Ediciones Imaginación

El término amor libre nace desde el anarquismo a finales del siglo XIX y se refiere exclusivamente a una relación sentimental que no requiere de compromisos ni religiosos, civiles o jurídicos, es decir que el amor y el respeto mutuo son único compromiso que existe se da entre las personas implicadas.

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El término amor libre nace desde el anarquismo a finales del siglo XIX y se refiere exclusivamente a una relación sentimental que no requiere de compromisos ni religiosos, civiles o jurídicos, es decir que el amor y el respeto mutuo son único compromiso que existe se da entre las personas implicadas. Esta concepción choca totalmente con la estructura del Derecho civil, es decir con el matrimonio, porque se considera que éste no es otra cosa que el compromiso que se realiza para otorgar obligaciones y derechos, es decir la bilateralidad de la norma jurídica, pero el amor libre en su intento de liberar al individuo rechaza esta figura jurídica.

Es una ideología que ha llegado a desfigurarse y a mal entenderse como una corriente donde el amor y las actividades sexuales pueden ser compartidas entre muchos y no deben ser confinadas a relaciones de largo término.

“Contra el matrimonio por compulsión hemos levantado la bandera de la unión libre. Estamos convencidos de que al abolir el matrimonio religioso, civil y jurídico, restauramos la vida, la realidad y la moralidad del matrimonio natural basado exclusivamente sobre el
respeto humano y la libertad de dos personas: un hombre y una mujer que se aman. Estamos convencidos de que al reconocer la libertad de ambos cónyuges a separarse cuando lo deseen, sin necesidad de pedir el permiso de nadie para ello – y al negar de la misma forma la
necesidad de cualquier permiso para unirse en matrimonio, y rechazar en general la interferencia de cualquier autoridad en esta unión – los unimos más el uno al otro. Y estamos convencidos también, de que cuando ya no exista entre nosotros el poder coercitivo del Estado para forzar a los individuos, asociaciones, comunas, provincias y regiones a convivir en contra de su voluntad, habrá entre todos una unión mucho más estrecha, una unidad más viva, real y poderosa que la impuesta por el aplastante poder estatal
.”

Mijaíl Bakunin, «La mujer, el matrimonio y la familia».

Répicla al «amor libre»

No sirve reivindicar el “amor libre” sin más. Porque hoy por hoy las relaciones sexuales son relaciones de Poder: tanto en el sentido de la dominación de un sexo sobre el otro –y por ello sólo hay sexualidad falocéntrica-, como en el sentido de que “amar” es apropiarse, poseer y acaparar al/a la otro/a. Reivindicar el “amor libre” tal cual es como reivindicar la economía libre en el mundo capitalista.

Convertir las relaciones sexuales en relaciones de Poder es algo muy simple y ha sido sumamente eficaz para ordenar todas las relaciones sociales y asegurar su reproducción con las generaciones de hombres y mujeres.

De la armonía entre los sexos y entre las generaciones se pasa a la guerra y a las relaciones patológicas que conocemos en la sociedad actual: y en el centro de todo ello el hecho crucial de la devastación del cuerpo de la mujer, y también del hombre por añadidura. El amor por tanto no ha de ser sólo “libre”; sino primordialmente, como base, TIENE QUE SER REVOLUCIONARIO, ha de ser partícipe activo, una cualidad coherente y revolucionaria más de las personas en la lucha por el anhelado cambio del sistema imperante.

* Artículo extraído y añadido al fabuloso tratado “Mordisco de Lobo”