Os adjuntamos un pdf, sacado de la web de Wu Ming, en el que la revista Archipélago entrevista a Wu Ming 1 y a Lello Voce

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P: Un artista, pues, no puede concebirse separado de lo social.

Wu Ming 1: Sí, pero este equívoco del compromiso existe realmente. En el 72, Foucault y Deleuze, en una conversación recogida en Microfísica del poder, ya se habían cargado de alguna manera el tipo de claves -de puntos de referencia- que hoy, en cambio, vuelven a aparecer en las páginas culturales de este país. Evidentemente hay que volver a hacer cierto tipo de trabajo: digamos que el equívoco era el del artista o del intelectual visto como aquel que proporciona la representación general del mundo, de la realidad. En cambio, decían ellos, a estas alturas, los artistas, los intelectuales debían considerarse “técnicos del saber práctico”, del mismo modo
que los médicos que intervienen en su unidad sanitaria local o los maestros que se movilizan en la escuela. Dado que hoy el saber está fragmentado en tantas figuras profesionales -y el arte en tantas ramas y subramas-, no tiene sentido pensar en el intelectual de corte idealista que brinda la representación general y que por lo tanto decide comprometerse, intervenir para llevar la conciencia a las masas. Ése ya no es el objetivo, por eso nosotros nos consideramos una figura profesional como muchas otras, porque con nuestro trabajo,
con las palabras, contando historias, buscamos intervenir de una manera que acaba siendo la misma que la de los otros técnicos del saber práctico en la sociedad.
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