
• El TPI juzgará los crímenes de Darfur, pero Washington recibe garantías
• Las organizaciones de derechos humanos consideran un «doble rasero» la exención
MERCEDES HERVÁS
NUEVA YORK
Tras un fuerte pulso con los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, EEUU ha vuelto a imponer su rechazo al Tribunal Penal Internacional (TPI). El jueves aceptó no ejercer su poder de veto para bloquear una resolución que remite a este tribunal internacional a quienes hayan cometido crímenes de guerra en la región sudanesa de Darfur, sólo cuando obtuvo garantías de inmunidad para sus ciudadanos.
Es una excepción «totalmente inaceptable», se apresuró a criticar la representante de Amnistía Internacional, Yvonne Terlingen, argumentado que «crea un doble rasero de justicia». La resolución, aprobada por 11 votos a favor y cuatro abstenciones -China, Argelia, Brasil y EEUU–, establece que los ciudadanos que participen en operaciones de paz en Sudan, cuyas naciones no hayan ratificado el Tratado de Roma, por el que se creó el TPI, «están sujetos exclusivamente a la jurisdicción de sus países de procedencia». Ésta fue una enmienda al borrador original impuesta por EEUU.
CLIMA DE IMPUNIDAD
«Nosotros continuamos oponiéndonos de forma fundamental» al TPI, explicó la embajadora adjunta de EEUU ante la ONU, Anne Paterson, tras aprobarse la resolución 1.593, la tercera sobre Sudan en una semana. «Decidimos no oponernos a ella por la necesidad de que la comunidad internacional trabaje unida para poner fin al clima de impunidad en Sudán», añadió. El país africano ha sido escenario de terribles atrocidades desde febrero del 2003, cuando grupos rebeldes se alzaron en Darfur contra el Gobierno de Jartum. El resultado ha sido la muerte de 300.000 personas y el desplazamiento de 2,5 millones.
La exención de ser procesados por el TPI incluida en la resolución sobre Sudán fue también rechazada por la organización de derechos humanos Human Rights Watch. «Nos oponemos frontalmente al precio que ha impuesto EEUU al buscar la inmunidad, en contradicción con el derecho internacional», subrayó su director, Richard Dicker.
«REGATEO ODIOSO»
«Deploramos vivamente el regateo odioso al que ha dado lugar la votación de esta resolución en el Consejo de Seguridad», declaró igualmente ayer la Federación Internacional de Ligas de Derechos Humanos (FIDH) en París. La organización subrayó que la inmunidad impuesta por Washington para sus ciudadanos, destinada a «satisfacer la desconfianza paranoica de EEUU hacia el TPI, crea un doble rasero de justicia y viola absolutamente el derecho internacional».
Noticia publicada en la página 17 de la edición de 4/2/2005 de El Periódico