
Redacción
El Comité Antitortura del Consejo de Europa ha dado un varapalo al Centro de Menores de Sograndio por la gestión que se está realizando. Los expertos de este organismo han realizado un informe en el que relatan casos, que consideran creíbles, de menores que han pasado horas inmovilizados, esposados a una silla; de denuncias de maltrato que no han sido investigados y de residentes castigados por aulesionarse. Han denunciado que los vigilantes de seguridad lleven defensas de goma que ni se usan en las prisiones y que se siga utilizando el aislamiento como modo de castigo. Este organismo ha instado a las autoridades a que se investigue todo esto y a que adopten medidas preventivas.
El comité también ha pegado un toque al Principado por otros motivos. Los calabozos de las comisarías de Oviedo no cumplen unos requisitos mínimos y en el centro penitenciario de Asturias parece que no se respetan los derechos fundamentales de los transexuales. Estas son dos de las conclusiones que los integrantes del comité extrajeron de su última visita a la región, hace aproximadamente un año. En ambos casos, consideran que las autoridades pueden adoptar medidas sencillas para resolver estos aspectos.
Los integrantes del Comité Antitortura visitaron varias instalaciones en el Principado. El centro penitenciario de Villabona, ahora renombrado de Asturias, el centro de menores de Sograndio y las comisarías de policía de la calle General Yagüe y la Avenida Buenavista, que estaba inmersa en una reforma, fueron sus principales destinos. Después de ese reconocimiento físico y de recabar diferentes opiniones han emitido un informe contundente.
Sograndio, lo peor
El centro de menores de Sograndio no sale bien parado. Los expertos han asegurado que escucharon «denuncias creíbles relacionadas con maltrato físico deliberado por parte del personal hacia los detenidos». No es el único motivo de preocupación. El uso de la sujeción mecánica para los menores castigados es un asunto que les ha alarmado. «En Sograndio, se les esposaba a objetos fijos en una sala aislada», han explicado. Sus conclusiones sobre estos procedimientos son contundentes: «El uso de medios de sujeción podría considerarse trato degradante o inhumano y se recomienda que las autoridades pongan fin a esta práctica».
Han referido hasta ejemplos muy gráficos extraídos de las entrevistas con menores. Los menores problemáticos son llevados a una de las habitaciones de aislamiento, equipada con una mesa y una silla fijas a la pared y al suelo. El menor es esposado con esposas de metal, con las manos a la espalda, a una barra de metal que une la mesa y la silla o a una de las patas de la silla en la que se sienta. Esto ha podido llegar a durar hasta 115 minutos, según los registros del centro. Sin embargo, los testimonios recabados hablan de que esos episodios de inmovilización podían durar varias horas. «Durante el periodo de inmovilización, el menor en cuestión era constantemente vigilado por un miembro del personal a través de una ventanilla situada en la puerta de la celda; no obstante, ningún miembro del personal estaba continuamente presente en la habitación en la que el menor estaba restringido», han añadido por al informe.
A este organismo Antitortura le parece especialmente preocupante al menos un caso en el que algunos miembros de la plantilla habrían sido informados por menores de que habían presenciado un caso de maltrato físico sin que hicieran nada al respecto. Por esa razón, ha aconsejado a las autoridades que se aseguren de que todo el personal del Centro de Menores de Sograndio «recibe el mensaje inequívoco de que los malos tratos, las amenazas y el abuso verbal no son admisibles y serán castigados». Quieren que se vaya más allá y que se transmita el mensaje rotundo de que «la culpabilidad de los malos tratos no atañe únicamente a los autores de los mismos, sino que se hace extensiva a todo aquel que tenga conocimiento, o deba tenerlo, de que se está produciendo esta situación de malos tratos, y no intente impedirla o no informe acerca de ella». La delegación se ha sorprendido, además, porque el personal de seguridad lleva a la vista defensas de goma en los módulos de alojamiento. Esto les ha llamado la atención, además, porque esta práctica no la encontraron ni siquiera en las prisiones con internos adultos. El informe reconoce que este tipo de prácticas «no conduce a fomentar relaciones positivas entre el personal y los internos».
