
RAFA MARÍ/VALENCIA
Las Provincias
Esteso y Pajares se reencontrarán tras 25 años con una película en Valencia
‘El Código Aparinci’ reunirá a los dos actores en un rodaje que comienza el 19 de junio. Será una bomba. Y no sólo por el reencuentro de dos populares actores, Esteso y Pajares, tras 25 años de separación profesional. En la película que los reúne de nuevo, ‘El Código Aparinci’, que se rodará en la Comunidad Valenciana a partir del 19 de junio, la Plaza de la Vigen se ‘hundirá’ por exigencias del guión. Cosas del cine.
Va a ser un reencuentro muy comentado. Tras un cuarto de siglo, nada menos, de separación profesional -algunos dicen que también personal- entre Fernando Esteso (1945) y Andrés Pajares (1940), los dos populares actores se reunirán de nuevo en El Código Aparinci, una película que se rodará casi íntegramente en la Comunidad Valenciana (principalmente en Valencia y Xàtiva), con una secuencia inicial y final en Almería.
Marcos Moreno, el director, augura que será un bombazo. “No únicamente porque la Plaza de la Virgen de Valencia se va a hundir por exigencias del guión, naturalmente gracias a los efectos especiales, en la que va a ser la secuencia más cara de la película, también porque he realizado doce versiones del guión y creo que todos los pasajes tienen humor, fuerza, acción y diversión”.
El Código Aparinci, que comenzará a rodarse en Valencia el próximo el 19 de junio, producida por el Grupo Iceberg y Producciones Frenchy (Valencia-Castellón-Madrid) con un presupuesto de 5 millones de euros, tiene un argumento relacionado, de una manera más nominal que directa, con la famosa novela El Código Da Vinci, de Dan Brown, a la que por otra parte no se hace referencia en el relato cinematográfico.
En El Código Aparinci, Esteso encarna al propietario de una empresa familiar de autobuses, y Pajares a un guía turístico. Ambos son unos ligones, como corresponde a los personajes que populizaron en el cine de los años 70 y 80. Pero por razones de veteranía, ya con los ánimos eróticos más templados.
La historia de la película tiene sus orígenes en hechos reales, por más que tomados muy libremente. Según el productor, Agustín Pareja, el argumento se basa en la existencia de dos pergaminos del siglo XIV (1308) de un templario valenciano que revelan importantes secretos, descubiertos 700 años después por las personas equivocadas. Esteso y Pajares, por supuesto.
En esos documentos hay pistas que pueden hacer ganar mucho dinero. Una intriga cómica con muchos recovecos y secretos que desembocan en un final “que va a dar mucho que hablar”, asegura el director del filme.
Las frases publicitarias son bien explícitas: “Cuando el destino te hace heredero de una importante y centenaria confesión… Te conviertes en mensajero de un código que nunca debería haber aparecido”. Y los misterios se convierten en risa celtibérica. “Una ciudad heredera de numerosas construcciones, restos, reliquias e iconos ocultos”.
La ciudad es Valencia, naturalmente. “Indiana Jones busca el Santo Grial. ¿No sabe todavía que se guarda en la Catedral de Valencia?”, comenta Moreno
‘Casa Amparo’
El Código Aparinci se rodará, entre otras localizaciones valencianas, en el Mercado Central, la Lonja, la plaza del Doctor Collado y el castillo de Xàtiva. Fedra Lorente, la Bombi del Un, dos, tres, interpreta a la dueña de Casa Amparo, cuyas secuencias se rodarán en el bar El Kiosco, en la Plaza del Collado.
“En el proyecto ha sido decisiva la labor de los directores de producción, Daniel Goldstein y Patricia Milanesi”, informa el productor Pareja.
rmari@lasprovincias.es
> El capitalismo intenta asestarnos su golpe definitivo: vuelven Pajares y Esteso
Para empezar, me parece una injusticia que se siga denunciando la bajeza de las películas de Pajares, Esteso, Ozores… cuando los terribles «Serrano» campan por sus respetos, encabezados por Antonio Resines -ayer encarnación del progre y hoy, «casualmente», encarnación de su probable anhelo secreto, el garrulo celtibérico-.
