ALBERTO LEÓN

El apartamento, la comedia amarga y cínica de Billy Wilder que encumbró a sus protagonistas, Jack Lemmon y Shirley McLane, cumple este lunes 50 años desde su estreno en Estados Unidos.

Citada como influencia por numerosos cineastas de este medio siglo, la película sobresale dentro de la larga y brillante filmografía de Billy Wilder, quien también fue coautor del guión junto a su entonces inseparable I.A.L. Diamond.

La cinta alcanzó un gran éxito en la gala de los Oscar, logrando cinco estatuillas: mejor película, mejor director, mejor guión original, mejor edición y mejor diseño artístico para una película en blanco y negro.

Todo ello en una edición en la que tuvo que competir con películas míticas como El Álamo, Psicosis, El fuego y la palabra o Éxodo.


Los protagonistas son la clave

El éxito de El apartamento se debe, en buena parte, a la simpatía que generan sus desgraciados protagonistas.
Por un lado, C.C. Buxter (Jack Lemmon), un anónimo empleado de una gran compañía de seguros de Nueva York que sólo despierta el interés de sus superiores gracias a su apartamento, que cede para que otros gocen de los escarceos amorosos que él carece.

Wilder contó que la idea que le vino a la cabeza fue la de «un hombre explotado, soltero y solitario, que cuando vuelve a casa por la noche se mete en una cama que todavía conserva el calor de las personas que han estado allí antes».
Por otro, la guapa ascensorista aunque poco centrada Frank Kubelik (Shirley McLane), enamorada del jefe de Buxter (impresionante Fred MacMurray) y usuaria del apartamento.

La soledad terminará desencadenando la chispa entre estos dos desdichados, que se resume en el magnífico diálogo final, cuando los protagonistas reparte los naipes. «¿Me oye, señorita Kubelik? Estoy locamente enamorado de usted», dice Buxter mientras juega a las cartas.

«No diga más y juegue», le replica el personaje que encarna McLane mientras se quita el abrigo con una sonrisa pícara. Sobran las palabras.

La gran obra de Wilder

Wilder, que ya era una director de enorme prestigio y que ya había gozado de un gran éxito un año antes gracias a Con faldas y a lo loco, terminó por subir a los altares con este título. Pero todavía nos dejaría algunas obras maestras en años sucesivos como Uno, dos tres, En bandeja de plata o La vida privada de Sherlock Holmes.

Tres años después de El apartamento, director y actores repitieron en la comedia musical Irma la dulce, de excelentes resultados pero que no llegó al nivel de su predecesora.

El apartamento ha quedado para la historia del cine como una de esas películas intemporales que todo el mundo cita a la hora de enumerar su lista de favoritas.
Tanto que el español Fernando Trueba, al recoger en 1994 el Oscar a la mejor película extranjera, no lo dudó un momento: «No creo en Dios, sólo en Billy Wilder».

Rtve


TÍTULO ORIGINAL: The Apartment

AÑO:
1960

DIRECTOR :Billy Wilder


GUIÓN:
Billy Wilder & I.A.L. Diamond


MÚSICA:
Adolph Deutsch

FOTOGRAFÍA: Joseph LaShelle (B&W)

REPARTO: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Edie Adams, Jack Kruschen, Joan Shawlee, Hope Holiday, David Lewis, Naomi Stevens, Johnny Seven, Joyce Jameson, Willard Waterman, David White, Edie Adams

PRODUCTORA: United Artists / The Mirisch Corporation PREMIOS 1960: 5 Oscars: Película, director, guión original, dirección artística, montaje. 10 nominaciones
1960: Globo de Oro: Mejor película: Comedia
1960: BAFTA: Mejor película GÉNERO Comedia. Romance | Comedia romántica

SINOPSIS: C.C. Buxter es un ambicioso empleado de una firma de seguros de Manhattan. Es soltero y vive solo en un discreto apartamento que presta ocasionalmente a sus superiores para que se encuentren con sus amantes; él confía que los sucesivos favores le sirvan para mejorar su posición en la empresa. Le proponen para un ascenso y Sheldrake, el director, descubre el motivo. También éste solicita las llaves de su estudio para citarse con Fran, una ascensorista de la cual Buxter estuvo enamorado. Al regresar una noche a su casa, Buxter descubre a Fran desvanecida por sobredosis de somníferos; la joven ha intentado suicidarse tras discutir con Sheldrake.

