
«Las Fuerzas Armadas y sus valores son modelo en la crisis»
Javier Chamorro, ingeniero y empresario, premio Jaime I al emprendedor
VIRGINIA RÓDENAS
-¿La ruta del éxito?
Va por el camino del esfuerzo, de la voluntad y de la pasión. Por ahí no sé si puedes colmar el éxito en el sentido tradicional de generar riqueza o hacerte rico, pero sí en el de hacer las cosas bien, de levantarte cada día con ganas de trabajar, de que la gente esté contenta a tu alrededor…
-¿Iba pertrechado de mapa o fue a la aventura?
-Había un plan, pero ¿en qué se parecía ese plan a la realidad? Pues no sé si llegaba a un 10%. La velocidad de cambio es muy rápida y eso requiere ser tenaz en una serie de principios, pero muy flexible en los paradigmas: las realidades cambian y hay que ser capaz de adaptar tu modelo de negocio a lo que haces, a cómo lo haces, a tus clientes, a cómo les vendes…
-Hábleme de su equipaje.
-Llevaba una mochila con valores, competencias y una capacidad fundamental: entender al cliente, saber qué necesita. Detectar qué es lo importante para el mercado es una cualidad clave.
-Vería a otros emprendedores que se quedaban en la cuneta. ¿Qué tenía usted que ellos no poseían?
-Influyen muchos factores. Hay que tener objetivos muy marcados y luchar por ellos hasta la extenuación, pero sin perder el norte de la entrada de flujos de capital. Por eso, antes de decidir hay que preguntar al mercado cómo y de qué manera quiere tu producto o servicio. Muchas veces las empresas creen saber lo que quiere el cliente y no le preguntan; dicen «esto tiene que funcionar» y fracasan. Porque en la toma de decisiones no basta con intuición, que está muy bien, sino que hay que darle un toque de realismo analizando el mercado, que es el que te procura la entrada de capital para mantener la empresa, y más en un momento en que pedir dinero suena a robar.
-Sé que de partida no le dieron ni un duro.
-Nada. Descubrimos que en España no se puede pedir a los bancos. Por eso destinaremos el importe del premio como emprendedores a un fondo que apoye a los que empiezan. Pero también la necesidad agudiza el ingenio. Buscamos hasta debajo de las piedras, y al final un «business angel» creyó en nosotros.
-El premio Jaime I también se trata de empresarios ayudando a empresarios.
-Es una grandísima iniciativa y hay que aplaudir la apuesta de Mercadona, la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y la escuela de negocios EDEM por poner en valor al emprendedor/empresario, dos cosas muy unidas, ya que el emprendedor es empresario al día siguiente, y extender la cultura del emprendimiento, lo que había que hacer desde el colegio, porque es una manera de tener iniciativa y de ser el dueño de tu destino… ¿y quién no quiere serlo?
-Algo debe de ocurrir para que el emprendedor caiga simpático y el empresario no tanto.
-Eso tiene que ver con la historia y el modelo de la revolución industrial, donde unos pocos pensaban y el resto ejecutaba. Pero ese modelo, el del empresario que decide sobre tu vida y tu bienestar, está obsoleto.El nuevo empresario no tiene trabajadores, sino colaboradores, y empresario, empleado, cliente y proveedor forman un equipo integrado.
-Entre sus clientes están las Fuerzas Armadas. ¿Algo que aprender de esa grandísima «empresa»?
-Trabajamos para grandes plataformistas, como EADS, Navantia o Indra, que dan soluciones a la Defensa. Aunque algunos creen que es una estructura anacrónica, representa una serie de valores y actitudes frente a la adversidad que son ejemplo en la situación actual: si consideráramos a las Fuerzas Armadas como una gran empresa, sería una de las que tendrían todas las papeletas para salir de esta crisis
-Es de León, como Zapatero. ¿Eso marca?
-Hay muchísima gente importante que ha nacido en León. Como me crié en Asturias, me considero leonés y asturiano. Y también de Galicia y Madrid.
-¿Comparte con su paisano un futuro en las nubes?
-(Se ríe).
-Imagino que devolvió la «pasta» que le prestaron.
-Por supuesto, y el que invirtió ganó mucho dinero.
El impulso del valor
Chamorro (León, 1974), ingeniero industrial por la U. de Gijón y de Telecomunicaciones por la de Vigo, creó en 2005, junto con Igor Amantegui, Centum, empresa que emplea a 150 personas de alta cualificación y que aporta soluciones tecnológicas para sistemas de comunicaciones militares, en grandes operadoras de telefonía y en el sector de las energías renovables. También cofundó iQube Research, de innovación tecnológica. «La educación con mayúsculas para formar personas» es su gran afición. Su valentía empresarial, de premio: el último Jaime I.
ABC
El dueño de una industria militar, propone al ejército como “modelo de empresa para salir de la crisis”
Este tio debe tener un hermano gemelo.
internete
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