La policía sueca fue llamada a disuadir a un par de alces borrachos, que estaban aterrorizando a los residentes de un asilo de ancianos.
Los animales se embriagaron después de comer manzanas fermentadas que encontraron frente al asilo, en el pueblo de Sibbhult, en la provincia sureña de Escania (Skåne, en sueco).

Los agentes del orden lograron espantar a un alce hembra y a su cría, pero estos regresaron al poco tiempo, todavía más agresivos, en busca más frutas.

Finalmente la policía llamó a un cazador, quien ahuyentó a los alces con su perro.

Aunque los oficiales no persiguieron a los culpables, velaron por que las manzanas fueran recogidas del lugar.

Después de todo, los alces de la región tienen motivos para celebrar.

Un periodista de BBC Mundo que se encontraba en Escania el lunes por la mañana, Manuel Toledo, vio a varios alces correteando frente a las torres que utilizan los cazadores de la zona.

«Cuando los cazadores no están, los alces hacen fiesta», le dijo un amigo sueco, Per Igglund, quien recordó que hace sólo dos semanas terminó la temporada de caza.