(FILMAFFINITY)

CRÍTICAS —————————————-

Lemmon es un tipo simple que presta su apartamento a los jefes para poder ascender en la empresa. MacLaine es una guapa ascensorista liada con el casado mandamás. Dos maravillosos personajes, dos almas bondadosas y solitarias que nos regalan una impagable comedia llena de sutileza, sonrisas y ternura. Otra indiscutible obra maestra del inigualable Billy Wilder. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)

Wilder, una vez más, en estado de gracia dosificando lo hilarante y lo corrosivo con un Lemmon inconmensurable como gris oficinista que entrega una y otra vez su dignidad en forma de apartamento para que sus jefes lo usen como casa de citas… Claro que Shirley MacLaine bien merece, incluso para el más sumiso, rebelarse contra la tiranía (crítica de Rufo Pajares para FA). (FILMAFFINITY)


«La obra maestra del genio Wilder» (Javier Ocaña: Cinemanía)


TU CRÍTICA

Bloomsday Alicante (España)

El mando a distancia

La sobria puesta en escena habitual de Wilder aquí con momentos de cine en estado puro, de las películas en las que Wilder saca más partido de la imagen (el ruido de la botella de champán, el plano de la desesperada carrera de MacLaine, el espejo roto y la cara aún más rota de Lemmon cuando lo ve…), una fantástica fotografía, el extraordinario ritmo narrativo también habitual en él (demostrando que es mucho mejor director de lo que a veces se le reconoce), unas interpretaciones antológicas de todos, personajes principales y secundarios, y unos diálogos que son dinamita pura («Cuando se sale con un hombre casado, una nunca debe ponerse rimmel») dan cuerpo a esta amarga comedia, la mejor de Wilder y entre las diez mejores películas de todos los tiempos.

Pocas veces cuando pongo un diez es realmente un diez (a veces 9´8, 9´7..) aquí pasa igual. Es un 12. Una película perfecta, divertida, sensible… En ella el hombre actual empieza a tomar cuerpo, la dubitativa actitud de Lemmon no es más que una prolongación de la visión que esta película nos da de la vida que en los 50 había empezado a fraguarse y que nos esperaba a partir de entonces. Apartamentos pequeños, soledad, éxito a cualquier precio, grandes empresas que deshumanizan a los empleados, grandes ciudades que deshumanizan a sus ciudadanos, televisión, publicidad y, por supuesto, mandos a distancia.

Neathara Póngame un Kilo de Ore (Jamaica)

Sentido homenaje a todos los don nadies que en el mundo han sido
Para aquellos que no podemos ser Napoleón, María Antonieta, Howard Hugues o Charles Kane, existen películas como «El apartamento», una hermosísima crónica de aquellos personajes grises, ninguneados por el cine o por la historia, gente en cuyo devenir no interviene ningún hado redentor, sino que avanzan contra la previsible corriente de su destino con la determinación de aquellos que no tienen más opciones en la vida que aguantar lo que se les venga. Jack Lemmon es la encarnación de uno de esos tristes personajes, un tipo mediocre cuyas aspiraciones en la vida pueden contarse con los dedos de una mano. Con el objetivo de ascender en su monótono trabajo, en el que no es más que un número, presta su apartamento para las citas amorosas de sus jefes; hasta el día en que el amor -una luminosa Shirley MacLaine- se cruza en su camino de manera inesperada. El resto de la historia, la dejo a descubrir por los afortunados que se acerquen a ella por primera vez y que sepan encontrar la magia escondida entre esos retazos de drama tristísimo, envueltos en un aroma de sutil comedia. Nunca se le brindó tanta justicia al discreto encanto del aura mediocritas ni tanta poesía a la conciencia de un desarraigo que va más allá de fronteras, nacionalidades y épocas. Para recomendar y ver incansablemente, una y otra vez.

carmen_peggysue malaga (España)

Excelente sátira a la sociedad americana

Billy Wilder es un genio del cine. De eso, no cabe duda. Es mi director favorito junto al mago del suspense. La dirección de esta película es maravillosa al igual del espléndido guión que Wilder escribió junto a su habitual guionista Diamonds. El guión traza habilmente la comedia romántica, la sátira social y el drama personal. La película empieza con una sátira despiadada contra la hipocresía americana que queda extraordinariamente reflejada gracias a la soberbia interpretación de sus actores donde sobresalen, sin lugar a dudas, las interpretaciones de Jack Lemmon que compone su personaje más memorable de su filmografía y una deliciosa Shirley MacLaine que sale de lo más sensual, ambos estan muy naturales en sus papeles. Nos encariñamos con C.C Baxter, un personaje entrañable que tiene que rebajarse ante sus jefes y siente en su piel la humillación, la explotación y el soborno de sus jefes quienes se dedican a cometer adulterio de forma clandestina en el piso de C.C. Baxter sirviendole de ofertas de trabajos para mejorar su situación en la empresa dónde trabaja. Promesas que nunca llegan.

La pelicula retrata la forma de vivir americana. Es una sociedad hipócrita que vende felicidad donde no hay. El matrimonio que ha de ser perfecto para los americanos pero esto es sólo una idea porque no coincide con la realidad sino que se entregan libremente al adulterio.

http://www.filmaffinity.com/es/reviews/10/795770.html