
IX
Tengo prontas las alas para alzarme
con gusto volvería hacia atrás,
porque, si sigo siendo tiempo vivo,
la desgracia me atrapará.
Gerhard Scholem, «Saludo del Ángelus»
Hay un cuadro de Klee que se titula «Angelus Novus». En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo en lo que fija su mirada. Los ojos como platos, la boca, muy abierta, las alas, totalmente extendidas. Este debe de ser el aspecto del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Allí donde nosotros vemos un encadenamiento de hechos, él ve una única catástrofe que acumula incesantemente una ruina tras otra, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer tanta destrucción. Pero, desde el Paraíso, sopla una tempestad que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Esta tempestad lo empuja hacia el futuro, al que él da la espalda, mientras que los montones de ruinas van creciendo ante él hasta llegar al cielo. Esta tempestad es lo que nosotros llamamos «progreso».

Texto tomado de «Tesis sobre el concepto de historia», artículo de Walter Benjamin incluido en «Iluminaciones». Taurus, Madrid 2018.
Nota: Benjamin fue propietario de este cuadro entre 1921, año en el que lo compró, y 1933, cuando, ante el acceso al poder de los nazis, hubo de abandonar Berlín y exiliarse sin poder llevarlo consigo.