Pero además, y según nos informa la página de cultura basura viruete.com, Ozores protagonizó, tres años después del referéndum de la OTAN, una película que debería ser de visionado obligado por todo antimilitarista noviolento: El equipo aaggh.
La fecha no es casual. Ozores, preocupado por el varapalo que el referéndum supusó para el movimiento antiguerra -y mientras Resines se dedicaba a dorar en las «comedias madrileñas» el discreto encanto del desencanto-, decidió proponer al movimiento un nuevo camino, como mostramos a continuación.
Veamos. «El equipo Aggh» (el título no es estable en las diversas caratulas de vídeoclub) es una parodia de la popular serie de tiros «El equipo A». ¿Parodía? No, mejora. Vease:
Es realmente complicado imaginarse una película sobre El equipo A en la que no se pega ni un tiro, pero hela aquí: no hay ni un puto disparo. Vale que el Equipo A no mataba a nadie, pero se han pasado. No hagan caso al cartel, que parece prometer emocionantes escaramuzas en la jungla. Que hijoputa el dibujante. Imagino que el motivo sería será la falta de presupuesto y/o tiempo para crear unas explosiones y unos efectos de bala en condiciones (aunque en la contraportada nos informan que han tardado dos años en rodarla). Pero no es ya que no se empuñe ni un arma… es que no se da ni un puñetazo.
Prodigioso. El equipo Aghh es como el equipo A, pero no usa las armas, ni siquiera las empuña y ni siquiera golpea. He aquí que esta película pone al alcance de todos los clientes de vídeo-club una prueba práctica de que la noviolencia funciona. Vale la pena considerarla un precedente de las propuestas de intervención internacional noviolenta.
El que tardarán dos años en rodarla, también evidencia que la película comparte espíritu con los grupos antimilitaristas. Pero hay más.
Para celebrar que hacen las paces, se organiza una fiestecilla con trío flamenco y todo. Desgraciadamente, La policía montada del Canadá, la KGB y el FBI (?) hacen acto de presencia persiguiendo al grupo, el cual se escapa en globo
En efecto, la película de Ozores no se priva de mostrar cómo la noviolencia no se vende a ningún bando, y por eso los tiene a todos en contra: el FBI, el KGB… Seguro que la fiestecilla también incluia juegos cooperativos, pero al Viruete que hace la reseña se le han pasado.
En algún detalle accidental se comprueba tambien que el equipo Aggh comparte señas de identidad con los grupos antimilitaristas, especialmente el descoloque en temas de género.
Aníbal se disfraza de indio y se liga a Mulligan. Resulta que… ¡El resto del equipo no sabía que era una mujer!
Pero tal vez lo más oportuno de «El equipo Aghh» para los grupos antimilitaristas es que propone el que, de una vez por todas, puede ser su himno. En efecto, como algunas acciones antimilitaristas, la película no sabe muy bien dónde está su punto final
Como solo tenemos unos 75 minutos de metraje, el director decide rellenar los siguientes 10 con unos larguísimos créditos
unos larguisimos créditos -para el caso lectura de un manifiesto, evaluación de estrategia…- y lo que merece ser la banda sonora de próximas acciones de ocupación de instalaciones militares:
un video clip, en el cual Kimbo (el del anuncio de Sabooor, de zumos Juver)nos tortura con el estribillo
«El equipo Ag,
El equipo Ag,
siempre va delante,
nunca va detrás».
El sintetizador que domina la canción recuerda a la banda sonora de cualquier película italiana de zombis, y es la puntilla que deja al espectador totalmente derrotado
Y de eso se trata, de dejar al que se conforma con ser espectador totalmente derrotado.
Sin duda por imposiciones de producción, «El equipo Aghh» tiene otras caracterísitcas que no casan tan bien con el antimilitarismo en sentido estricto. Pero no importa, Ozores se las arregló para colar su peculiar e insuperada aportación al arsenal de ideas de la noviolencia, y los y las antimilitaristas debemos estarle eternamente agradecidos.