Todo era mentira. ¿Se acuerdan de lo que nos contaban al principio del envío de tropas españolas a esta invasión de la OTAN? Venga a salir mujeres con burka en el telediario. Venga propaganda de las tareas de reconstrucción que estaba acometiendo allí el ejército español. ¿Se acuerdan del bombo que dieron con un niño afgano al que trajeron a España para que le operaran un tumor?

Después de eso, poco a poco lo de Afganistán fue desapareciendo de los telediarios. Sabíamos que allí había una guerra y que nuestros soldados más que reconstruir, quitar burkas y dar caramelos a los niños eran odiados por la población, apenas podían salir de sus bases y participaban en acciones bélicas en las que moría gente. De eso no nos contaban apenas nada. Y de hecho cuando unos militares españoles grabaron una de aquellas acciones y la divulgaron en medios de comunicación fueron procesados. De repente, sobre la presencia militar española en Afganistán no se podía ni se debía hablar.

Ahora parece que se retiran de este país asiático, por la puerta de atrás, en silencio mediático y con el rabo entre las piernas, como le pasó a la URSS en el siglo pasado. El imperio comandado por EEUU ha decidido que los peones han de jugarse ahora en otras partes del casillero y los líderes del estado español, como perritos falderos, una vez más obedecen a quienes les tienen de sobra sobornados.

Como balance de esta aventura neocolonial un puñado de soldados españoles o mercenarios extranjeros a sueldo de su ejército muertos. Ni se sabe (ni se sabrá) cuantas personas afganas, entre combatientes y civiles han fallecido por su causa. Un dineral tirado a la basura y un puñado de militares que han hecho allí carrera y otro puñado de soldados profesionales desalmados que se han llenado los bolsillos con el sueldazo que pagaban por estar allí.

Ahora la historia se repetirá en otro escenario. Como no puede ser menos mientras haya mundo rico y mundo pobre y corporaciones que tratan de hacer negocios con estas guerras. Nota de Tortuga.


El Ejército arría la bandera en la base afgana tras casi 14 años – Más de cien personas han fallecido en la misión

efe / herat (afganistán)

Las Fuerzas Armadas españolas arriaron bandera este sábado en la base afgana de Herat, cerrando su misión allí tras casi 14 años, en un acto presidido por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que llegó con un retraso de más de 14 horas por una avería en el avión en el que viajaba.

No obstante, España mantendrá su compromiso con Afganistán y dejará 25 militares en Kabul, en el Cuartel General de la misión internacional, liderada por la OTAN, que se extenderá probablemente hasta final de 2016.

Acompañada por el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Fernando García Sánchez, y el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Jaime Domínguez Buj, la vicepresidenta del Gobierno elogió a las Fuerzas Armadas y su labor en misiones exteriores.

Sobre Afganistán hizo un reconocimiento a los más de cien fallecidos en la misión y señaló que no se puede olvidar que el Ejército llegó «a una guerra que ha exigido el mayor esfuerzo, hasta sus últimas consecuencias».

Los fallecidos, agregó la vicepresidenta, han dejado su vida cumpliendo con su deber de dar estabilidad y mejorar el futuro de los afganos.

La vicepresidenta también tuvo un recuerdo para los tres militares desaparecidos en aguas del Atlántico en el accidente del helicóptero, y dijo que el Gobierno no escatimará esfuerzos para encontrarlos.

Tras indicar que el coste de la misión asciende a unos 3.600 millones de euros, repasó los avances que supuso para las Fuerzas Armadas españolas, su modernización y experiencia operacional, y concluyó pidiendo gritos de «viva España, viva el Rey y viva las Fuerzas Armadas».

A última hora de este viernes, Sáenz de Santamaría sustituyó en este viaje al ministro de Defensa, Pedro Morenés, que acudió a Canarias para seguir las labores de búsqueda del accidente del helicóptero.

El retraso motivó que el acto militar se limitara y se excluyó la revista a las tropas y el homenaje a los caídos.

