no existe.
Las reformas tratan de dar respuesta a dos cuestiones. Por un lado, existe una parte cultural: ¿qué debemos enseñar a nuestros jóvenes para que nuestra cultura regional o local sobreviva, mientras nos adentramos cada vez más y más rápido en el proceso de globalización?. Y por otra parte, una vertiente económica: ¿qué debemos enseñar a nuestros jóvenes para que puedan ser financieramente independientes en el futuro?
La reforma que necesita nuestro sistema educativo (y el de todos los países) es una que aborda aspectos absolutamente distintos a los anteriores y por ello se trata de una revolución y no de una evolución. Necesitamos un modelo cuyas bases sean: creatividad, capacidad, confianza y respeto. Si se aplicaran estos principios como la base del modelo educativo, avanzaríamos hacia un sistema que se centraría en encontrar el talento de cada uno de nuestros hijos e hijas y potenciarlo al máximo. Esa es la clave: el talento.
La necesidad de talento
El modelo que necesitamos es uno muy sencillo, uno cuyo motor principal esté en línea con lo que facilita el aprendizaje en los niños, uno que se alinee con nuestra naturaleza y no que vaya contra ella. Uno que responda a la curiosidad como base del aprendizaje.
El sistema educativo que necesitamos es uno en el que los proveedores de educación (instituciones, profesores y padres) apoyen a sus usuarios (estudiantes) en la búsqueda, localización y explotación de sus talentos innatos, simplemente eso. ¿Y esto es posible? Pues, por supuesto que sí, y lo está siendo desde hace muchos años. Por ejemplo en la red de escuelas democráticas que aglutinan más de 200 centros en 30 países y con más de 40.000 alumnos.
Pero esta no es la única opción. En nuestro país existen las escuelas Amara Berri en el País Vasco y en Cataluña hay una red de escuelas innovadoras que están siendo coordinadas por el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Y si a alguien le pillan lejos estos centros, el limbo legal de la normativa española permite que un grupo de familias se coordinen para crear un centro que ofrezca a sus hijos lo que realmente necesitan. Una escuela que parta de los principios anteriores y brinde a los promotores de un sistema educativo de calidad, cosa que el Estado no puede ofrecer.
http://www.diagonalperiodico.net/Cinco-siglos-de-reformas.html