
La muerte del joven negro Michael Brown a manos de un policía blanco en el estado de Misuri (EEUU) ha vuelto a poner de actualidad un problema relativamente común en ese país: el de personas desarmadas que caen por disparos de la policía. En muchos casos los protagonistas de estas desgracias son de raza negra. Pero ¿qué dicen los datos? ¿Cuánta gente desarmada mata la Policía en EEUU? ¿Mueren más negros que blancos o hispanos en estas circunstancias?
Por ahora estas preguntas no tienen respuesta. El FBI recopila detalladas estadísticas sobre crímenes cometidos en todo el país. Esas estadísticas indican que, cada año, la policía local mata una media de 400 personas. De media, en 96 casos cada año se trata de un hombre negro abatido por un agente blanco, según los datos de la Agencia publicados por USA Today. Pero los números recogidos por el FBI se limitan a los “homicidios justificables”, es decir, casos en los que un policía mata a un criminal en acto de servicio, lo que dejaría fuera los casos de personas desarmadas como Michael Brown. Los datos además son voluntarios, parciales (solo 750 departamentos de policía de los 17.000 existentes participan) y sus datos no se auditan, por lo que es imposible saber a ciencia cierta cuántas personas desarmadas caen a manos de la policía cada año, cuál es su raza, su edad…
El contrapeso a esta falta de datos oficiales lo ponen análisis más locales, en algunos casos realizados por organizaciones no gubernamentales. Esos informes denuncian que los negros son de largo las víctimas más frecuentes de este tipo de muertes. Según datos recogidos por la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP), 37 de las 45 personas que recibieron disparos de la Policía en Oakland entre 2004 y 2008 eran negros. En el 40% de los casos no se encontraron armas. En ningún caso se presentaron cargos contra los agentes responsables, según los datos de la organización, que ha criticado duramente la actuación policial en el caso de Brown en Misuri.
“Tenemos una cultura policial que está echando sal en unas heridas raciales que llevan mucho tiempo abiertas”, ha reconocido el presidente de la NAACP, Cornell Williams Brooks, a la revista Mother Jones.
Un informe de la Policía del Estado de Nueva York, admitía que entre 2000 y 2011 los negros fueron de largo los que más disparos recibieron de la policía. Entre los más de 13.000 casos, hubo 6.667 muertos, muy por delante de blancos, latinos y asiáticos.
El FBI no está obligado a recoger datos detallados sobre estos casos y solo lo haría si se lo ordena el Congreso de EEUU. Mientras, los expertos se quejan que la falta de estadísticas fiables hace imposible aclarar si existe una brecha de abuso policial a los negros como apuntan estudios no oficiales ni saber cómo de grande es esa herida a la que hacía referencia el presidente de la NAACP.
Fuente: http://www.lamarea.com/2014/08/19/eeuu-ignora-cuantas-personas-desarmadas-mata-la-policia-cada-ano/
EEUU ignora cuántas personas desarmadas mata la policía cada año
Hace unos días han vuelto a ejecutar a tiros, en plena calle y a plena luz del día, casi en el mismo sitio, a otra persona de color negro.
Según se ve en el vídeo, el asesinado había hurtado un par de latas de cerveza de algún comercio y para que no le inculparan por semejante acto terrorista, se le ocurrió dejarlas a varios metros de donde estaba. Se aprecia que el hombre no estaba muy bien de sus facultades mentales o tal vez iba drogado, vaya usté a saber, pero parece ser que iba desarmado o como mucho llevaba una navaja de esas de pelar manzanas o peras (sin mezclar, cada una por su lado, por si lee esto Ana Botella…).
Se ve (ironía) que los honrados y valientes policías, abnegados servidores de los derechos humanos y hasta temerarios luchadores contra toda clase de injusticia social, en especial contra el capitalismo-militarismo-terrorismo-genocidio…, no tuvieron más remedio que abatir casi a quemarropa a ese terrorista (ironía otra vez, por si queda duda) que actuaba como un enajenado mental y cuyo objetivo, CLARAMENTE, era poder luego pimplarse las dos latas que había hurtado (esto sí, presuntamente, pero de ser cierto nadie le hubiera librado de ser achicharrado en la plaza pública para enseñanza a los demás…).
En fin. Lo que más me emocionó fue ver a los honrados policías (ya digo, abnegados luchadores contra las injusticias del capitalismo-militarismo-terrorismo-genocidio) llorar a moco tendido e intentar salvar la vida de quien habían ejecutado a quemarropa.
Es de esperar que sean recompensados.
En fin.