Tal vez sea ya la hora de que muchos militantes de CCOO digamos en voz alta lo que pensamos en relación a la planta de refino que quieren poner en Tierra de Barros. Y, sinceramente (lo he escuchado de los labios de bastantes compañeros), nos parece toda una pasada el apoyo visceral de los dirigentes regionales de CCOO al proyecto de la refinería. A nosotros, que llevamos ya un porrón de años militando en el sindicato y que nunca hemos querido ni cargos ni datas, nadie nos ha consultado al respecto; un proyecto que, por cierto y según nuestro modo de ver, choca frontalmente con esa Extremadura rojiverde que va implícita en la filosofía de tal organización sindical. Por ello, algunos pensamos que no podemos seguir por más tiempo defendiendo unos postulados que entran en flagrante contradicción con nuestra coherencia ideológica.

Tal vez haya que optar por otras fuerzas sindicales libres de todo tipo de ataduras, sobre todo de las apetitosas subvenciones que concede el papá (o padrastro) Estado a través de sus burocratizadas administraciones. Esperemos que sigamos teniendo una Extremadura limpia de negras poluciones que, a su vez, limpie las aurículas y ventrículos de aquellos que, teniendo su corazón escorado hacia la izquierda, se resbalaron por diestros toboganes.

Cartas al director en Diario Público