francisco sarabia marchirán

Jornada de reflexión

Domingo, 09/02/2014. Libro: En otra casa. Autor: Antonio Moreno. Ed. La Isla de Siltolá. Precio: 12€.

Yo nunca tuve una granja en África. Ni la tendré. Yo nunca pude volver a Tara. Ni podré. Sin embargo, siempre quise tener una vida de película. Y la he tenido. O la voy teniendo. Solo que yo soñé otro decorado, otra fotografía, otro guión, otro reparto y, sobre todo, otro director. A veces, tiempo atrás, cuando salía por la noche y bebía y fumaba y sonaba aquella canción y la coreaba y la bailaba y se producía la comunión con los amigos y con la vida y llegaba la hora final y los locales bajaban la persiana y se vislumbraba la amenaza del alba, preso de la euforia, sintiendo que teníamos todo el tiempo por delante, teatralmente, profería «Algún día. Algún día todo esto será nuestro». Y nos reíamos a carcajadas. Hoy, llegado el día, nada de aquello que soñamos nos pertenece.

Hemos sido contratados para ejercer de extras en un filme que narra la historia de un fracaso. Hace un día desapacible. El tiempo anda como enfurruñado. Compré este libro hace un par de años. Lo coloqué en la estantería y hasta hoy. Siempre pensé que era un libro de poesía. Siempre pensé que Antonio Moreno era de Elche. Pero no. Resulta que es un diario, en prosa, y que el autor nació en Alicante. Es lo que tiene vivir en la parra. Un diario dentro de un diario. Como el cine dentro del cine. Es un libro breve, de pequeño formato, bien escrito y hermosamente editado. Lo leeré durante el día y, esta noche, veré en casa la gala de los Goya. Cine, libros, diarios, películas, sueños, vida. Quién los distingue ya.

Yo, confieso

Lunes, 10/02/2014. Cine. Festival FIRE¡ 19º Muestra de Cine Gay y Lésbico. Filmin. Película: Eyes wide open. Director: Haim Tabakman. VOSE. Alquiler: 2,95€.

Yo soy homosexual. No es una palabra que me agrade. Es un término clínico que se creó para describir y diagnosticar una patología y que hasta el año 1990 la Organización Mundial de la Salud no retiró de su clasificación mundial de enfermedades. Creando, creándome, un curioso apunte en mi currículo: durante la mitad de mi vida estuve enfermo y, un día, sané por mandato de la ONU. Si esto no me ha llevado a tener una fe ciega en la organización supranacional, es porque soy un desagradecido. Uso la palabra homosexual por comodidad y por capitular. Me asigna un lugar en el mundo, un rol, una etiqueta, que recorta y limita mi identidad. No importa demasiado. Nunca me he sentido miembro de ningún colectivo. Tan solo, heredero de una tradición.

Sin embargo a los gobiernos de Arabia Saudí o de Rusia sí les importa. Lo suficiente como para gastar tiempo, recursos e Historia -en mayúscula- en legislar, perseguir, judicializar y condenar la homosexualidad. Se calcula que en, al menos, cinco países se censura aplicando la pena de muerte y en otros 75 con penas de prisión. El eje del mal es heterosexual. La idea no es mía. Qué más quisiera. Es el título de un libro que se publicó en 2005 -hoy disponible en la Red en Creative Commons- aprovechando el belicismo imperial de la época.

Es un título efectista y epatante, incómodo, no exento de ironía. Pero no se puede negar que, si aceptamos desde un punto de vista geopolítico la existencia de territorios regidos por el mal, existirán también por su persecución y su maltrato a todos aquellos que defienden el derecho a la libertad afectiva y sexual. Por otra parte, es obvio que los centros de poder -político, religioso, económico- están, mayoritariamente, en manos de hombres que se definen como heterosexuales. Y que somos, hij@s de una cultura machista y heterocéntrica. Hay un cine que habla de estas cosas, como hay un cine que imagina y recrea un futuro posible. A esta cinta israelí le ha costado cinco años llegar a nuestras pantallas. Con un lenguaje exquisito, pleno de poesía, narra la imposible relación de dos hombres dentro la comunidad ultraortodoxa judía. Mientras veo la película, un fuerte viento golpea las persianas. Imagino que es la voz que trae la queja de una vieja y cruel intolerancia.

