
..Y estaba cargado de explosivos
¡Que lo cesen! Si es cierto que se trabajó para apagar el fuego sin conocer que el avión llevaba explosivos alguien debe pedir perdón y luego ser cesado fulminantemente.
No ha acabado bien, pero bien está lo que podía haber acabado peor. Más de doscientas hectáreas de pinar del corazón del Parque Natural han sido arrasadas. Y ya lo dicen los lugareños, serán muy difíciles de repoblar por lo escarpado del terreno quemado. Nos quedamos con esa tristeza que produce ver algo que se quema, más aún si además de Naturaleza es elemento de futuro de esta tierra, porque lo verde nos ayudará grandemente a repoblar de turistas esta encrucijada de caminos que se queda sin viajeros.
Pero a esta tristeza hemos de sumarle, de veras que afortunadamente, un respiro de alivio porque el avión que provocó el incendio del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas estaba cargado de explosivos y no ha habido mayores “daños colaterales”. Digo, además, que el piloto salió prácticamente ileso del sonado percance y que nadie ha sufrido daños por la explosión incontrolada de esos explosivos de la bodega del caza Mirage F1, que no ha quedado siquiera para la chatarra.
Desperdigados están los hierros de su ensamblaje, ahora recogidos por la Unidad Militar de Emergencias, desplazada por primera vez a la provincia de Jaén, especialmente porque aquello pintaba oscuro debido a los explosivos. Sepan ustedes, aunque no se reconozca oficialmente, que los artificieros hicieron detonar de forma controlada todo el arsenal del cazabombardero y que el personal del Infoca no supo, hasta muy avanzada la lucha contra el fuego, que el avión llevaba lo que llevaba. Lo cual es muy grave y alguien debería quejarse explícitamente al Ministerio de Defensa y al propio Gobierno.
Mal recuerdo que vamos sumando contra las autoridades del Ejército en Jaén. Una vez un piloto paisano dejó las maniobras en Murcia y se vino a pasear por encima de los tejados de Baeza. Murió después de estrellar el avión en una casa donde estaban en ese momento una muchacha y su bebé. Murieron abrasadas, aunque a la niña no se la dio por muerta; nunca fue encontrado su cadáver. Tragedia enorme aquella que aún permanece marcada en el corazón y el alma del padre y el viudo, a la par que del otro padre, el del piloto, que lucha aún en los tribunales para que no quede mancillado el honor de su hijo. La Justicia tiene la palabra. A la Justicia apelamos ahora para que el Ministerio de Defensa haga repoblar con prontitud lo que uno de sus aviones ha provocado y de la autoridad administrativa esperamos que sancione las posibles irregularidades (por allí no se debe volar).
Por lo demás, que llegue ya el fresquito de verdad, que arrancamos el nuevo curso cargados de demasiadas cosas, obras y polvo en toda la ciudad, fuego político cruzado e hiriente como nunca y una sensación de desesperanza generalizada por el paro y la crisis económica y financiera que no toca fondo.
Fuente: Diario Jaen