
Tomado de Ecologistas en Acción
Ver noticias sobre los intentos del alcalde de vender el pueblo a las multinacionales nucleares
A través de un bando publicado en el Ayuntamiento de Peque (Zamora), el alcalde de dicha localidad, Rafael Lobato, desiste ahora de solicitar al Gobierno que en su término municipal se instale un cementerio de residuos nucleares de alta actividad. Ecologistas en Acción considera este cambio de posición del alcalde causado por la presión social contra el proyecto y manifiesta su apoyo a estas movilizaciones hasta que no exista un compromiso satisfactorio de cierre de escalonado de todas las centrales nucleares.
Por ello, Ecologistas en Acción solicita a Enresa que haga públicos los contratos que mantiene con Cogema, su homóloga francesa, para almacenar en ese país los residuos nucleares de la central nuclear de Vandellós I, que se cerró en 1989 tras sufrir un incendio. A pesar de las numerosas preguntas parlamentarias sobre dichos residuos, Enresa ha rechazado reiteradamente ofrecer información. Ecologistas en Acción pide además a Enresa que haga públicos los contratos que mantiene con Cogema, su homóloga francesa, para almacenar en ese país los residuos nucleares de la central nuclear de Vandellós I, que se cerró en 1989 tras sufrir un incendio. A pesar de que ha habido numerosas preguntas parlamentarias sobre dichos residuos, Enresa, reiteradamente ha rechazado ofrecer información.
A juicio de Ecologistas en Acción, si es cierta la vocación de transparencia de la nueva dirección de la empresa, debería acabar tanto oscurantismo. Vandellós I era una central única de grafito-gas que permitía la carga en continuo y que posibilitaba obtener plutonio en el que la proporción de isótopos impares (Pu-239 y Pu-241) supera el 95 %. Enresa ha manifestado que se ha reprocesado dicho material, pero se ha negado a indicar lo que se ha hecho con el Plutonio y el Uranio obtenido.
En cualquier caso, Ecologistas en Acción recuerda que de acuerdo con el Informe de Tribunal de Cuentas sobre las cuentas de Enresa, por dichos residuos se pagaron 6490 millones de pesetas en 1986. Y de 1987 a 1993, 24.500 millones de pesetas. No cabe por tanto hablar de penalizaciones. La asociación recuerda también que el antiguo presidente de Enresa, Antonio Colina, manifestó el 6 de junio de 2001 en las Cortes que se había producido un pago de 58.000 millones de pesetas, que quedaban pendientes de pago otros 35.000 millones pesetas apagar en tres años y que en la negociación se había producido una quita de 40.000 millones de pesetas.
Ecologistas en Acción insiste en que las prisas que muestra Enresa por construir el ATC se debe a que son ahora las compañías propietarias de las centrales nucleares quienes pagan la gestión de los residuos de alta actividad y no, como hasta este año