«En todo el mundo apoyamos a ONG y otros grupos independientemente de su pertenencia política. No se trata de injerencia. Esto es apoyar la democracia. Lo hacemos en todo el mundo, incluso en Venezuela», afirmó el portavoz del Departamento de Estado, Adam Ereli.
Así, la Administración de Bush recordó que «rechaza las acusaciones de injerencia» en los asuntos internos de Venezuela, lanzadas hace unas semanas por Hugo Chávez. Caracas y Washington mantienen agrias relaciones, y periódicamente se intercambian fuertes críticas.
«Hemos recordado que nuestra política es de apoyo a una pacífica, transparente y constitucional expresión de los puntos de vista políticos y los derechos políticos en Venezuela», explicó Ereli, quien añadió que Washington está «orgulloso» de actuar de esa forma.
La semana pasada, el embajador venezolano en la OEA, Jorge Valero, acusó formalmente a Washington y a la organización National Endowment for Democracy (NED), que presuntamente financia a la oposición, de «intervenir en los asuntos internos» del país.
Inmediatamente, el embajador de Estados Unidos ante la OEA, John Maisto, calificó las acusaciones de «irresponsables y engañosos»: «Intentan desviar la atención de lo que todos sabemos que está en juego en Venezuela: la manera de salir del callejón sin salida de forma constitucional, democrática, pacífica y electoral».
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