
Personajes femeninos más modernos y escenas de sexo más explícito marcan
una nueva etapa en el género de la novela de amor // Las editoriales se
han lanzado a la publicación de historias donde el pastel ahora es más
picante.
Novela barata. Cursi y cutre. Estos son algunos de los adjetivos que han
acompañado siempre a la novela romántica. Desde los tiempos de Corin
Tellado y desde que los quioscos se abarrotaron de aquella colección
llamada Jazmín editada por Harlequín.
Las estrambóticas portadas, el desastre de las traducciones y lo
estereotipado y moralmente conservador de los argumentos -ella siempre
soñando con la aparición de un príncipe azul- hicieron inevitables esos
apelativos.
Sin embargo, algo está cambiando en la galaxia del género romántico. En
todos los sentidos, desde el mercado editorial a los lectores, pasando por
las temáticas y, cómo no, por las nuevas tecnologías.
Para comenzar, según un informe de la Federación de Gremios de Editores de
España, este género es el segundo más leído después de la novela
contemporánea. Así, mientras que estaúltima ocupa al 55,65% de los títulos
de ficción editados al año, la novela romántica llega al 13,81%. Muyencima
del género fantástico (6,57%) y de suspense (3,51%).
Explosión editorial
Estos datos los han manejado muy bien los grandes grupos editoriales, los
cuales en apenas dos años han creado sus propias colecciones románticas.
Es el caso de Esencia, creada por Planeta en enero de 2006 y Talismán,
surgida en el seno de Grup 62 en junio de 2006. Ellas se han unido a las
no menos recientes Cisne (Mondadori) y Titania (ediciones Urano).
Vergara, una de las pioneras, pertenece desde 1997 a Ediciones B. Por otra
parte, Santillana ofrece sus títulos románticos en la edición de bolsillo
de Punto de Lectura. Y aún continúa la clásica Harlequín con sus
colecciones Jazmín, Bianca o Noches de crucero.
El desembarco de tantas editoriales en el género ha sido una de las causas
de la revolución. Así, según explica a Público la editora de Cisne
Bolsillo, Cristina Armiñana, «la competencia por conseguir buenas novelas
ha aumentado muchísimo», lo que obliga a una mayor exigencia cualitativa
por parte del editor.
En este sentido, desde Esencia, Esther Escoriza resalta que, «ahora las
cubiertas se cuidan muchísimo más. Están más dignificadas y esto hace que
la gente ya no tenga que forrar las tapas por vergüenza. También se pone
muchísima más atención a las traducciones.
Antes, al ser consideradas un género menor, se hacían cosas más
chapuceras». Para la editora de Talismán, Camila Enrich, el cambio más
significativo viene dado porque «la novela romántica ya ha salido del
armario».
No obstante, el anhelo de todas las editoriales es encontrar una saga como
El señor de los anillos, ya que «es una historia que ha dignificado mucho
al género fantástico, un tipo de literatura de evasión igual que la
romántica», indica Armiñana.
Triunfo del subgénero histórico
Pero este género es complejo en sus formas, ya que en él se circunscriben
varios subgéneros. Ahí está la novela sentimental, chic-lit -puesto de
moda por libros al estilo El diario de Bridget Jones-, el suspense,
paranormal o vampírica y regencia.
Precisamente, uno de los cambios producidos e es que el lector ha pasado
de ser un ávido admirador del suspense romántico -tipo Danielle Steel- a
dejarse llevar por el subgénero regencia, que es el recrea historias de
amor ambientadas en el Londres de los siglos XVII al XIX.
Pero en este punto hay que matizar más. Para empezar hay un cambio
trascendental y es la entrada del sexo en las historias. «Antes leías a
Victoria Hold, llegaba la escena de cama y te quedabas a la expectativa
porque había un beso y nada más. Ahora los encuentros amorosos son mucho
más explícitos», señala Esther Escoriza.
Esto demuestra, de alguna manera, una ruptura con cierta moral rancia que
lo que hacía era dictar cómo debía ser el comportamiento de la mujer:
recatada, decente y siempre a la expectativa.
Como resume Cristina Armiñana, «ahora la clave de todos las historias son
personajes muy bien construidos, heroínas inteligentes y diálogos
chispeantes». De ahí que los personajes femeninos sean mucho más activos.
En todos los sentidos.
A la hora de citar algunos nombres, las editoriales consultadas citan a
autoras como Jennifer Crusie, Pamela Clare, Mary Jo Putney, Connie
Brockway o la jovencísima Cecelia Ahern. Sin olvidar a las que han
despuntado con el chic-lit como Cecily Von Ziegesar y su serie Gossip Girl
(El tercer Nombre) o Candance Bushnell, la autora del libroMujeres de
Manhattan, basado en la serie Sexo en Nueva York.
Ahora bien, lo que sigue inmutable es la tipología de pareja. Aún prima la
heterosexualidad. Tampoco ha cambiado nada el fin de estas novelas, que no
es otro que el puro entretenimiento. A fin de cuentas, uno sabe que no
está leyendo alta literatura; también que aún le quedan residuos de caspa
al género, pero, para un rato, a nadie le amargan unas palomitas.
CLAVES DE LA REVOLUCIÓN | EL BOOM DE INTERNET
EL LOBBY DE LOS FOROS
Las editoriales reconocen que los tienen muy en cuenta los foros a la hora
de publicar a una autora. Son los que realmente marcan las novedades. En
España hay tres webs con bastante fuerza elrinconromantico; e-romanticos
y abretelibro.com
URBANITAS Y CULTURAS
La consumidora sigue siendo mujer, pero su perfil ha cambiado mucho. Leen
en inglés las novelas que se publican en EEUU, son urbanas y suelen contar
con estudios superiores.
ESCRITORAS ESPAÑOLAS
Las editoriales comienzan a apostar por escritoras españolas e historias
en ambientes latinos. Adiós a los nombres anglosajones. Para 2008 suenan
Ana Casanova, Esther Sanz o Rebeca Rus.