
El policía forzó a un niño de 13 años en un lavabo público de Cornellà
ENRIQUE FIGUEREDO
Los Mossos d´Esquadra detuvieron el pasado viernes a un cabo del mismo cuerpo policial acusado de haber abusado sexualmente de un menor de 13 años en los lavabos públicos de un centro comercial de Cornellà. La investigación se había puesto en marcha después de la denuncia presentada por la víctima, un niño de origen sudamericano vecino de la ciudad. Los agentes responsables del caso lograron identificar al sospechoso como un miembro de la policía autonómica destinado en la comisaría de Esplugues, según confirmaron fuentes oficiales de los Mossos d’Esquadra.
El menor inicialmente apenas pudo dar datos sobre su presunto agresor, pero explicó a los investigadores que recordaba cómo el sospechoso había dejado en la lavandería del centro comercial una prenda de ropa de un llamativo color rosa. Fue a partir de esa pista que los responsables del caso empezaron a tirar del hilo. Así fue como se llegó a una primera identificación provisional, a pesar de que el nombre que aparecía en el pedido de la lavandería era el de la madre del policía que finalmente acabaría detenido.
Al niño se le mostraron diversas fotos y logró identificar sin vacilaciones al hombre que supuestamente había abusado de él. En ese momento, se procedió a la detención del cabo, que según fuentes cercanas al caso, confirmó la existencia de los hechos. El policía, según estas informaciones, confirmó que había estado con el menor en los lavabos públicos, pero que todo lo ocurrido había sido con el consentimiento del menor, una circunstancia que penalmente no supone eximente alguno. El niño sostiene que fue contra su voluntad. El menor asegura que el policía le obligó a practicarle una felación, mientras que el cabo dice que se trató de una masturbación. Posteriores diligencias permitieron recuperar imágenes de la red de videovigilancia del centro comercial en las que aparecen víctima y sospechoso entrando en los lavabos.
Fuentes oficiales de los Mossos d’Esquadra confirmaron que el policía se encuentra actualmente suspendido de empleo y sueldo, y que el caso ha pasado a manos de la división de asuntos internos. Otras fuentes explicaron que, tras pasar a disposición judicial, quedó en libertad con obligación de acudir al juzgado una vez por semana. Se le decretó también una orden de alejamiento del menor y la prohibición de vivir en Cornellà.