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BARCELONA. Los Mossos d’Esquadra tuvieron que utilizar una sierra radial y un martillo percutor para desencadenar a dos jóvenes que habían pasado sus brazos encadenados a través de un barril relleno de cemento ante las puertas del Palau de la Generalitat, en protesta por la celebración del salón inmobiliario Barcelona Meeting Point.
Otros dos jóvenes que estaban encaramados y encadenados a dos farolas también fueron sacados por la policía autonómica, que no efectuó ninguna detención. Manifestantes que secundaron la protesta llevaban pancartas con lemas como «Paremos Meeting Point» y «Los políticos se benefician de las mafias inmobiliarias».
Simultaneamente, se producían en Barcelona otras protestas de grupos en favor de una vivienda digna, como la Asamblea Popular por el Derecho a la Vivienda de Barcelona. Las de ayer son las primeras protestas que se han preparado en coincidencia con la celebración del salón inmobiliario Meeting Point.
La Vanguardia
Barcelona. (EUROPA PRESS).- Los Mossos d’Esquadra consiguieron romper sobre las 15.30 horas de esta tarde -tres horas y media después del inicio de la protesta- las cadenas que unían a dos jóvenes antisistemas con un bidón de 500 kilos de cemento al que se habían a encadenado en protesta por la celebración desde hoy y hasta el próximo día 12 del salón inmobiliario Barcelona Meeting Point.
Los agentes, que en un primer momento no intervinieron en la protesta, tuvieron que utilizar un martillo percutor para romper el cemento del bidón. Acto seguido, los agentes obligaron a descender a otros dos manifestantes que se habían colgado de dos de las farolas de la plaza Sant Jaume, donde se realizó la protesta, y dieron por concluida la concentración.
La Policía autonómica confirmó que no se habían producido detenciones ni en este acto, que congregó a medio centenar de manifestantes frente al Palau de la Generalitat, ni en las otras dos acciones organizadas hoy por la coordinadora de asambleas contra la celebración del salón inmobiliario Barcelona Meting Point, formada por diversas asociaciones antiespeculación y grupos como la Asamblea por la Vivienda Digna.
En tres concentraciones casi simultáneas, esta mañana una decena de jóvenes se manifestó frente al Mercado de Hostafrancs para protestar por la celebración del Meeting Point, una concentración que concluyó con el reparto de revistas y que tienen previsto repetir el próximo sábado en la Plaza dels Països Catalans.
Poco después, sobre las 11.20 horas, dos jóvenes se colgaron de dos farolas situadas frente al Palau de la Generalitat, en la plaza Sant Jaume, con pancartas que rezaban ‘Detengamos el Meeting Point’ y ‘Los políticos se benefician de las mafias inmobiliarias’.
Otras dos chicas se encadenaron a un bidón de 500 kilos de cemento y se colocaron ante la salida del Palau para bloquear el paso de los vehículos oficiales con una pancarta de ‘Se ríen de nosotros a la cara’, lema de las protestas de esta semana.
También al mediodía, en la plaza España, donde se celebrará hasta el 12 de noviembre el salón inmobiliario, dos jóvenes treparon a dos de las grúas que trabajan en las obras de reconstrucción de la plaza de toros de Las Arenas y desplegaron dos pancartas contra el Meeting Point. Según la Guardia Urbana, la protesta de plaza Espanya, en la que participó una docena de jóvenes, concluyó antes de las 13 horas sin incidentes.
Nuevas protestas
Los convocantes, coordinados por una asamblea provisional, planean realizar nuevas protestas en los próximos días, tanto mañana como el jueves, cuando han pedido a los asistentes que acudan vestidos de «ejecutivos agresivos» con el propósito de «despistar» a los asistentes al salón inmobiliario. El sábado habrá un almuerzo en la Plaza de los Pasos Catalans seguidad e una nueva manifestación.
El portavoz de la Asamblea Popular por el Derecho a la Vivienda, Ignacio Rubio, manifestó a Europa Press que el objetivo de las protestas es «denunciar el regocijo y la cara dura con la que se hacen los negocios y se muestra el beneficio que se obtiene a partir de la especulación».
Asimismo explicó que el encuentro «es un escaparate para los grandes inversores, que sacan beneficio del negocio de la vivienda», pero advirtió que «la situación está cambiando en la calle y hay muchas ganas de hacer algo contra ellos». «Los movimientos se están juntando y la protesta avanza», señaló.