
Publicamos en Tortuga varios fragmentos del libro de Peter Gelderloos «Cómo la No Violencia protege al Estado» con la intención de abrir una brecha de análisis autocritico a nuestros propios planteamientos. Esperamos que estas cuatro entregas den lugar a interesantes reflexiones y debates. Nota de Tortuga.
En la North America Anarchist Convergence del 2004, en la charla
de apertura, Howard Ehrlich aconsejó a lxs anarquistas de hoy actuar como si pensaran que la revolución estuviera ya aquí y construir el mundo en el que nos gustaría vivir. Dejando de lado el hecho de que este consejo sea un sinsentido para la gente que está en prisión, lxs indígenas que se enfrentaron con el genocidio, lxs iraquíes que tratan de sobrevivir bajo la ocupación, lxs africanxs que mueren de diarrea, simplemente, porque les han privado de agua limpia, y la mayoría de la gente del resto del mundo, su declaración hace que me pregunte cómo Elhrich puede olvidar la larga historia de represión que el Gobierno ha dirigido hacia los espacios autónomos al servicio de los movimientos revolucionarios.
En Harrisonburg, Virginia, montamos un centro para la comunidad
anarquista, abierto a la gente sin techo para dormir allí durante el invierno, y
donde se daba comida y ropa gratis. En el plazo de seis meses los policías nos lo
clausuraron utilizando una creativa colección de leyes sobre horarios y regulaciones
de la construcción.
En los 60, la policía mostró un activo interés en sabotear el
programa del Black Panther que ofrecía desayunos gratis para lxs niñxs.
¿Cómo se supone exactamente que vamos a construir instituciones
alternativas si somos impotentes a la hora de protegerlos de la represión?
¿Cómo
vamos a encontrar tierras donde construir estructuras alternativas cuando todo
en esta ciudad tiene un propietario? ¿Y cómo podemos olvidar que el capitalismo
no es intemporal, que hubo un tiempo en que todo eran ”alternativas” y que su
paradigma se desarrolló y se expandió precisamente a través de su habilidad para
conquistar y consumir al resto de alternativas?
Ehrlich tiene razón cuando dice que necesitamos comenzar a construir
instituciones alternativas ahora, pero está equivocado al quitarle énfasis al
importante trabajo de destruir las instituciones existentes y defendernos a
nosotrxs mismxs y a nuestros espacios autónomos en ese proceso. Incluso cuando
está mezclada con métodos no-violentos más agresivos, una estrategia basada
en la construcción de alternativas que se dé dentro de los límites del pacifismo,
nunca será lo suficientemente fuerte como para resistir la celosa violencia que
las sociedades capitalistas emplean cuando conquistan y absorben sociedades
autónomas.
Como la No Violencia protege al Estado
x Peter Gelderloos
Edicions Anomia, Barcelona 2010.