No son los dos únicos puntos débiles. Durante el examen del registro disciplinario de Sograndio, los miembros de la delegación descubrieron que la autolesión se considerada como una infracción disciplinaria y que se castigada en consecuencia. El comité ha recordado a la dirección que las autolesiones deben ser tratadas «desde un punto de vista terapéutico en vez de disciplinario. El aislamiento de los internos en cuestión es probable que agudice sus problemas psicológico».
Detalla más procedimientos incorrectos o que no comprende. Por ejemplo, no entiende la razón por la que no se devuelve los efectos personales a los menores que han estado castigados en aislamiento un mes después de haber cumplido con la sanción o el motivo por el que se somete aun reconocimiento médico a los menores que regresan después de haberse fugado. Del mismo modo, ha aconsejado que se comience a sustituir el aislamiento disciplinario por otro tipo de prácticas.
Las comisarías
Al margen de Sograndio, también ha dedicado parte del informe a las dos comisarías visitadas. El comité ha calificado de «preocupante» que las obras de las dependencias policiales de Buenavista no se hubieran aprovechado para garantizar que los calabozos tuvieran aire fresco y luz natural. No es la primera vez que este organismo Antitortura reclama la mejora de las celdas y no es Oviedo la única ciudad en la que han encontrado este incumplimiento. De hecho, ha afirmado que las autoridades españolas habían remitido por escrito su compromiso de construir áreas de detención con luz y ventilación natural siempre que sea posible. En concreto, ha añadido que tiene que ser un requisito imprescindible a la hora de diseñar cualquier instalaciones relacionada con las fuerzas del orden. El comité está convencido de que se pueden combinar estos requisitos mínimos de confortabilidad con la preocupación por la seguridad.
No es esta su única queja. En la comisaría de la calle General Yagüe encontró celdas de tan solo 4,8 metros cuadrados. No eran las únicas habías otras de entre seis y nueve metros cuadrados. Sin embargo, el informe ha recordado que los calabozos que miden menos de cinco metros cuadrados «no deberían usarse para hacer pasar la noche a una persona». Incluso ha precisado que lo aconsejable sería que la dimensión mínima para pernoctar fuera de siete metros cuadrados. El comité ha recomendado que está comisaría adopte medidas extra y que no utilicen las más pequeñas para un detenido duerma.
Centro penitenciario
Esta investigación ha realizado una descripción de la situación en la que se encuentra la cárcel de Asturias. Reconoce que está lejos de su capacidad máxima y describre la cifra de internos, su distribución y los módulos en los que se estructura. Hasta aquí lo objetivo y lo positivo. Pero más adelante describe un caso en el que la prisión no sale tan bien parada. Ha contado el caso de un transexual, que hizo el cambio de género de hombre a mujer y que fue ingresada en un módulo masculino pese a que reclamó que se tuvieran en cuenta su nueva identidad de género. Pasó un año en esta situación. El informe ha detallado que la presa ha contando abusos verbales de los funcionarios y también cómo la intentaron obligar a vestir ropa de hombre.
El comité ha insistido en que los transexuales deben ser alojados en la sección que corresponda a su identidad de género y solo considera que se puede asumir alguna excepción pero bien motivada, por razones, por ejemplo, de seguridad. En caso de ser acomodados en uno módulo que no corresponda, «se les debería ofrecer participar en actividades y estar en compañía de internos del género con el que se indentifiquen». Con respecto al centro penitenciario de Asturias, ha aconsejado «respetar las directrices» y también «recordar a los agentes de vigilancia su deber de respetar la identidad de género específica de los recursos transgénero, en particular en lo que se refiere al alojamiento y el vesturiario y dirigirse a ellos utilizando el nombre de su elección».
Fuente: https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2017/11/16/comite-antitorturapega-varapalo-centro-sograndio/00031510835563394848612.htm