
(Nótese la castellanización de los numerosos términos en lengua valenciana -hablada casi universalmente en la ciudad por entonces- que deben trufar los documentos de los que Ramos Folqués extrae esta información. Imaginamos que tal circunstancia se debe al año en que éste compone su “Historia de Elche”, a finales de la dictadura franquista, feroz perseguidora de toda lengua peninsular que no fuera el castellano. Nota del copista).-
Agradecido el pueblo de Elche a su amada Patrona por su protección en el azote del cólera morbo que invadió Elche, se pensó en obsequiar a la Virgen de la Asunción con brillantes festejos,
(…)
El programa de festejos realizados fue el siguiente:
Día 27 [de diciembre de 1865].
Al amanecer hubo repique general de campanas, con salvas de artillería, y las bandas de música, tocando diana, recorrieron las calles del pueblo. A las diez se disputaron los premios colocados sobre una cucaña. A las once distribuyó el clero, en la parroquia del Salvador, tres dotes a tres huérfanas, designadas por sorteo; y los individuos de la Tertulia Progresista, sita en la calle de la Corredera, sortearon entre los pobres, treinta mantas de abrigo, costeadas por ellos.
A las doce se dio en el paseo de la Reina una comida a los pobres pagada por el comercio de esta villa.
A las dos de la tarde se reunieron en la plaza Mayor los carros triunfales, preparados por las clases de cordeleros, molineros, panaderos y horneros, herreros y carreteros, albañiles, hortelanos, labradores, carpinteros y aparadores, así como los costeados por los maestros de la instrucción pública y por la sociedad “Venida de la Virgen”. También se reunieron las comparsas de Moros y Cristianos, la de Marinos y la que representaba el pueblo antiguo. Estos grupos, reunidos, recorrieron las principales calles de la población en el orden que se les prescribió, arrojando al público los obrajes y frutos propios de sus oficios y representando pasajes y escenas alusivos a su instituto, regresando a la plaza de la Constitución, donde se figuró un combate entre moros y cristianos, que ofreció por resultado que estos perdieron su castillo, apoderándose de él los primeros.
A las seis de la tarde, tuvo lugar, en la plaza Mayor, la ascensión de un globo aerostático, costeado por hijos de Elche residentes en la capital.
A las siete se quemó una variada cuerda de fuegos artificiales en la calle de los Árboles, pagada por los vecinos de la misma, amenizados por una banda de música.
A las ocho, la Sociedad Dramática de Aficionados, efectuó una función, en la que se cantó un himno alusivo a la festividad que se celebraba.
A las doce, y al toque de alborada, se dispararon numerosos cohetes en la torre de Santa María y Casas Capitulares.
Día 28.
Empezó el día como el anterior. En Santa María hubo misa cantada con sermón.
De 11 a 12 hubo corridas de pollos en la Corredera, con banda de música.
De 12 a 1 de la tarde se reunieron los carros y comparsas en el punto denominado de las Eras, donde esperaron la llegada del señor Obispo de la Diócesis, que precedido por aquéllos y acompañado del Clero y autoridades, verificó su entrada en dirección a Santa María.
A las 2 de la tarde se representó por una lucida comparsa de jóvenes, el memorable acto de la entrada de la Virgen en esta villa, después de su milagrosa aparición en la playa del Pinet, con arreglo a las noticias que de este suceso se tienen por tradición.
Dicho ceremonial se verificó en la forma siguiente:
En la casa Ayuntamiento había un grupo de varios jóvenes vestidos a la antigua española.
En medio de la multitud que en aquella ocasión había en la plaza Mayor, se ve entrar, a todo escape, sobre un brioso caballo, a un joven que representaba a Francisco Cantó. Entrega un pliego que trae para el Justicia, y enterado aquel Ayuntamiento, se publica bando del hallazgo de la Virgen, y en aquel momento rebosa de entusiasmo el pueblo.
Se ordenan los carros, comparsas y el Ayuntamiento, todos con palmas blancas, se dirigen al huerto de las puertas coloradas y, desde allí, entran triunfante con música y aclamaciones a la Imagen, conduciendo marineros el arca, que contenía una inscripción en que se leía “Soy para Elche”, por las mismas calles por donde transitó aquel venturoso día, que son: calle Mayor, Arrabal San Juan, Puerta Arrabal, San Jorge, plaza de las Barcas, del Carmen, plaza Mayor, plaza Fruta, calle Mayor, hasta llegar a la ermita de San Sebastián.
Reunidos de nuevo en la plaza Mayor los carros y comparsas se dio otro combate entre moros y cristianos, a consecuencia del cual figuran reconquistar su castillo los cristianos. Durante todos estos espectáculos, las bandas de música ejecutaron piezas escogidas.
A las 6, solemnes maitines en la iglesia de Santa María, que estaba espléndidamente iluminada.
A las 8 se quemó una cuerda de fuegos artificiales en la plaza de la Merced, costeada por los gremios de sastres, barberos y guarnicioneros; a las 9, otra en la plaza Mayor, dispuesta y pagada por los taberneros.
Día 29
Repique, disparos y música, como en los días anteriores.
A las 9 tuvo lugar en el templo de Nuestra Señora de la Asunción una solemne misa, en la brillante capilla de San Nicolás de Alicante, en la que ofició de pontifical el Excmo. E Iltmo. Señor Obispo, con asistencia del Municipio. Luego se repartió una comida a los pobres a costa de algunos hijos de Elche, residentes en Alicante, la cual se dignó a presidir S.E.
A las 2 de la tarde, salió la procesión a la que asistió el Excmo. E Iltmo. Señor Obispo, siendo precedida de las comparsas y carros de esta forma>
La barca de los rastrilladores, con sus hinchadas velas y sus banderas y gallardetes, en la que se disparaban tremendos tiros por los moros, arrojando pequeñas manufacturas de su oficio.