El arriado de la bandera española se produjo de forma simbólica y el jefe del contingente en Herat, coronel Francisco José García, entregó a Sáenz de Santamaría la última enseña que ha ondeado en Herat para su custodia y traslado a España.

La vicepresidenta se presentó al acto con 14 horas de retraso por una avería en el avión en el que viajaba, un Boeing de Air Europa contratado por Defensa, durante su escala en la localidad turca de Corlu.

En esa localidad permaneció unas 12 horas hasta que se subsanó el problema con la llegada de otro avión desde Madrid, aunque finalmente siguió camino en el mismo reparado.

El repliegue de los militares pone fin a la presencia española en la provincia de Herat, pero no implica la retirada de España de la operación «Resolute Support» en Afganistán, que seguirá materializándose con la presencia de 25 militares españoles en el Cuartel General de la misión en Kabul, según confirmó la vicepresidenta.

Herat, donde actualmente están desplegados 236 militares, ha sido la base española en su zona de responsabilidad en la provincia de Badghis durante diez de los casi catorce años de la presencia de las fuerzas armadas españolas en la guerra de Afganistán.

Ochenta y ocho militares regresan este sábado a España y el resto, que serán los últimos de Herat, lo harán el 27 de octubre.

La mayoría pertenecen a la Jefatura de Tropas de Montaña, la Agrupación de Apoyo Logístico nº 81 y al Grupo Logístico de la Brigada «Canarias».

Las cerca de 2.000 toneladas de material que deben regresar a España llegarán tanto por vía terrestre como aérea y marítima, partiendo del puerto de Jebel Alí, en Emiratos Árabes Unidos, y del de Karachi, en Pakistán.

El material no repatriable, infraestructuras tales como las zonas de alojamiento, el hospital Role 2E o las plantas de energía, junto con 33 vehículos ligeros, fueron donados al Gobierno de Afganistán.

Desde que comenzó, en enero de 2002, cerca de 30.000 militares han participado en la misión en Afganistán.

El número de fallecidos se eleva a 102, incluyendo a dos intérpretes, los 62 del accidente del Yak-42 en Turquía y los 17 del helicóptero Cougar, así como el personal de la Armada fallecido en buques en apoyo a la operación.

Con estos datos, la misión en Afganistán se ha convertido en la más costosa y mortal de las operaciones en el exterior desarrolladas por España en los últimos 20 años.

Tras partir el 25 de enero de 2002 desde la base militar de Zaragoza, los primeros dos aviones Hércules aterrizaron un día después en el aeropuerto de Kabul, con 26 militares que constituían una avanzadilla de los 450 que se desplegarían posteriormente por territorio afgano dentro de la operación internacional ISAF (Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia).

Se da la coincidencia de que ahora, a punto de cumplirse los 14 años, los últimos militares en Herat pertenecen a la misma unidad que inició la misión: una unidad de la Brigada de Cazadores de Montaña de Jaca.

Diario Información

One thought on “El ejército español saca a casi todo su contingente de Afganistán y da por finiquitada su participación en la ocupación”
  1. El ejército español saca a casi todo su contingente de Afganistán y da por finiquitada su participación en la ocupación
    Leo y difundo esta pág. Tambien esta vez pero rechazo la frase: «como en el siglo pasado la URSS tubo que salir con el rabo…» No sé si la URSS se equivocó pero al salir de allí, las mujeres no iban cubiertas, el 60% de los médicxs eran doctras (probablemente becades en universidades rusas) qué sería de ellas.

    Las relaciones comerciales de la URRS con sus satélites eran las que ningún país occidental tiene o ha tenido con sus colonias o excolonias.

    Sin la ayuda occidental a los rerebeldes, los rusos seguramente hubieran conseguido un régimen más justo que el que apuntaló EEUU tanto bélica como mediáticamente, hemos visto películas donde S. Stallone era talibán bueno. Además de armas a los talibanes se les concedió el monopolio de opio en la región.

    En Cuba sus profesionales se habían titulado en la URRS. En Moscú, miles de estudiantes de todas razas becados allí volvían como profesionales a su país. La comparación parece buscada por algun anticomunista mal informado.
    Aclarado agradezco el artículo.

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