Negros

Martes, 11/02/2014. Mistos, Alicante. V Semana Música Negra. Exposición: The jazz problem. Autor: Mardi. Entrada libre.

Tenía que llegar. Si el profeta no hace caso a la voz de la montaña, a la montaña no le queda otra que buscarse la vida. Se empieza a ver en Alicante a un grupo de activistas culturales dispuestos a poner en valor todo aquello que no forma parte de la tediosa y monocorde oferta de las instituciones públicas. Probablemente, las músicas surgidas de la negritud, de Cuba a Nueva Orleans, son, junto al flamenco, las creaciones más influyentes, ilustres, ricas y complejas surgidas de la cultura popular y de la marginación social que explosionaron y se difundieron a lo largo del s. XX. El homenaje que Mardi hace al jazz a través sus collages es delicioso.

Hijos sin hijos

Miércoles, 12/02/2014. Cines ABC, Elche. Película: Nebraska. Director: Alexander Payne. Entrada: 3,90€.

Lo de Bruce Dern no tiene nombre. Tiene adjetivos. Y muchos. Soberbio, descomunal, grandioso, sublime. Y tan solo me refiero a su interpretación como protagonista de la película Nebraska. De lo demás no tengo ni idea. El filme consigue lo más difícil: conciliar drama y comedia, miseria y esperanza, amor y desarraigo. Y tiene la virtud del trazo. De la pincelada exacta. De representar, a través de sus magníficos secundarios, arquetipos perfectamente reconocibles. Hombres, padres, abuelos, con los que cada día te cruzas en el bar. Y a nosotros, sus hijos. Y a mí, hijo sin hijos que, tarde o temprano, seré un hijo sin padre. Qué grande es el cine (a veces).

Photoalc

Jueves, 13/02/2014. Galería Aural, Alicante. Exposición fotográfica: In Schwarz. Autora: Paula Anta. Entrada libre.

Ya ha comenzado Photoalc que, como diría un cronista de sociedad, promete ser uno de los eventos del año. He pasado por Aural. Y he caído rendido ante una de las obras expuestas. He mirado de reojo el precio. Y he lamentado, una vez más, no ser un rico heredero. El arte cuesta y sería feliz de poder pagarlo. No estaba Begoña. Me hubiese gustado charlar un rato con ella. Andaba por Valencia y, pronto, saldrá pitando para ocupar su lugar en la feria ARCO. Espero que triunfe. Por el bien de todos.

Arte efímero

Viernes, 14/02/2013. Las salinas, Santa Pola. Arte urbano. Artista: Sam3. Obra: Cabra

Los almendros en flor. Un simulacro de primavera. Ha salido el sol, con fuerza, y eso lo cambia todo. He arrancado el coche y he pensado «A la mierda». He puesto a todo volumen la canción Vida de Lluís Llach. Nos estáis jodiendo bien. Sí, vosotros. Pero no os confiéis. Cualquier día, cuando menos lo esperéis, vamos a despertar. Atravesando Alicante, de soslayo, he ido viendo las ruinas recientes de nuestra civilización: la antigua sede de la caja de ahorros, la fábrica que ya no fabrica, los estudios de cine que no hacen cine. Hasta que el mar ha tomado el horizonte. He conducido a su vera: Urbanova, la playa de El Carabassí y Santa Pola, hasta llegar a sus salinas. Y una vez allí, una vez alcanzado mi destino, la obra ya no estaba. El toro volvía a ser toro. La magnífica creación de Sam3, uno de los más interesantes artistas urbanos de la actualidad, nacido en Elche, había sido aniquilada. Basta con teclear su nombre en Google para visualizar sus intervenciones por medio mundo. Da igual. Dejo testimonio gráfico de lo que fue. El viaje ha valido la pena. A veces, el camino es suficiente. Al final, se trata de eso. Vida. Porque todo llega. Y si no llega, tampoco pasa nada. Y mientras tanto, vida, vida.

Diario de un ocioso en instagram: @diariodeunocioso

Diario Información