El carro de los albañiles, tirando efectos de su arte y versos.
El carro de herreros, arrojando también poesías.
El de carpinteros, echando versos, en que llevaba la imagen de San José, representada por un joven.
El de los panaderos, molineros y horneros.
El carro de los labradores.
El carro de hortelanos, arrojando cestillas con dátiles, en donde aparecía una palmera natural, pendiente su fruto y dando composiciones poéticas.
La comparsa de moros con sus lujosos trajes, cuyas detonaciones herían el tímpano de nuestros oídos.
La de cristianos, vestida a la antigua española, con sus arcabuces.
El carro de la Instrucción Pública, en la que iban bellísimas niñas con brillantes trajes, entonando himnos alusivos al acto, precedido de varias comparsas de niños.
La comparsa de locos con sus originales colores de varios colores.
La de marineros, conduciendo el arca.
La de antiguos, a caballo, muy agradable.
El carro de la Sociedad de la Venida de la Virgen, adornado de verdes ramajes y palmas blancas, en que lucían sugracia bellísimas jóvenes, con hermosos trajes, las que cantando un bonito himno, arrojaban volantes con versos.
El Clero, precedido por el Excmo. e Iltmo. Señor obispo de la Diócesis, Don Pedro María Cubero y López de Padilla.
Seguía la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, colocada en su magnífico trono dorado, construído en este año.
Después el Ilustre Ayuntamiento y las músicas.
Cerrando la comitiva, un inmenso gentío que se agrupaba por todas partes.
Cuando de regreso llegó la procesión a la ermita de San Sebastián, se cantó una Salve a la Virgen por los profesores de la capilla de San Nicolás de Alicante. Terminada ésta, se entonó un Te Deum por el Excmo. e Iltmo. Prelado; y a llegar al templo de nuestra Patrona, que estaba profusamente iluminado, se dio despedida a la Excelsa Señora con un himno por los mismos profesores.
A las 9 se elevó otro globo en la plaza Mayor, y a continuación, en la misma plaza se quemó un hermoso castillo de fuegos artificiales, tocando las bandas en los intermedios.
El Excmo. Señor Oispo se dignó ofrecer tres dotes con los que agració a otras tantas huérfanas pobres, una de cada parroquia, que designase la suerte.
El Ayuntamiento repartió en la misma forma tres donativos de 160 reales cada uno, a igual número de viudas pobres y otro de 20 reales a cada preso.
El Juzgado, al que se asociaron los señores abogados y notarios de esta población, repartieron algunas prendas entre los mismos presos.
Los ya indicados hijos de Elche que residían en la capital, costearon la capilla indicada y dieron, además, seis vestidos a otros tantos pobres.
El gremio de zapateros de esta población, distribuyó en cada uno de aquellos días de fiesta a la puerta de la casa de Vicente Bañón, situada en la calle de la Corredera, trescientas raciones de pan entre los pobres.
Los cortantes entregaron una ración de carne y gallina durante todas las fiestas de Navidad, a cada uno de los enfermos del Santo Hospital de la Caridad de esta villa.
La sociedad titulada Venida de la Virgen construyó el trono, sobre el que fue conducida la Patrona.
Además hubo otra porción de donativos en armonía con la fortuna de los que los hicieron.
(…)
Todas las calles principales se hallaban profusamente adornadas y de manera especial los edificios del Ayuntamiento y sociedades.
Hicieron composiciones poéticas alusivas a estas fiestas la Sociedad Venida de la Virgen y el Gremio de Albañilería.
Cómo eran las fiestas de la Venida de la Virgen en Elx en el siglo XIX
Me he tomado la molestia de copiar a mano el texto que sigue y colgarlo como artículo en Tortuga porque me interesa especialmente la comparación de la forma de celebrar una fiesta en Elx hace un siglo con cómo se hace ahora.
Si lo leéis notaréis importantes diferencias. Las que a mí más me llaman la atención se refieren a que las fiestas de entonces eran:
-Inclusivas. No eran solo desfase nocturno para gente joven, sino que era fiesta que duraba todo el día y en ella participaba gente de toda edad y condición económica.
-Populares. Aunque el ayuntamiento y la iglesia ponían su parte el grueso de la organización de la fiesta era completamente descentralizado y el peso de los actos y sus gastos corrían a cargo de todo tipo de organizaciones profesionales y vecinales.
-Solidarias. Llama la atención la importancia que se daba en aprovechar la fiesta para asistir con ropa o comida a pobres, huérfanos, viudas e incluso presos.
En fin, una pena que todo eso haya degenerado en algo que hoy poco tiene que ver.
Cómo eran las fiestas de la Venida de la Virgen en Elx en el siglo XIX
Claro, claro… «Pablo», pero antes de hacer propaganda criptoclericaloide y totalitaria barata no te olvides que el abyecto régimen era el de la humillante beneficiencia caciquil de entonces, y el «juntos como hermanos» navidades y fiestas de guardar era más falso que un real de madera: la sopaboba de los privilegiados a sus lacayos o pordioseros lo único que buscaba era encubrir, en vano, su mala conciencia.
Así que puedes guardarte tu infame demagogia donde te quepa.
Cómo eran las fiestas de la Venida de la Virgen en Elx en el siglo XIX
Sería interesante discutir sobre lo que propones si no lo hicieras entre descalificaciones e insultos. Qué pena. Que tengas un buen año.
Cómo eran las fiestas de la Venida de la Virgen en Elx en el siglo XIX
Ah, y que disfrutes de un buen colocón cambiando de año en la fiesta actual de los individuos libres y liberados en esta nueva sociedad de ensueño.