Miguel Webb

Ecoportal.net

Sólo se profundizará la brecha entre ricos y pobres haciendo que las tierras
fértiles produzcan el sustrato para el biodiesel o alconafta en lugar de
alimentos accesibles para la humanidad.

Nuestro país, Argentina, otrora considerado “el Granero del Mundo”, había
logrado una incipiente industrialización tendiente a la sustitución de
importaciones. Luego mediante intervenciones militares y gobiernos
democráticos que compraron las ideas neoliberales de la globalización
económica, cedió nuevamente a la producción de granos.

En primer lugar el cultivo de soja transgénica o “RR”, por ser un retorno
casi inmediato a la inversión- 6 meses- desplazó en el uso de la tierra a la
cría del ganado vacuno. La consecuencia: el incremento de precio de las
carnes en el mercado interno debido a la demanda mundial de carnes
argentinas y la falta de desarrollo de los planteles vacunos. Hacer un
poroto tarda seis meses; hacer una chuleta tres años. Obviamente uno debe
ser una amante irracional de la noble vaca para invertir en ella. Los
amantes irracionales, que por cierto no abundan, prefieren invertir en
doncellas y no en vacas.

Ahora, para mal de males, se agrega un nuevo atractivo para la siembra de
leguminosas que es la producción de aceite vegetal para su conversión en
biodiesel. El proceso es genialmente simple, al punto que cada vez mas
personas fabrican combustible en su propia casa o granja, simplemente
mezclando aceite de cocina con un poco de soda cáustica, mezclándolo un
tiempo, decantando y ¡ Presto! Al tanque de combustible del automóvil, déle
arranque y siga contaminando el ambiente. El sólo nombre de “Biocombustible”
es engañoso. Como si fuese “ambientalmente amigable” o algún otro concepto
que haga sonreír a Gaia.

He leído sobre megaplanes de convertir todo el continente africano en
plantaciones de sustrato de biocombustibles, o de plantar soja o colza en la
selva amazónica,. Que es más, no me sorprendería ver al PNUD fomentando la
idea, inyectando fondos del Banco Mundial.

El mayor consumidor de combustibles en el mundo es Usamérica el 80% del cual
está destinado al automóvil. A ellos está destinada la nueva producción
mundial de biocombustibles. Es decir, que de las tierras que hoy salen
alimentos para la población, emanarán alconaftas y biodiesel. Será mas
rentable para los inversores cosechar soja y colza que mandioca y tomate.

Y como no podía ser de otra forma, en Argentina, mientras seguimos
exportando el poco petróleo que nos queda, sancionamos una ley fomentando
los biocombustibles.

Pero todo puede llegar a empeorar: también existen proyectos para cobrar un
canon por el uso del viento en los aerogeneradores.

¿Y si andamos en bicicleta?