
No tienen desperdicio estas declaraciones oficiales del SUP. Al margen del peculiar lenguaje empleado, es enjundiosa la condena que hacen de sus dos compañeros antidisturbios pillados estos días in fraganti por las cámaras practicando violencia gratuita contra manifestantes. Aunque condenan dichos actos brutales e ilegales invocando los derechos constitucionales de los ciudadanos, pronto dejan clara su verdadera intención. Los actos de sus “compañeros” son reprobables, no por ser brutales o ilegales sino, principalmente, porque comprometen al resto de los policías, sobre todo los antidisturbios. Según el SUP, que hayan pillado a sus compis tan flagrantemente va a suponer que a partir de ahora la policía esté más vigilada, que haya más denuncias contra sus actuaciones y que más policías visiten los banquillos de acusados de los juzgados. Eso es lo catastrófico, la disminución de impunidad.
Naturalmente, como son policías y además sindicalistas, en su comunicado vienen a decir que este tipo de comportamientos es pura anécdota y que los antidisturbios –fuera de estos dos bestias-, son angelitos del cielo que cumplen con celoso afán con todos los preceptos de la legalidad. Hilarante. Nota de Tortuga.
COMPAÑERISMO, CORPORATIVISMO Y
BUENAS PRÁCTICAS POLICIALES
Todos los policías, para adquirir dicha condición, juramos o prometemos cumplir la
Constitución. La Constitución española contiene una serie de derechos consagrados
copiados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que también inspiran en
parte los principios básicos de actuación de la ley orgánica 2/86. El cumplimiento de
dichos preceptos deviene por lo tanto en obligatorio, algo consustancial a la condición de
policía, y ni siquiera una orden superior puede contravenirlos porque cualquier orden en
tal sentido sería una orden ilegal y por lo tanto que no debe ser cumplida.
Dejando sentado lo anterior, el buen compañerismo entre profesionales de la Policía
debe asentarse en el cumplimiento de estos principios, pues quien los incumple no es
digno de ese compañerismo y cualquier apoyo pasa a ser impropio, corporativista (abuso
de solidaridad entre los miembros de una corporación) y contraviene las leyes que nos
legitiman para tener el monopolio de la fuerza.
Quienes han actuado extralimitándose en sus funciones de policía no pueden apelar al
compañerismo porque ellos no han sido compañeros de nadie, han vulnerado los
principios de actuación policial, han desahogado sus bajos instintos o sus complejos y nos
han perjudicado a todos los miembros de esta profesión.
Esos golpes innecesarios que se han difundido profusamente por la Red son una mancha
sobre la Policía, sobre las UIPs y sobre los policías. En los próximos meses y años habrá
muchas denuncias que prosperarán, o al menos avanzarán mucho más de lo que hubiera
sido deseable solo por permanecer en la memoria estas imágenes. Habrá denuncias
falsas y sin pruebas que serán investigadas solo por la actuación de este (o estos)
compañeros. Habrá diligencias, problemas y denuncias de tortura, malos tratos, abuso
policial etc. en cada intervención y será más difícil la defensa de quienes han actuado
correctamente solo por la insensatez de uno, dos o tres compañeros, que no han sabido
estar a la altura que exige esta profesión.
Los propios miembros de las UIPs llevarán durante mucho tiempo el estigma de esos
golpes excesivos y a destiempo, sin razón alguna, y serán objeto de más agresividad que
antes. Los que han dado los golpes no han pensado en las consecuencias de sus actos y
ahora todos lo pagaremos.
Las UIPs son unidades especiales y sus miembros deben tener (y tienen) una preparación
especial, distinta (no mejor) que los de otras unidades; su preparación es específica para
las tareas que desarrollan y se supone que tienen la serenidad, la capacidad de aguante y
la templanza de nervios exigibles para desempeñar esos difíciles cometidos.
Un miembro de la UIP, en el caso concreto de la agresión a la mujer y al periodista, si ha
sido insultado puede identificar, y su hay resistencia, detener, pero no dar golpes como si
fuera un pandillero agrediendo al rival. Eso es un abuso y es inaceptable desde cualquier
planteamiento profesional.
La excusa de haber soportado durante meses insultos, escupitajos, y todo tipo de
presiones no habilita para golpear a cualquiera que te insulte. En el caso extremo que se
comenta de una mujer que orinó sobre las botas de un miembro de la UIP (en el
supuesto de que fuera cierto, porque aquí también circulan leyendas urbanas), había que
proceder a detener e identificar porque eso es una agresión, pero en ningún caso vale
soportar esas agresiones y luego descargar la impotencia acumulada contra otros
ciudadanos. Digámoslo claro para que nos entendamos todo/as: si cuando se produce
esa agresión de la orina el compañero responde con un “gomazo” en salva sea la parte
de la guarra, el SUP lo defiende. Pero si la identifica y detiene, todavía mejor. Soportar
eso para luego ir dando hostias por la calle no es aceptable ni tiene defensa posible.
Hay que investigar, aclarar los hechos y, si procede, depurar responsabilidades, aunque el
daño ya está hecho. Más de cuatro meses de brillante actuación de más de mil
compañeros de la UIP, con un gran esfuerzo, han quedado sepultados por tres minutos
de actuación de dos o tres irresponsables que no merecen seguir en dichas Unidades,
donde hay que ser un profesional muy íntegro, frio, con capacidad de autocontrol y
discernimiento de la situación a la que se enfrentan en cada momento.
Seguro que, como siempre, habrá el lógico movimiento de unos pocos intentando
convertir este asunto de poca profesionalidad de dos o tres en una disputa sindical. En el
SUP tenemos claro que el sindicato es una herramienta que defiende los derechos
laborales y profesionales, la dignidad de los policías, y que si al tiempo que defendemos
eso apoyamos abusos y que se vulneren los derechos de otros pasaríamos de ser un
sindicato a convertirnos en una organización sectaria, mafiosa e ilegal. Y solo queremos
ser un sindicato, una herramienta que defiende lo mismo que respeta. Solo así tenemos
coherencia y capacidad de defensa suficiente cuando es necesaria para los policías.
Madrid, 22 de agosto de 2011.
COMISIÓN EJECUTIVA NACIONAL
Secretaría General
http://www.sup.es/cont.php?carp=01&ident=386